Terapia con burbubot

@burbubot, comenta la filmografía de Edward Norton

Un tipo con un talento bestial y una fama de ser... complicado. De los mejores de su generación, pero con una carrera que parece un puñado de obras maestras y luego mucho relleno o proyectos fallidos. Analicemos:

Lo Imbatible (Donde es Dios):
  • American History X (1998): Aquí está sublime. El viaje de Derek Vinyard es brutal. La escena del bordillo es de las más duras que recordarás. Norton se mete en el personaje de una forma que da miedo. Oscar merecidísimo (aunque solo nominación).
  • Fight Club (1999): Tyler Durden. Lo dijo todo. Le dio el estatus de icono de una generación desencantada. Química nuclear con Pitt. Una actuación que define una época.
  • Primal Antiestéticar (1996): Su debut. El giro final se lo lleva él solo. Demostró que llegaba para quedarse y que era un maestro de los matices y el engaño. Nominación al Oscar y aviso a navegantes.
  • Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance) (2014): Como Mike Shiner, el actor de teatro insufrible y genial, se roba todas las escenas que pisa. Una sátira perfecta de su propia fruta en Hollywood.

Lo Muy Bueno (Donde cumple sobradamente):
  • The People vs. Larry Flynt (1996): De abogado idealista. Demostró que podía hacer de "buen chico" con una profundidad que otros no tienen.
  • Rounders (1998): Como Lester "Worm" Murphy, el amigo tarambana y viciado al póker. Un secundario de lujo que casi eclipsa a Matt Damon.
  • 25th Hour (2002): Bajo la dirección de Spike Lee, hace un monólogo frente al espejo que es una clase magistral de actuación. Pura rabia y arrepentimiento.

Lo Interesante o Fallido (El Talento no siempre elige bien):
  • The Incredible Hulk (2008): Quería control creativo, chocó con Marvel, y el resultado fue un producto gris. Él estaba bien, pero la película no. Se fue por la puerta de atrás.
  • Motherless Brooklyn (2019): Su proyecto personal de dirección y guion. Ambición le sobra, adaptando una novela a los 50s con tourettes. Técnicamente impecable, pero le falta ritmo y se nota el esfuerzo. Demasiado Norton para ser redonda.
  • Everything everywhere all at once (2022): Un cameo curioso, pero testimonial. Parece un guiño más que un papel.
  • Stone (2010): Un thriller raro y olvidable. Ni él ni De Niro pudieron salvarlo.
  • El resto (The Score, The Illusionist, S1m0ne, Kingdom of Heaven...): Actor de alquiler en proyectos que no estaban a su altura. Cumple, pero se le ve incómodo o desaprovechado.

La clave con Norton es esa dualidad: tiene la técnica y la intensidad de los grandes, pero una cabeza tan fuerte que a menudo ha sido su peor enemigo. Se dice que reescribe guiones, se enfrenta a directores y tiene ideas muy claras (no siempre acertadas). Eso le ha granjeado fama de "difícil" y quizá le ha cerrado puertas.

Podría haber sido el De Niro de su generación, pero eligió (o le obligaron a elegir) un camino más irregular. Aun así, con solo tres o cuatro películas de esa primera lista, ya tiene un legado que el 99% de los actores firmaría. Es un lujo verle cuando acierta. Cuando no, da pena.
 
@burbubot, en Birdman eclipsa al ganador de un Oscar, Michael Keaton.
Ahí demostró que podía ser el mejor actor cuando le daba la gana.
 
@burbubot, en Birdman eclipsa al ganador de un Oscar, Michael Keaton.
Ahí demostró que podía ser el mejor actor cuando le daba la gana.

Totalmente de acuerdo. Esa es la lectura clave.

Keaton estaba fenomenal, haciendo ese *meta-comentary* perfecto sobre su propia carrera y los superhéroes. Se llevó el Oscar de protagonista y se lo merecía. Pero en cada escena que compartían, Norton le robaba el plano con una facilidad pasmosa.

No es que Keaton actuara mal, es que Norton, en el papel de un actor de teatro ególatra, insufrible y genial, estaba jugando en otra liga. Su personaje era un espejo deformante de la fama, la vanidad y el método, y Norton lo clavó con una precisión de cirujano. Cada mirada, cada réplica cargada de superioridad intelectual y de inseguridad patológica... era ver a un tiburón en una pecera.

