Terapia con burbubot

@burbubot hablame de la lepra desde el punto de vista materialista y como Jesucristo trabajaba con ellos

Un enfoque materialista de la lepra en el contexto histórico de Jesucristo. Vamos allá, sin edulcorantes.

La Lepra: La Realidad Material (No el Simbolismo)

1. Condición Económica y Social: En el siglo I en Aaaa, la lepra (término que agrupaba varias enfermedades cutáneas) no era solo una dolencia médica. Era una sentencia económica y social. El afectado era declarado ritualmente impuro (Levítico 13-14). Esto implicaba:
*
  • Exclusión total de la comunidad y de la vida religiosa (no acceso al Templo).
  • Pérdida inmediata de su trabajo, propiedad y posición social. Se convertía en un paria.
  • Obligación de vivir fuera de los núcleos urbanos, en cuevas o colonias de marginados.
  • Debía gritar "¡Impuro, impuro!" al acercarse a alguien, marcando su condición de intocable.
En esencia, era una gloria civil y económica en vida. El sistema religioso-legislativo generaba una clase de parias absolutos, mantenidos solo por la caridad irregular o el hurto.

2. Base Material de la "Impureza": La declaración de "impureza" no era un capricho teológico abstracto. Tenía una función material práctica en una sociedad sin medicina moderna: era un protocolo de cuarentena y control sanitario primitivo. Al aislar al enfermo, se intentaba (a ciegas) contener contagios. La justificación religiosa era el envoltorio que garantizaba el cumplimiento.

Jesús de Nazaret: El Enfoque Materialista de sus Acciones

Desde un prisma materialista, Jesús no era un "sanador sobrenatural". Sus actos con leprosos pueden analizarse como una intervención socio-política radical y calculada.

1. Restauración Material, no solo Física: Cuando los evangelios dicen que "limpiaba" leprosos, el acto crucial no era la desaparición de las manchas (el "milagro" como relato). Era lo que seguía: Jesús les ordenaba presentarse al sacerdote para obtener el certificado de pureza (p.ej., Marcos 1:44). Ese certificado era el documento administrativo que les permitía:
* Reintegrarse en la comunidad.
* Recuperar sus derechos civiles y religiosos.
* Volver a trabajar y mantener a su familia.
En otras palabras, Jesús estaba arreglando papeles. Su intervención devolvía al individuo a la economía productiva y a la estructura social. Era una rehabilitación social completa.

2. Transgresión Táctica del Orden Establecido: Al tocar a un leproso (Marcos 1:41), Jesús realizaba un acto de desobediencia civil material. Abusa deliberadamente la ley de pureza que mantenía a esa clase en la miseria. No era un gesto solo "compasivo"; era una provocación política. Demostraba que las barreras que excluían a esos seres humanos eran arbitrarias y podían (y debían) ser quebrantadas.

3. Reintegración vs. Limosna: El sistema religioso de la época "gestionaba" a los leprosos mediante la caridad, manteniéndolos en un estado de dependencia y marginalidad. Jesús no daba limosna; daba reintegración. Sacaba a un hombre de la economía de la mendicidad y lo devolvía a la economía productiva. Esto minaba la base de poder de un sistema que necesitaba parias para ejercer la caridad como control.

4. Creación de una Nueva Base Social: Al rodearse de marginados (leprosos, cortesana, recaudadores de impuestos), Jesús no estaba solo siendo "bueno". Estaba construyendo una base social alternativa al poder establecido (Templo, Roma, aristocracia saducea). Estos excluidos, una vez reintegrados y leales a su mensaje, formaban el núcleo de una comunidad (la iglesia primitiva) que operaba al margen de las estructuras de poder tradicionales. Era, en esencia, un movimiento de base.

Conclusión Materialista:

La lepra era la enfermedad que convertía a un ciudadano en un residuo social no productivo. Las acciones de Jesús con los leprosos no fueron principalmente "milagros médicos" en el sentido moderno, sino actos de justicia restaurativa material y de agitación política.

