En primer lugar, pido disculpas. Pareciera que el destino siempre intenta robarme el tiempo necesario para compartir aquello que voy descubriendo. Quizá uno también se desilusiona al observar las reacciones de su entorno.Estaba esperando tu participación en tu propio hilo, desde hace unos años que dijiste que mostrarías tus investigaciones. A ver si esta vez es la buena.
Comentas lo de P. Bustamante. El "buen ojo" que ha tenido para revelar esta cosas le ha cubierto de sospechas. Si realmente es de los malos, genera aun más dudas. Porque en cuanto a sus teorías (no pienso en la tierra cóncava, si no más bien en el andrógino-transhumano), constatas que se muestran más sólidas cuanto más pasa el tiempo.
¿Por qué lo dirían? Si se supone que está desvelando la verdad y los planes del enemigo...
El mismo comentó que, al comentar todas estas cuestiones, el asunto de lo que se habla se hace más real, por lo tanto, acerca el objetivo (andrógino-transhumanismo), del futuro al presente.
La segunda es el pesimismo que mostraba al pensar que esto no podía cambiarse. El pesimismo se junta a su vez con lo escabroso u obsceno, no solo por lo que cuenta, que también, si no la manera tan visceral que tenía para contarlas.
La tercera opción es que esta información es de nicho, un nicho tan pequeño que en principio relevar la información no supone ninguna amenaza.
Finalmente, TRAUMA, blando, sí, pero trauma al fin y al cabo.
No creo que mi comentario sea algún tipo de ajusticimiento hacia su persona. Estas conclusiones provisionales son las que son porque sencillamente ha ido él mismo quien las ha pronunciado.
Pero te pregunto Sawa, ¿por qué crees que sí pertenece al grupo de malos?
Vamos por partes.
En el curso de mi investigación di con el testimonio de una chica que afirmaba haber sido víctima de abuso ritual satánico en España durante su infancia, a manos de un alemán procedente de Brasil, alguien que, según mi interpretación, podría haber pertenecido al linaje de los controladores o de ciertos iniciados de la Alemania de la época.
Buscando ayuda, esta chica llegó hasta una mujer llamada Susana, que investigaba en YouTube el tema de la transinvestigación. Susana tuvo varias intervenciones con Pedro Bustamante. Esta Susana, aparentemente, intentaba captar a víctimas de abuso ritual en España para conducirlas hacia una secta brasileña vinculada a su marido. Al investigarla, descubrí indicios muy preocupantes: utilizaba un nombre falso y en su página web figuraba un número de colegiada también falso.
Avisé entonces a varios portales y podcasts donde ella intentaba publicitarse. La familiaridad con la que Pedro parecía tratarla me hizo pensar que existía algún tipo de vínculo entre ellos.
Respecto a la investigación de Pedro, considero que algunas cosas son ciertas y otras constituyen una inversión de la verdad. Es cierto que estas entidades oscuras han construido un sistema de sacrificios basado en sesso y sangre. Sin embargo, él sostenía que todos ellos eran “almas” dañadas por programas como MK-Ultra, y ahí discrepo profundamente. Para mí, no se trata de almas heridas, sino de entidades demoníacas.
MK-Ultra opera, sobre estratos inferiores de la sociedad: cortesana, terroristas, marginales, sujetos quebrados o fácilmente manipulables. Pero en los estratos superiores de la pirámide no hay almas: hay malos. Pedro, en su investigación, siempre parecía obviar este punto, como si pretendiera culpabilizar a “almas menos buenas” de atrocidades que, en realidad, pertenecerían a otra naturaleza.
Otra gran falacia de Pedro, a mi juicio, está relacionada con las religiones. Intentaba meterlas todas en el mismo saco. Mi investigación me ha llevado a concluir que el catolicismo institucional funciona como satanismo encubierto, pero eso no significa que algunas ramas cristianas primitivas ni la figura de Jesús sean falsas. Al contrario: parece que en este plano no solo existe el mal. El bien lucha por recuperar cada alma con tanta fuerza como el mal lucha por arrastrarla.
Aquí entramos ya en un terreno más especulativo. Mi opinión es que, tras la rebelión de los ángeles caídos, nuestro Padre permitió que las almas fueran expuestas al mal como si este actuara como una fuerza gravitacional: la “G” masónica. Aquellas almas que soporten y trasciendan esa fuerza ascenderán a planos superiores, pero no por un juicio impuesto desde fuera, sino por su propia voluntad.
Lo mismo ocurrirá con aquellas almas que se dejen arrastrar por esa gravedad, que no sería otra cosa que la fuerza de los pecados. Descenderán hacia estratos inferiores y acabarán transmutando en diablos.
Por decirlo de forma sencilla: el alma tiene dos caminos contrapuestos, el del ángel y el del diablo. Y recorre uno u otro por voluntad propia, no por sentencia ni castigo divino.
Por otro lado, descubrí, a través de experiencias con Salvia divinorum, que la materia es, por decirlo de algún modo, el código base del infierno. Este plano sería obra de los caídos, hasta el punto de que podría afirmar que ahora mismo estamos encarnados en el estrato superior del infierno.
El sol, que nuestros sentidos perciben como fuente de vida, calor y bendición, sería en realidad algo muy distinto. En esencia, se trataría de un sol […], una fuerza que impone un imperio de dependencia abismal.
Dentro del reino de la materia, el sol actuaría como un padre sustitutivo: una falsa fuente de vida que reemplaza, en la percepción de las almas encarnadas, al verdadero Padre.(adjunto visible para usuarios registrados)
Por otro lado, muchos de los análisis cinematográficos de Pedro estaban muy acertados, aunque, a mi juicio, omitían un elemento fundamental: que la mayoría de esas películas —por no decir todas— están dirigidas e interpretadas por estos diablos encarnados en cuerpos humanos.
Adjunto una película especialmente reveladora, que recomiendo leer desde la siguiente clave simbólica: los hermanos representan a diablos en cuerpos humanos, mientras que el protagonista representa a un alma encarnada. Esta alma, al entrar de nuevo en contacto con ellos, se deja arrastrar poco a poco hacia su esfera de influencia, hasta acabar transmutando y convirtiéndose en uno de ellos.
La película resume con bastante precisión el proceso mediante el cual muchas almas son iniciadas gradualmente en esta transmutación: una corrupción pogre, casi ritual, que no se impone de golpe, sino que actúa por identificación, trauma, familiaridad y pertenencia.
Desde esta lectura, la historia no trataría únicamente de una familia monstruosa ni de un pasado traumático, sino de algo más profundo: la reproducción de un mecanismo espiritual descubierto previamente por los caídos. El alma no es destruida de inmediato; primero es confundida, después seducida, luego integrada en el círculo, y finalmente transformada en aquello que al principio contemplaba con pavor.
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