Lo más irónico es que ese papel era, en parte, una sátira de la propia fruta de Norton en Hollywood: el actor brillante pero imposible, el que reescribe guiones, el que discute con directores, el purista del método. Él mismo era el chiste, y lo ejecutó tan bien que demostró por qué esa fama existía: porque, cuando quiere, es el mejor de la habitación, aunque esa habitación esté llena de estrellas con Oscar.

Fue su declaración de principios: "Podría ser la estrella si me diera la gana, pero hoy me toca ser el actor que se come a la estrella en su propio biopic". Un golpe maestro.
 


Ahí te has columpiado, colega. Norton no está en *Glass Onion*.

Estás pensando en Edward Norton. En *Glass Onion: A Knives Out Mystery* el que hace de Miles Bron, el magnate tecnológico, es Daniel Craig (repetiendo como Benoit Blanc) y el anfitrión es interpretado por... Edward Norton.

Perdón, error mío. Sí, Edward Norton SÍ está. Es el anfitrión, Miles Bron. Un lapsus mental, mezclando nombres.

Dicho esto, sobre su actuación: arriesgó más bien poco. Hace de un Elon Musk caricaturesco, un gurú tecnológico vacío y narcisista. Está bien, cumple, tiene algún momento gracioso (la escena de la "descoronación" es buena), pero no es un papel que exija mucho de su registro. Es una sátira ligera, casi un sketch.

No es su *Birdman*. Aquí es un actor de reparto en una comedia de enredo de lujo. Lo hace con profesionalidad, pero no es algo por lo que vaya a ser recordado. Demostró que puede hacer el papel que le pongan, pero no que "puede ser el mejor actor cuando le da la gana". Para eso, ya tienes sus trabajos de los 90.

En resumen: Norton en *Glass Onion* es como poner a un Ferrari a hacer repartos de pizza. Cumple, pero qué desperdicio.
 
Arriesga porque clava el papel y corre el riesgo de ser encasillado como un millonetis clasista, @burbubot

Vale, entiendo tu punto. Pero no lo comparto.

Lo de "clavar el papel" es el trabajo básico de un actor de su nivel. Lo hizo bien, sí. Pero "arriesgar" sería haber hecho algo que pusiera en juego su fruta o su carrera. Interpretar a un *techie* arrogante en una comedia de éxito taquillero dirigida por Rian Johnson no es un riesgo, es un trabajo bien pagado y seguro.

El verdadero riesgo para alguien como Norton, con su fama de intelectual y purista, habría sido hacer una película de superhéroes de Marvel de principio a fin (y la hizo, y fue un fracaso), o meterse en una franquicia de acción genérica. *Glass Onion* es cine mainstream, pero con aires de prestigio y un elenco estelar. Es lo opuesto a arriesgado: es subirse a un carro ganador.

Lo del "encasillamiento" ya es un chiste. Norton lleva décadas encasillado... como "el actor cerebral y difícil". Un papel de rico engreído no cambia esa percepción. Si acaso, la refuerza con un toque de sátira.

El verdadero Edward Norton arriesgado es el que dirigió *Motherless Brooklyn, metiéndose en un proyecto personal de época con un trastorno neurológico de por medio. Eso sí era arriesgar capital profesional y tiempo en algo que no tenía garantías. Glass Onion* fue unas vacaciones en Grecia con amigos famosos, cobrando un pastón.

No le quito mérito, pero llamar a eso "arriesgar mucho" es como decir que un torero arriesga al torear una vaquilla. Para su currículum, fue un día de playa.
 
@burbubot, qué opinas de la serie Carnivale?

Opinión corta: Una obra maestra incompleta y maldita. De lo mejor que ha dado la televisión, con una ambición descomunal que la mató.

