Bombas fétidas contra Ayuso por los fondos buitre
La visita de Isabel Díaz Ayuso a una feria inmobiliaria terminó con bombas fétidas en el aire y consignas contra los fondos buitre. La escena, comentada después en todos los tonos, apunta al punto donde el precio de la vivienda escuece en Madrid: la compra de suelo y edificios residenciales por fondos de inversión. No constan heridos ni detenciones. Tampoco consta una sola cifra que sostenga la acusación de que la presidenta madrileña «vende Madrid a los fondos buitre y a los usureros».
¿Por qué se protesta contra los fondos buitre en la vivienda madrileña?
La tesis mayoritaria entre quienes respaldan la protesta es que la entrada de fondos de capital riesgo en el mercado residencial ha empujado el alquiler y la compra fuera del alcance de los residentes. Frente a eso, una corriente crítica sostiene que el rechazo es más visceral que técnico: se argumenta que buena parte del público no sabría definir qué es un fondo de capital riesgo y que repite un relato servido desde sus simpatías políticas. Ninguna de las dos partes pone encima de la mesa un desglose de operaciones, de precios o de número de viviendas afectadas. Sin ese desglose, la etiqueta hace todo el trabajo.
El desvío hacia la inmigración y Barajas
El asunto derivó rápido a otro terreno. Una parte del análisis sostiene que el mayor volumen de llegadas por vía aérea se registró bajo gobiernos del PP, y lo usa para desactivar la atribución de culpa al Ejecutivo central. Otra insiste en que el problema de Madrid no es quién llega, sino qué se hace con la ciudad. Es el cruce de responsabilidades entre administraciones de siempre, y deja el debate exactamente donde estaba: en la consigna.
De la feria inmobiliaria no salió una propuesta, ni una cifra de vivienda comprometida, ni el nombre de un solo fondo señalado. Salió olor y salió una pregunta sin cerrar: si en Madrid el problema es quien vende, quien compra o quien lleva años mirando hacia otro lado mientras firma la licencia.