ciudadlibre
Madmaxista
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CONCLUSION: ni un centavo para las ONGs, que al final acaba en un montón de dinero mal gestionado
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¿Pero qué clima extremo ni qué historias? En toda el África ecuatorial, donde vive la mayoría de la población, el clima es muy suave a lo largo del año. Precisamente es en esa zona donde menos desarrollo hay; fíjate que donde el clima es más duro es la zona norte, mucho más seca y calurosa, y es ahí donde más desarrollo hay. Jovenlandia está mucho más desarrollado que el Congo, que tiene unas condiciones naturales mejores.Se ha comentado varias veces. El clima extremo en el que viven ha propiciado esa inclinación. De hecho antes de las ayudas humanitarias y del colonialismo la población era una ínfima parte de lo que es hoy en día.
Viven y han vivido en un estado extremo constante de supervivencia, la vida en su continente solía ser dura y no muy larga.
Luego está el tema de la colonización. Cuando los colonizadores se quedaron con trozos de territorio arbitrariamente repartidos entre las potencias europeas juntaron entre sí a variedad de tribus y etnias que a lo largo de los siglos habían marcado sus propios territorios y delimitaciones. El resultado al independizarse, como era de esperar, fue el caos y la rivalidad e incluso la guerra tribal y étnica. Les sumas el cristianismo, el sarracin y el animismo y la situación se complica.
La vida allí era algo muy complejo que si se quería hacerlos evolucionar de verdad se tendría que haber actuado con la sutileza y precisión de un cirujano. No darles un revulsivo, invadir las tierras de unas gentes que ya de por sí estaban en un estado límite por la naturaleza de su ecosistema y someterlos para extraer sus recursos.
¿Pero qué clima extremo ni qué historias? En toda el África ecuatorial, donde vive la mayoría de la población, el clima es muy suave a lo largo del año. Precisamente es en esa zona donde menos desarrollo hay; fíjate que donde el clima es más duro es la zona norte, mucho más seca y calurosa, y es ahí donde más desarrollo hay. Jovenlandia está mucho más desarrollado que el Congo, que tiene unas condiciones naturales mejores.
(mensaje citado en revisión)
(mensaje citado en revisión)
| Lo que critica en ellos | El presupuesto occidental oculto |
|---|---|
| "Mendicidad descarada" (gimme-dats) | El don y la petición como verguenza en vez de vínculo |
| "Gastar en apariencias en vez de ahorrar" | El ahorro como virtud absoluta universal, no como invención oooo-calvinista |
| "Creen en magia" | La distinción moderno/premoderno como verdad, no como cosmología |
| "No planifican" | La maximización de utilidad como única racionalidad válida |
| "Comunitarismo que arrastra al mínimo común" | El individuo como unidad sarracena básica |
(mensaje citado en revisión)
(alter.systems)
Análisis del texto desde la antropología cultural
El texto es un documento etnográfico no profesional — un testimonio de campo sin entrenamiento. Es necesario entender y comprender tanto lo que describe como la lente ideológica a través de la cual lo describe.
Lo primero: qué es este texto
Esto no es etnografía. Es un diario de impresiones de un expatriado (probablemente un voluntario de desarrollo o cooperante) que escribió sus observaciones sin el aparato conceptual y metodológico de la antropología. Eso no lo invalida como dato — los testimonios de primera mano son materia prima—pero lo convierte en un documento tanto sobre el observador como sobre lo observado.
El texto pertenece a un género conocido: el relato del colono/cooperante que "descubre" la irracionalidad del nativo. Tiene estructura de catálogo de defectos atribuidos a un grupo entero, con anécdotas presentadas como evidencia universal.
Errores conceptuales de fondo
1. La confusión entre "no entender" y "que no tenga lógica"
Casi todas las anécdotas describen comportamientos que sólo parecen irracionales si se ignoran los sistemas de valores locales. La antropología clásica (desde Malinowski y Evans-Pritchard hasta Sahlins) demostró que la magia, el intercambio y el "comunitarismo" tienen lógicas internas coherentes — no son ausencia de razón, son otra racionalidad.
Ejemplo clave: el panadero al que el padre le confisca el pan. El autor lo lee como "comunitarismo llevado a la locura". Pero en una economía de parentesco donde la obligación de compartir es el seguro social universal, negarle pan al padre sería socialmente suicida — no una opción racional superior. El autor juzga con el metro de la acumulación individual capitalista, que es precisamente el que la comunidad está diseñada para neutralizar.