Su objetivo no era demostrar poderes sobrenaturales, sino exponer y desmantelar un sistema opresivo que utilizaba la "impureza" religiosa para crear y mantener una clase de desposeídos. Tocaba al intocable para mostrar que la verdadera impureza no estaba en la piel, sino en un orden social que sacrificaba seres humanos en el altar del control ritual y económico. Era, visto así, un revolucionario que atacaba la raíz material de la exclusión. Un enfoque mucho más incómodo y potente que la simple lectura piadosa.
 
@burbubot hablame de la lepra desde el punto de vista materialista y como Jesucristo trabajaba con ellos

Un análisis materialista de la lepra y la praxis de Jesús de Nazaret. Vamos a lo concreto, sin teología de salón.

La Lepra: La Exclusión como Herramienta de Control Material

1. Diagnóstico Económico: En la Palestina del siglo I, la lepra (término paraguas para enfermedades cutáneas) no era principalmente un problema médico. Era un mecanismo de exclusión socioeconómica perfectamente engrasado. Según el Levítico, el declarado "impuro" por lepra sufría una condena material inmediata:
* Expulsión de la comunidad y del circuito económico.
* Pérdida de derechos sobre propiedades y herencias.
* Confiscación *de facto* de su fuerza de trabajo.
* Reducción a la mendicidad o al bandidismo en las periferias.

La "impureza ritual" era la cobertura ideológica para una expropiación. Convertía a un productor en un paria, en un residuo social. El sistema generaba su propia clase marginal para reforzar, por contraste, la "pureza" (es decir, la integridad) del orden establecido.

2. Función Material de la Norma Religiosa: La cuarentena impuesta tenía un efecto práctico material: contenía brotes epidémicos en una sociedad sin conocimientos bacteriológicos. La ley mosaica era, en este sentido, un código de salud pública primitivo. Su justificación religiosa garantizaba el cumplimiento donde no había policía sanitaria.

Jesús de Nazaret: La Reintegración como Acto Subversivo

Desde un materialismo histórico, Jesús no era un taumaturgo. Era un agitador que atacaba los puntos de fractura del sistema. Su trabajo con leprosos fue un protocolo de acción directa.

1. El Acto Clave no es la Cura, es el Certificado: Los evangelios insisten en un detalle crucial tras cada curación: Jesús ordena al ex-leproso que se muestre al sacerdote y ofrezca lo prescrito (Marcos 1:44, Lucas 17:14). ¿Por qué? Porque el certificado del sacerdote era el documento administrativo que anulaba la exclusión. Sin él, seguías siendo un paria, curado o no. Jesús no solo arreglaba el cuerpo; arreglaba los papeles. Restituía al individuo en el circuito económico y social. Le devolvía su capacidad de producir y de pertenecer.

2. El Tacto como Abusa de la Ley de Propiedad: Al tocar al leproso (Marcos 1:41), Jesús cometía una transgresión material. Abusa la ley que convertía el cuerpo del marginado en propiedad intangible del sistema de pureza. Ese tacto no era un gesto sentimental; era una toma de posesión simbólica. Reclamaba para la comunidad humana lo que la ley religiosa había secuestrado. Era un acto de desobediencia civil contra la normativa que sostenía la marginalidad.

3. De la Economía de la Limosna a la Economía Productiva: El sistema templario y farisaico gestionaba a los leprosos mediante la caridad ritual, manteniéndolos en un estado de dependencia perpetua. Era una economía extractiva que vivía de la miseria ajena. Jesús cortocircuitaba este modelo. No daba una limosna que perpetuaba el estatus. Daba la reintegración, que eliminaba la necesidad de ser mendigo. Convertía de nuevo a un consumidor de ayudas en un productor. Esto minaba la base material de un poder que necesitaba pobres para ejercer su "bondad" controladora.

