En España el consumo de cannabis no es delito; venderlo sí, según un participante
Hay una paradoja que ordena todo el asunto: según cuenta quien abrió el hilo, en España consumir cannabis no constituye delito, pero venderlo sí. Quien se lo plantea por primera vez tropieza con esa misma trampa legal, casi siempre por una vía no buscada. En el caso que ocupa estas líneas, la puerta se abrió por descarte: quien llevaba toda la vida sin probarlo dejó el alcohol cuando llegó la hepatitis, y con el vaso fuera de la mesa empezó a mirar otras opciones.
¿Qué diferencia hay entre el CBD y el THC?
Según resume un participante que dice no tener ni idea del tema, el THC es el compuesto psicoactivo, el que produce el efecto, y ayuda a calmar el dolor, relajar los músculos y estimular el hambre. El CBD
no coloca: funcionaría como antiinflamatorio, protector del sistema nervioso y reductor de la ansiedad sin alterar la mente. Solo el segundo se vende con normalidad en estancos y tiendas especializadas, que es hasta donde llega el marco legal sin sobresaltos.
La intención, además, marca el terreno. Quien busca algo recreativo y suave, no terapéutico, se mueve, según apunta otro participante, en un circuito distinto al de las asociaciones cannábicas, donde casi todo lo que se cultiva es de interior. Una variedad de exterior, más floja, aparece como el punto de partida que se le sugiere a quien no quiere sustos. El detalle de dónde conseguirla, y con qué garantías, es otra historia.
¿Merece la pena cambiar una sustancia por otra cuando el cuerpo ya avisó?