2. "No tienen concepción del futuro"
Esto es falso en los hechos — los agricultores estacionales planifican ciclos de siembra, los pastores planifican rutas de trashumancia — pero revela qué entiende el autor por futuro: acumulación diferida y ahorro monetario. Es una definición etnocéntrica. Y es irónica, porque el ejemplo del fertilizante muestra justo lo contrario de lo que el autor cree.
3. "No tienen sarracena"
Afirmación insostenible. Lo que describe — castigos corporales jerárquicos, vergüenza impuesta por ancianos — es un sistema sarracena de honor/vergüenza (interiorizado y comunitario), distinto del sistema de culpa individualista occidental (interiorizado y psicológico). Distinguir entre ambos es uno de los pilares de la antropología del derecho y de la religión. No es ausencia de sarracena; es otro tipo.
La lente del observador (el meollo del asunto)
Este texto es un caso de estudio perfecto de etnocentrismo y de lo que los antropólogos llaman orientalismo aplicado a África. Observa las proyecciones:
Lo que critica en ellos El presupuesto occidental oculto "Mendicidad descarada" (gimme-dats) El don y la petición como verguenza en vez de vínculo "Gastar en apariencias en vez de ahorrar" El ahorro como virtud absoluta universal, no como invención oooo-calvinista "Creen en magia" La distinción moderno/premoderno como verdad, no como cosmología "No planifican" La maximización de utilidad como única racionalidad válida "Comunitarismo que arrastra al mínimo común" El individuo como unidad sarracena básica
El colmo es la última frase: "no deberían estar cerca de nosotros" y "están congelados en el tiempo". Es la tesis de la superioridad civilizatoria apenas disimulada — con una capa nueva de noble salvaje ("el Jardín del Edén").
Lo que la antropología diría de cada anécdota
- El pan confiscado → economía de parentesco; el individuo es nodo de una red de obligaciones, no unidad autónoma.
- Los tomates amargos para no parecer pobres → capital simbólico (Bourdieu). El estatus se invierte en visibilidad, no en ahorro invisible. Exactamente lo mismo hacen las clases medias en Occidente con marcas, coches y bodas.
- La petición de 10 hectáreas → racionalidad del patronazgo: en sistemas donde el Estado reparte dádivas por clientelismo, la estrategia óptima NO es el esfuerzo individual, es posicionarse en la cola del reparto. El hombre "tenía toda la razón", como el propio autor admite, y aun así lo convierte en vicio.
- Los "cigot del carnero" y la creencia en el embarazo de cabra → cosmología de la contaminación y la sustancia (cuerpos que se transfieren propiedades). No es "patidifusez"; es un sistema de pensamiento simbólico coherente, del tipo que Lévi-Strauss documentó como pensamiento salvaje — que no es "primitivo", sino otra estructura.
- Las "batallas mágicas" → funciones sociales reales: gestión de conflictos entre aldeas, canalización de envidia y rivalidad. La magia hace trabajo social.
- El sarracin como "todo procede de Dios" → confunde fatalismo teológico con determinismo. La mayoría de los musulmanes combina "in sha'Allah" con planificación activa. El autor oye el "in sha'Allah" y no ve los negocios.
El dato más revelador (e incómodo para el autor)
La historia del fertilizante es la mejor prueba de que el análisis del autor está roto. El voluntario consigue multiplicar la cosecha por nueve. El agricultor lo adopta. Pero cuando el voluntario se va, el agricultor redirige la ganancia a la familia y el estatus en lugar de reinvertir.
El autor concluye: "no ven causa y efecto". Pero la lectura antropológica es más simple y más consistente con sus propias anécdotas:
Causa y efecto clarísimos. Simplemente, la causa-efecto que le interesa a él no es la del rendimiento agrícola, sino la del prestigio social. El autor no lo ve porque mide el "éxito" solo en productividad.
El texto es una materia prima etnográfica excelente para enseñar etnocentrismo — pero no por lo que dice de los sahelianos, sino por lo que dice del observador y de su marco cultural. Cada "defecto" que cataloga es, visto desde dentro, una racionalidad alternativa con su propia coherencia:
- El "comunitarismo" es un seguro social contra la precariedad absoluta.
- La "obsesión por las apariencias" es inversión en capital simbólico.
- La "magia" es tecnología social de gestión de conflictos.
- La "falta de ahorro" es una jerarquía de valores donde el vínculo vale más que la acumulación.
No es "gente congelada en el tiempo" ni "niños de 90 kilos" — es gente que resuelve problemas distintos (supervivencia en red de parentesco, clima impredecible, Estado ausente) con lógicas distintas a las del capitalismo individualista. El error del autor es universalizar su propia forma de racionalidad como si fuera la única.