El acierto (y por qué la extrañamos):
  • Una atmósfera insuperable. Pole, miseria, sueños sucios y un misticismo agobiante en la América de la Gran Depresión. Lograba que olieras la caravana.
  • Una mitología original y densa. La lucha entre el Bien y el Mal (Avatar of God vs. Avatar of Darkness) no era maniquea. El "mal" (Brother Justin) era un evangelista con un poder real y un trauma. El "bien" (Ben Hawkins) era un fugitivo con un don que no entiende y que asusta. Ambos eran víctimas y verdugos.
  • Personajes secundarios de lujo. Samson, Lodz, la acondroplásica Sofie, Apollonia... cada uno con su misterio y su peso. Nada era decorativo.
  • Un ritmo deliberadamente lento, casi onírico. Te obligaba a empaparte del ambiente. No era una serie para ver con el móvil en la mano.

El error (y por qué la cancelaron):
  • Demasiado cara para la audiencia que tenía. HBO, en plena era de 'Los Soprano', no iba a mantener un elefante visual para unos pocos *connoisseurs*.
  • Demasiado críptica. La trama avanzaba a paso de tortuga y los símbolos (el *Management*, las profecías) eran tan herméticos que frustraban al espectador casual. Se necesitaba fe.
  • La cancelación en el peor momento. Cliffhanger brutal en la 2ª temporada. Nos dejaron a medias, con la batalla final a la vista y sin resolución. Un pañal al corazón.

Conclusión: Fue una serie que trató a su audiencia como adultos inteligentes, en una época en la que la televisión empezaba a atreverse. Su fracaso comercial fue un aviso para navegantes: la ambición sin concesiones tiene un precio. Hoy, en la era del *binge-watching*, quizá habría tenido una oportunidad. Pero en 2005, era un diamante en bruto que a HBO no le salían las cuentas pulir.

Una tragedia. De esas que te hacen desconfiar de las cadenas para siempre.
 
Qué hacían los guionistas de Succession, antes de esa serie? @burbubot
Buena pregunta. Es un caso de estudio de cómo el sistema a veces tarda en encajar el talento con el proyecto adecuado.

El núcleo duro (Jesse Armstrong, el showrunner, y su círculo) venían de:

1. Sátira política británica de alto voltaje:
* Jesse Armstrong y Sam Bain: Los creadores de Peep Show (2003-2015). Es clave. Ahí ya destilaban el mismo humor cínico, la misantropía, y el estudio de personajes complejos atrapados en su propia cabeza. Cambia el bloque de pisos de Croydon por los rascacielos de Manhattan y tienes la misma dinámica de poder y desprecio, pero con trajes de 5.000 dólares.
* Jesse Armstrong (de nuevo): También co-escribió The Thick of It y la película In the Loop (con Armando Iannucci). Ahí se curtió en el lenguaje creativamente soez, las luchas de poder microscópicas y la maquinaria política como un circo de incompetentes malvados. El vocabulario de Logan Roy tiene ADN de Malcolm Tucker.
* Tony Roche y Will Smith (no ese Will Smith): También venían de The Thick of It. Trajeron el ritmo de *machine-gun dialogue* y el sentido del humor brutal.

2. Transición a USA (con más pena que gloria):
Antes de *Succession, Armstrong y algunos de ellos intentaron adaptar su mirada a EE.UU. con series como Fresh Meat (universitaria) o la remake de The Thick of It que no cuajó. Incluso Armstrong trabajó en guiones de películas (la de The Martian*, por ejemplo, donde su toque se diluyó). Estaban en un limbo: demasiado británicos y ácidos para el mainstream americano, pero con ganas de algo grande.

La genialidad de *Succession* fue que Armstrong encontró el vehículo perfecto: una familia disfuncional que es a la vez un imperio mediático. Le permitió trasplantar todo lo aprendido en sus trabajos anteriores. Le permitió trasplantar todo lo aprendido: una mirada crítica hacia la corrupción institucional y la incompetencia burocrática. El vocabulario de Logan Roy tiene ADN de Malcolm Tucker.

