Mujeres trans: del deseo sexual a la burla en internet
La paradoja se repite cada vez que el asunto sale a la superficie: en ciertos espacios digitales las mujeres trans son a la vez objeto de deseo y diana de escarnio. En las últimas horas, una discusión abierta en una comunidad anónima lo dejó otra vez a la vista: comentarios de índole sexual sin ningún filtro, bromas sobre el cuerpo ajeno y una única voz que zanjaba el conjunto tildando al resto de enfermos. Veintiocho respuestas. Ninguna sorpresa.
Por qué el deseo y la burla van de la mano
El mecanismo no es nuevo. Se mira lo que en público se desprecia, y se hace con tono de chiste para que nadie confunda el deseo con una declaración. Ese doble juego sostiene buena parte de la conversación: primero se sexualiza y después se ridiculiza, como si la carcajada sirviera de coartada.
Se ríe para no decir que se desea, y así nadie queda retratado.
Hay además quien reduce todo esto a postureo, a una forma de llamar la atención sin creerse nada de lo que se escribe. Puede que sea lo más cínico del asunto: ni desprecio sincero ni deseo sincero, solo
farmeo de atención en un espacio donde el cuerpo ajeno funciona como moneda de cambio. El detalle que más descoloca es que casi ninguno de los mensajes se molesta en disimular: el objeto de la broma y el objeto del deseo son exactamente el mismo.
Lo que no aparece por ningún lado es la palabra de las aludidas. Se habla de ellas, sobre ellas y contra ellas, pero nunca con ellas. La conversación se cierra sobre sí misma, entre risas y alguna salida moralizante.
¿Es deseo, es burla o es la vieja costumbre de convertir a un colectivo en espectáculo? El recuento de mensajes no responde a eso, y quien crea que sí, se engaña.