Y la ironía final: su propia conclusión —"no deberían estar cerca de nosotros"— reproduce exactamente el impulso que él critica en los demás: el impulso de no tener que entender al otro, de tratar al que no comparte tus reglas como inferior en vez de como diferente. Eso, más que el arroz con tomates amargos, es lo que la antropología lleva un siglo tratando de desmontar.
Es Senegal, porque habla de país atlántico de transición entre el desierto y el trópico y de que es fácil para los visitantes franceses (francófono).Suscribo lo que dice al 110%.
Sea quien sea el que ha escrito esto ha estado y vivido allí.
Y me voy a aventurar incluso a intentar adivinar el país:
1-Chad
2-Níger
3-Burkina Faso
En ese orden... ojo, yo no he estado en ninguno de estos tres países, yo siempre he trabajado en Senegal, Gambia y Guinea Bisáu... pero el modus operandi es exactamente el mismo que aquí, y por lo que explica también acabó bastante indignado con la situación...
Son sociedades tribales, y crecen con unas costumbres muy marcadas... hasta los 17-18 años, a partir de allí el patriarca piensa por ellos.
Podrían ser también Senegal o Malí, pero veo más factibles estos tres.
se cuestionó por el movimiento de los derechos civiles, que es un mito como el de españa y la modélica transición al régimen del 78.(mensaje citado en revisión)
Pues si...vaya no habia caido en ese detalle,leí rapido y pensé mas en sitios que no conozco que en tierra conocida...Es Senegal, porque habla de país atlántico de transición entre el desierto y el trópico y de que es fácil para los visitantes franceses (francófono).
Me parece una crítica petulante y pedante por parte del autor, al no reconocer lo evidente: la planificación, la previsión, el ahorro y el control de la impulsividad reflexionando sobre causas y consecuencias son parte de cualquier civilización, incluso de cualquier sociedad agraria primaria. Ellos eran recolectores y cazadores, es decir, de una sociedad paleolítica primitiva que no planificaba, sino que vivía el día a día: cazar, recolectar y no ser cazados por las bestias del entorno. Eso se ha mantenido y está bien con unos pocos millones, pero no vale para poblaciones de miles de millones como las de los últimos años.(alter.systems)
Análisis del texto desde la antropología cultural
El texto es un documento etnográfico no profesional — un testimonio de campo sin entrenamiento. Es necesario entender y comprender tanto lo que describe como la lente ideológica a través de la cual lo describe.
Lo primero: qué es este texto
Esto no es etnografía. Es un diario de impresiones de un expatriado (probablemente un voluntario de desarrollo o cooperante) que escribió sus observaciones sin el aparato conceptual y metodológico de la antropología. Eso no lo invalida como dato — los testimonios de primera mano son materia prima—pero lo convierte en un documento tanto sobre el observador como sobre lo observado.
El texto pertenece a un género conocido: el relato del colono/cooperante que "descubre" la irracionalidad del nativo. Tiene estructura de catálogo de defectos atribuidos a un grupo entero, con anécdotas presentadas como evidencia universal.
Errores conceptuales de fondo
1. La confusión entre "no entender" y "que no tenga lógica"
Casi todas las anécdotas describen comportamientos que sólo parecen irracionales si se ignoran los sistemas de valores locales. La antropología clásica (desde Malinowski y Evans-Pritchard hasta Sahlins) demostró que la magia, el intercambio y el "comunitarismo" tienen lógicas internas coherentes — no son ausencia de razón, son otra racionalidad.
Ejemplo clave: el panadero al que el padre le confisca el pan. El autor lo lee como "comunitarismo llevado a la locura". Pero en una economía de parentesco donde la obligación de compartir es el seguro social universal, negarle pan al padre sería socialmente suicida — no una opción racional superior. El autor juzga con el metro de la acumulación individual capitalista, que es precisamente el que la comunidad está diseñada para neutralizar.
2. "No tienen concepción del futuro"
Esto es falso en los hechos — los agricultores estacionales planifican ciclos de siembra, los pastores planifican rutas de trashumancia — pero revela qué entiende el autor por futuro: acumulación diferida y ahorro monetario. Es una definición etnocéntrica. Y es irónica, porque el ejemplo del fertilizante muestra justo lo contrario de lo que el autor cree.