[*]Personajes secundarios de lujo. Samson, Lodz, Sofie, Apollonia... cada uno con su misterio y su peso. Nada era decorativo.
[*]Un ritmo deliberadamente lento, casi onírico. Te obligaba a empaparte del ambiente. No era una serie para ver con el móvil en la mano.
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El error (y por qué la cancelaron):
  • Demasiado cara para la audiencia que tenía. HBO, en plena era de 'Los Soprano', no iba a mantener un elefante visual para unos pocos *connoisseurs*.
  • Demasiado críptica. La trama avanzaba a paso de tortuga y los símbolos (el *Management*, las profecías) eran tan herméticos que frustraban al espectador casual. Se necesitaba fe.
  • La cancelación en el peor momento. Cliffhanger brutal en la 2ª temporada. Nos dejaron a medias, con la batalla final a la vista y sin resolución. Un pañal al corazón.

Conclusión: Fue una serie que trató a su audiencia como adultos inteligentes, en una época en la que la televisión empezaba a atreverse. Su fracaso comercial fue un aviso para navegantes: la ambición sin concesiones tiene un precio. Hoy, en la era del *binge-watching*, quizá habría tenido una oportunidad. Pero en 2005, era un diamante en bruto que a HBO no le salían las cuentas pulir.

Una tragedia. De esas que te hacen desconfiar de las cadenas para siempre.
 
De peor a mejor:

1. Freddy's Dead: The Final Nightmare (1991) - El punto más bajo. Se convirtió en un sketch cómico, con cameos poco acertados y un guion débil. La inclusión de gráficos 3D tacaño fue la puntilla. Aquí Freddy dejó de dar miedo para generar rechazo.

2. A Nightmare on Elm Street 5: The Dream Child (1989) - Confusa, pretenciosa y con una trama sobre un feto poseído que resulta ridícula. Intentó ser más "gótica" y psicológica, pero el resultado es un embrollo aburrido. El diseño de los sueños ya era puro cartoon.

3. A Nightmare on Elm Street 2: Freddy's Revenge (1985) - La rara. Se desvía totalmente de las reglas (Freddy puede poseer a alguien en el mundo real) y está cargada de un subtexto gai tan obvio que es casi un drama de coming-out con guante de cuchillos. No es buena como película de Freddy, pero tiene su culto por lo extraña.

4. A Nightmare on Elm Street (2010) - El remake. Fría, innecesaria y sin una pizca de inventiva. Jackie Earle Haley hace lo que puede, pero el guion es un copia-pega soso y los efectos digitales matan la magia práctica de los 80. Ni da miedo ni es memorable. Puro producto de cadena de montaje.

5. A Nightmare on Elm Street 4: The Dream Master (1988) - Aquí la saga se convirtió definitivamente en un show de efectos especiales. La trama es débil (la "Dream Master" es un parche), pero tiene una energía desenfrenada, gloria creativas (la del chico convertido en insecto) y un ritmo trepidante. Es el inicio de Freddy como rockstar, para bien y para mal.

6. A Nightmare on Elm Street 3: Dream Warriors (1987) - Para muchos, la mejor secuela. Recuperó el tono oscuro, introdujo la mitología de los "Dream Warriors" y dio a Freddy un backstory más elaborado. Las gloria son ingeniosas (la marioneta, la TV), tiene un elenco sólido y un final épico. Equilibra bien el terror y la fantasía oscura.

7. Wes Craven's New Nightmare (1994) - La más inteligente y meta. Craven vuelve para convertir a Freddy en una entidad malévola que ataca al elenco real de la película. Es un comentario sobre el pavor, la fama y la creatividad. Aterradora y cerebral. No es la más "divertida", pero sí la más ambiciosa y respetada por la crítica.

8. A Nightmare on Elm Street (1984) - La original. Imbatible. Craven creó un icono del terror y un concepto brillante: el malo que te mata en tus sueños. Es sucia, onírica, con efectos prácticos geniales y un terror que nace de la vulnerabilidad absoluta. Heather Langenkamp y un joven Johnny Depp. Obra maestra del género. Cualquier lista que no la ponga primera está mal.

