La alcaldesa de Ripoll coloca a su hija como policía local: ¿nepotismo o mérito?
¿Se puede ser agente de policía con 19 años, recién salida del instituto, y cobrar 2.500 euros al mes? En Ripoll (Girona) sí, si tu progenitora es la alcaldesa. Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana y alcaldesa de la localidad desde 2023, ha fichado a su hija Guinadell como agente de la policía municipal. La noticia, adelantada por varios medios digitales, ha desatado una tormenta política y social.
Los datos del «enchufe»
Según la documentación oficial, la hija de Orriols, de 19 años, obtuvo una plaza de policía local tras un concurso público en el que las pruebas escritas fueron anónimas (identificación por DNI, no por nombre). El salario bruto mensual ronda los 2.500 euros, una cifra que dobla el salario medio de un trabajador joven en España. La defensa de la alcaldesa se basa en dos argumentos: que el proceso fue transparente y que, de haber querido «enchufar» a su hija, la habría colocado en un despacho, no en la calle. También asegura que estuvo a punto de pedirle que no se presentara para evitar suspicacias.
El ruido político y las dudas
El escándalo llega en un momento delicado para Orriols, que construyó su discurso político en la lucha contra la corrupción y el «establishment» catalán. Críticos dentro y fuera de su partido señalan que, independientemente de la legalidad del proceso, el gesto es una torpeza política mayúscula. «Si hubiera querido evitar sospechas, no habría permitido que su hija se presentara», resumen varios analistas. Otros recuerdan que el nepotismo en la administración local es endémico y que casos como este son solo la punta del iceberg.
La hija, además, tendrá que enfrentarse a situaciones complejas en una localidad como Ripoll, marcada por tensiones sociales y una política municipal dura contra la inmi gración irregular. «Pobre agente cuando tenga que mediar en un altercado», ironizan algunos. Por ahora, la alcaldesa mantiene su versión: su hija aprobó las oposiciones como cualquier otro aspirante. Pero la sombra del parentesco pesa más que cualquier nota.