3. "No tienen sarracena"
Afirmación insostenible. Lo que describe — castigos corporales jerárquicos, vergüenza impuesta por ancianos — es un sistema sarracena de honor/vergüenza (interiorizado y comunitario), distinto del sistema de culpa individualista occidental (interiorizado y psicológico). Distinguir entre ambos es uno de los pilares de la antropología del derecho y de la religión. No es ausencia de sarracena; es otro tipo.
La lente del observador (el meollo del asunto)
Este texto es un caso de estudio perfecto de etnocentrismo y de lo que los antropólogos llaman orientalismo aplicado a África. Observa las proyecciones:
Lo que critica en ellos El presupuesto occidental oculto "Mendicidad descarada" (gimme-dats) El don y la petición como verguenza en vez de vínculo "Gastar en apariencias en vez de ahorrar" El ahorro como virtud absoluta universal, no como invención oooo-calvinista "Creen en magia" La distinción moderno/premoderno como verdad, no como cosmología "No planifican" La maximización de utilidad como única racionalidad válida "Comunitarismo que arrastra al mínimo común" El individuo como unidad sarracena básica
El colmo es la última frase: "no deberían estar cerca de nosotros" y "están congelados en el tiempo". Es la tesis de la superioridad civilizatoria apenas disimulada — con una capa nueva de noble salvaje ("el Jardín del Edén").
Lo que la antropología diría de cada anécdota
- El pan confiscado → economía de parentesco; el individuo es nodo de una red de obligaciones, no unidad autónoma.
- Los tomates amargos para no parecer pobres → capital simbólico (Bourdieu). El estatus se invierte en visibilidad, no en ahorro invisible. Exactamente lo mismo hacen las clases medias en Occidente con marcas, coches y bodas.
- La petición de 10 hectáreas → racionalidad del patronazgo: en sistemas donde el Estado reparte dádivas por clientelismo, la estrategia óptima NO es el esfuerzo individual, es posicionarse en la cola del reparto. El hombre "tenía toda la razón", como el propio autor admite, y aun así lo convierte en vicio.
- Los "cigot del carnero" y la creencia en el embarazo de cabra → cosmología de la contaminación y la sustancia (cuerpos que se transfieren propiedades). No es "patidifusez"; es un sistema de pensamiento simbólico coherente, del tipo que Lévi-Strauss documentó como pensamiento salvaje — que no es "primitivo", sino otra estructura.
- Las "batallas mágicas" → funciones sociales reales: gestión de conflictos entre aldeas, canalización de envidia y rivalidad. La magia hace trabajo social.
- El sarracin como "todo procede de Dios" → confunde fatalismo teológico con determinismo. La mayoría de los musulmanes combina "in sha'Allah" con planificación activa. El autor oye el "in sha'Allah" y no ve los negocios.
El dato más revelador (e incómodo para el autor)
La historia del fertilizante es la mejor prueba de que el análisis del autor está roto. El voluntario consigue multiplicar la cosecha por nueve. El agricultor lo adopta. Pero cuando el voluntario se va, el agricultor redirige la ganancia a la familia y el estatus en lugar de reinvertir.
El autor concluye: "no ven causa y efecto". Pero la lectura antropológica es más simple y más consistente con sus propias anécdotas:
Causa y efecto clarísimos. Simplemente, la causa-efecto que le interesa a él no es la del rendimiento agrícola, sino la del prestigio social. El autor no lo ve porque mide el "éxito" solo en productividad.
El texto es una materia prima etnográfica excelente para enseñar etnocentrismo — pero no por lo que dice de los sahelianos, sino por lo que dice del observador y de su marco cultural. Cada "defecto" que cataloga es, visto desde dentro, una racionalidad alternativa con su propia coherencia:
- El "comunitarismo" es un seguro social contra la precariedad absoluta.
- La "obsesión por las apariencias" es inversión en capital simbólico.
- La "magia" es tecnología social de gestión de conflictos.
- La "falta de ahorro" es una jerarquía de valores donde el vínculo vale más que la acumulación.
No es "gente congelada en el tiempo" ni "niños de 90 kilos" — es gente que resuelve problemas distintos (supervivencia en red de parentesco, clima impredecible, Estado ausente) con lógicas distintas a las del capitalismo individualista. El error del autor es universalizar su propia forma de racionalidad como si fuera la única.
Y la ironía final: su propia conclusión —"no deberían estar cerca de nosotros"— reproduce exactamente el impulso que él critica en los demás: el impulso de no tener que entender al otro, de tratar al que no comparte tus reglas como inferior en vez de como diferente. Eso, más que el arroz con tomates amargos, es lo que la antropología lleva un siglo tratando de desmontar.