Tether, que controla alrededor del 60% del mercado de stablecoins según DefiLlama, ha sido demandada esta semana en Nueva York por congelar 2,76M$ en USDT a Conduit, una empresa de pagos cripto que dice no tener nada que ver con el caso investigado. Y casi nadie lo está comentando.
Según la demanda, Tether congeló los fondos en septiembre de 2025 y más de un año después no se los ha devuelto. El origen sería una investigación de la Policía Federal de Brasil contra Onix y Bull, dos empresas vinculadas entre sí, y la policía pidió congelar varias wallets de Onix, que había usado la plataforma de Conduit. El problema es que la wallet de tesorería de Conduit no era una de ellas: según la demanda, la propia policía confirmó que no identificó esa wallet para congelarla y que desconoce qué criterios llevaron a Tether a hacerlo.
Conduit añade que esa wallet ni siquiera existía cuando Onix usaba su plataforma, que Tether la fue remitiendo una y otra vez a un contacto de la policía sin darle ningún contexto, y que ha tenido que despedir empleados y cerrar oficinas mientras Tether sigue generando intereses con las reservas que respaldan ese USDT. De momento no hay respuesta pública de Tether.
Todo esto son alegaciones de la demandante y lo decidirá un juez. Pero gane quien gane, deja a la vista algo que se comenta poco: cuando se habla de riesgos en cripto se piensa en hacks y en quiebras de exchanges, y el riesgo de quien emite la moneda en la que operamos casi no entra en la conversación.
Y la ironía es que el efectivo, tan despreciado en ciertos círculos cripto, tiene algo que el USDT no tiene: nadie puede bloqueártelo con un clic. Con USDT, aunque lo tengas en una wallet fría con las claves en tu poder, el emisor puede meter esa dirección en una lista zain y dejarte sin poder moverlo. Un único emisor privado concentra el 60% del mercado y de sus decisiones depende que puedas usar tu dinero o no.
Según la demanda, Tether congeló los fondos en septiembre de 2025 y más de un año después no se los ha devuelto. El origen sería una investigación de la Policía Federal de Brasil contra Onix y Bull, dos empresas vinculadas entre sí, y la policía pidió congelar varias wallets de Onix, que había usado la plataforma de Conduit. El problema es que la wallet de tesorería de Conduit no era una de ellas: según la demanda, la propia policía confirmó que no identificó esa wallet para congelarla y que desconoce qué criterios llevaron a Tether a hacerlo.
Conduit añade que esa wallet ni siquiera existía cuando Onix usaba su plataforma, que Tether la fue remitiendo una y otra vez a un contacto de la policía sin darle ningún contexto, y que ha tenido que despedir empleados y cerrar oficinas mientras Tether sigue generando intereses con las reservas que respaldan ese USDT. De momento no hay respuesta pública de Tether.
Todo esto son alegaciones de la demandante y lo decidirá un juez. Pero gane quien gane, deja a la vista algo que se comenta poco: cuando se habla de riesgos en cripto se piensa en hacks y en quiebras de exchanges, y el riesgo de quien emite la moneda en la que operamos casi no entra en la conversación.
Y la ironía es que el efectivo, tan despreciado en ciertos círculos cripto, tiene algo que el USDT no tiene: nadie puede bloqueártelo con un clic. Con USDT, aunque lo tengas en una wallet fría con las claves en tu poder, el emisor puede meter esa dirección en una lista zain y dejarte sin poder moverlo. Un único emisor privado concentra el 60% del mercado y de sus decisiones depende que puedas usar tu dinero o no.
