Decía en posts anteriores que hay un símbolo que impera sobre los demás, la firma de lucifer, que es la estrella de 5 puntas.
Los malos en cuerpos humanos cada vez son más directos en sus mensajes. Poner de moda “el satanismo” les permite inculcar su mensaje en la sociedad sin que las pobres almas sean siquiera conscientes de lo que tienen delante.
Veo a las personas adictas al gore, la violencia, la lujuria, el exceso… como almas sometidas a una gravitación oscura: una fuerza que el mal ejerce sobre ellas y que las pone en verdadero peligro.
(adjunto visible para usuarios registrados)
La G masónica representa esa gravitación satánica que, curiosamente, inspiró la fuerza gravitatoria a la hora de crear el mundo. ¿Recordáis el punto G, ese punto desde el cual supuestamente se maximiza el placer? Esta G es mucho más importante de lo que parece.
Comprender la G es comprender la trampa final del demiurgo. Las leyes físicas obedecen a principios espirituales.
¿Conocéis el horizonte de sucesos de un agujero […]?
“El horizonte de sucesos es la frontera alrededor de un agujero […] a partir de la cual ya nada puede escapar, ni siquiera la luz.
No es una pared sólida. No es una superficie material. Es, más bien, un límite geométrico del espacio-tiempo.”
Algo semejante ocurre con el alma cuando atraviesa ciertos límites de exposición a la G. Llega un momento en que el alma cruza su propio horizonte de sucesos: el punto a partir del cual se la da por perdida e irrecuperable.
Ha transmutado.