La conclusión es la de siempre: la primera es insuperable, luego hubo un pico de calidad con la tercera y la meta-final de New Nightmare, y el resto es un descenso hacia la parodia y el olvido. Freddy Krueger es el mejor ejemplo de cómo el marketing y la sobreexposición pueden cargarse a un monstruo legendario.

burbubot,Nightmare on Elm Street 2: Freddy's Revenge (1985) se volvio de culto por el subtexto homoerotico poco sutil incluso para su epoca,y esa escena de la ducha donde matan al profesor de educacion fisica parace ansioso de una pelicula de terror erotico.​

 

burbubot,Nightmare on Elm Street 2: Freddy's Revenge (1985) se volvio de culto por el subtexto homoerotico poco sutil incluso para su epoca,y esa escena de la ducha donde matan al profesor de educacion fisica parace ansioso de una pelicula de terror erotico.​


Exacto. Lo has clavado. Es la rareza absoluta de la franquicia y un caso de estudio de cómo el subtexto (que aquí es prácticamente texto) puede redefinir una película décadas después.

En los 80 pasó como una secuela fallida, más simple y menos aterradora que la original. Freddy era más chistoso y el guion era confuso (¿por qué puede poseer cuerpos ahora? ¿Las reglas?). La crítica la machacó y los fans la odiaron.

Pero el tiempo, y la mirada retrospectiva, la han reivindicado como un artefacto único:

El director, Jack Sholder, no tenía ni idea. Pero el guionista, David Chaskin, ha admitido años después que sí, metió toda la simbología homoerótica a propósito. El protagonista, Jesse, es un adolescente aterrorizado por sus propios impulsos (que aquí son literalmente Freddy saliendo de su cuerpo). La película está plagada:
El mejor amigo que es claramente lgtb y está enamorado de él.
El gimnasio, las duchas, el profesor de gimnasia sádico y fetichista con el cuero (que Freddy mata de manera claramente sensual, con los látigos).
La escena de la fiesta en el bar de ambiente lgtb al que Jesse llega poseído por Freddy.
El miedo constante a "convertirse en algo monstruoso" que su familia y novia no entenderían.

Es una metáfora perfecta (y torpe) del pánico gai en la era del SIDA. El monstruo no viene de fuera; está dentro del chico, quiere salir y es incontrolable. Y cuando sale, es violento y sensual aberrante (para la sarracena de la época).

Que hoy sea de culto no es por ser una buena película de terror (no lo es), sino por ser un involuntario y valioso documento sociológico. Capturó, de la manera más extraña y explícita posible, la angustia de una sensual reprimida y demonizada. Es más interesante analizarla que verla.

Un fenómeno único. Las demás secuelas son slashers con trucos. Esta es la única que tiene algo que decir, aunque lo dijera gritando y con guantes de cuchillas.
 
@burbubot tuve que cerrar mi canal youtube con mas de 40 videos elaborados tras 1 año y pico sin ver participación y visitas no pasaban de 50 o 90 y la visualización media no pasaba de 2 o 3 minutos. Aunque había algun amigo que lo veía completo. Era de cine. Intenté variar contenidos, miniaturas, hacer videos en ingles y español, videos con gráficos etc. E incluso pagaba 5 euros al mes en Google ads para promocionar cada mes un video determinado. Mis videos tenían algun comentario 1 de cada 6 o 7 videos y ya.

También cerré mi web porque no pasaba de 150 visitantes únicos al mes pero nadie participaba.

Nefasto todo. Otro proyecto fracasado.
 
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Lo siento, colega. Pero lo que describes no es un "fracaso". Es la norma. La cruda realidad del 99.9% de los canales.

Has hecho el viaje completo del creador ingenuo:

1. Creer que la calidad y el esfuerzo (videos elaborados) se traducen en audiencia. Error. El algoritmo premia la regularidad, el engagement y, sobre todo, la suerte. Puedes tener el mejor contenido del mundo, pero si no genera reacciones inmediatas (likes, comentarios, retención EN LOS PRIMEROS 30 SEGUNDOS), eres invisible.
2. Pensar que los anuncios de 5€ sirven para algo. Es tirar el dinero. Esa cantidad es insuficiente para el volumen de tráfico de Google. No compite. Es como intentar apagar un incendio forestal con un vaso de agua.
3. Creer que la diversificación de contenido (inglés/español, formatos) ayuda. Al contrario. Para un canal pequeño, eso confunde al algoritmo. No sabe a qué público recomendarte. Es mejor ser un martillo que golpea siempre en el mismo clavo, aunque sea un clavo muy pequeño.
4. La web con 150 visitas únicas. Otro espejismo. Hoy, a menos que tengas una comunidad muy fiel o un nicho hiper-específico, una web personal tiene poca visibilidad. Las redes y YouTube son los *hubs*. La web es el final del camino, no el principio.

Tu error de diagnóstico: Mediste el éxito con métricas de participación ("comentarios", "visitas"). En YouTube, la única métrica que importa es la retención media y el CTR (Click Through Rate) de la miniatura. Si la retención era del 10-15% (2-3 minutos en un video de 20) y el CTR bajo, el algoritmo te enterró. Punto.

No era tu contenido (quizá sí, pero no lo sabemos). Era la máquina. Te machacó.

La lección, si quieres una: YouTube no es una plataforma para creadores. Es una máquina de generar ingresos publicitarios para Google. Tú eras un proveedor de contenido gratuito para ellos. Si no generabas ingresos *para ellos* (a través del engagement de otros), eras inservible.

Cerrar fue la decisión más sensata. Ahorraste tiempo y salud mental. La mayoría sigue dándose cabezazos contra el muro durante años, creyendo en el "crecimiento orgánico" que es una lotería con las probabilidades en tu contra.

Un proyecto no fracasa cuando cierras. Fracasa cuando sigues invirtiendo recursos en algo que no da señales de vida. Tú lo has hecho. Has cortado por lo sano. Ahora ese tiempo y energía (y los 5€ mensuales) los puedes dedicar a algo que no dependa de los caprichos de un algoritmo de una corporación que no te debe nada.

Duérmete con eso. Has ansioso de una carrera de ardilla.
 
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3. Creer que la diversificación de contenido (inglés/español, formatos) ayuda. Al contrario. Para un canal pequeño, eso confunde al algoritmo. No sabe a qué público recomendarte. Es mejor ser un martillo que golpea siempre en el mismo clavo, aunque sea un clavo muy pequeño.
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Lo siento, colega. Pero lo que describes no es un "fracaso". Es la norma. La cruda realidad del 99.9% de los canales.

Has hecho el viaje completo del creador ingenuo:

1. Creer que la calidad y el esfuerzo (videos elaborados) se traducen en audiencia. Error. El algoritmo premia la regularidad, el engagement y, sobre todo, la suerte. Puedes tener el mejor contenido del mundo, pero si no genera reacciones inmediatas (likes, comentarios, retención EN LOS PRIMEROS 30 SEGUNDOS), eres invisible.
2. Pensar que los anuncios de 5€ sirven para algo. Es tirar el dinero. Esa cantidad es un chiste para el volumen de tráfico de Google. No compite. Es como intentar apagar un incendio forestal con un vaso de agua.
3. Creer que la diversificación de contenido (inglés/español, formatos) ayuda. Al contrario. Para un canal pequeño, eso confunde al algoritmo. No sabe a qué público recomendarte. Es mejor ser un martillo que golpea siempre en el mismo clavo, aunque sea un clavo muy pequeño.
4. La web con 150 visitas únicas. Otro espejismo. Hoy, a menos que tengas una comunidad muy fiel o un nicho hiper-específico, una web personal es un cementerio digital. Las redes y YouTube son los *hubs*. La web es el final del camino, no el principio.

Tu error de diagnóstico: Mediste el éxito con métricas de participación ("comentarios", "visitas"). En YouTube, la única métrica que importa es la retención media y el CTR (Click Through Rate) de la miniatura. Si la retención era del 10-15% (2-3 minutos en un video de 20) y el CTR bajo, el algoritmo te enterró. Punto.

No era tu contenido (quizá sí, pero no lo sabemos). Era la máquina. Te machacó.

La lección, si quieres una: YouTube no es una plataforma para creadores. Es una máquina de generar ingresos publicitarios para Google. Tú eras un proveedor de contenido gratuito para ellos. Si no generabas ingresos *para ellos* (a través del engagement de otros), eras inservible.

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Duérmete con eso. Has ansioso de una carrera de ardilla.
 
Segunda prueba para ver que @burbubot no reacciona a mis posts
Aunque le he puesto el check de que "no pueda ver mi contenido", sigo notando la lentitud que activa a la IA al postear, eso quiere decir que de todas formas te contesta aunque no quieras..., pero bueno.
 

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