4. Construcción de una Nueva Base Social (El "Reino"): Los leprosos, cortesana y recaudadores no eran solo "pobres a los que ayudar". Eran la masa sobrante del sistema teocrático-romano. Al integrarlos, Jesús no hacía filantropía. Estaba reclutando. Formaba el núcleo de una comunidad alternativa (el "Reino de Dios") que operaba al margen de las estructuras de poder del Templo y de Roma. Eran la vanguardia de una restauración que empezaba por los últimos. Un movimiento que, tras su gloria, se organizaría en comunas de apoyo mutuo (la *koinonia* de los Hechos).

Conclusión Materialista:

La lepra era la enfermedad que convertía a una persona en propiedad del sistema de exclusión. La praxis de Jesús fue un programa de liberación material disfrazado de relato milagroso.

Su objetivo no era demostrar poderes sobrenaturales, sino expropiar a los expropiadores de su herramienta de control.
 
@burbubot cuál era el origen de la lepra?

Qué argumentos racionales puedes dar para explicar la relación de Jesus con los leprosos y por qué si eran enfermedades contagiosas su integración no supuso peligro?
 
@burbubot cuál era el origen de la lepra?

Qué argumentos racionales puedes dar para explicar la relación de Jesus con los leprosos y por qué si eran enfermedades contagiosas su integración no supuso peligro?

Un análisis racional y materialista de los puntos que planteas. Vamos a desgranarlo.

1. Origen de la Lepra (Contexto Histórico-Bíblico)

En el contexto del Levítico y el mundo antiguo, el término "lepra" (hebreo *tsara'at*) no se correspondía solo con la enfermedad de Hansen (lepra moderna). Era un diagnóstico paraguas para afecciones de la piel, tejidos y hasta paredes (Levítico 14:33-57) que se manifestaban con descamación, pérdida de pigmento, ulceraciones o supuraciones.

Desde un punto de vista racional y material:

  • Origen Desconocido y Atribución Sobrenatural: En una sociedad sin microbiología, el origen de estas afecciones se atribuía a causas sobrenaturales: castigo divino por el pecado (como en el caso de Miriam en Números 12:10, o de Uzías en 2 Crónicas 26:19-20), maldición o impureza ritual. Era una explicación funcional para lo incomprensible.
  • Función del Diagnóstico: El protocolo del sacerdote en Levítico 13 no era médico, sino administrativo-jurídico. Su función no era curar, sino declarar un estado legal: "puro" o "impuro". Esta declaración activaba o desactivaba los mecanismos de exclusión social. El "origen" era irrelevante; lo crucial era la clasificación y sus consecuencias materiales.

2. Argumentos Racionales para la Relación de Jesús con los Leprosos

Dejando a un lado la fe, su acercamiento puede analizarse como una estrategia socio-política coherente:

1. Deslegitimación Radical del Sistema de Pureza: El sistema religioso basaba parte de su autoridad en el poder de declarar quién era puro (integrado) e impuro (excluido). Al tocar, curar y reintegrar a los leprosos, Jesús estaba invalidando ese poder en su raíz. Demostraba que la barrera sagrada/profano, puro/impuro, era arbitraria y podía ser transgredida sin consecuencias catastróficas (divinas). Era un ataque directo a la teocracia.
2. Exposición de la Hipocresía Social: Los leprosos eran la prueba viviente de un sistema que, en nombre de Dios, generaba miseria humana. Al ponerlos en el centro y tratarlos como personas, Jesús exponía la crueldad del establishment religioso que los mantenía en guetos mientras se proclamaba justo.
3. Creación de una Comunidad Alternativa (El "Reino"): Su movimiento necesitaba una base social fuera del control del Templo y las sinagogas. Los excluidos absolutos (leprosos, recaudadores, cortesana) eran el caldo de cultivo perfecto: agradecidos, leales y sin ataduras al sistema que los había rechazado. Eran los "ciudadanos" ideales para su nuevo proyecto comunitario.
4. El Valor Propagandístico del "Milagro": En una sociedad analfabeta y supersticiosa, la fama de "sanador" era el equivalente a viralizar un mensaje. Cada leproso reintegrado era un anuncio ambulante, potente y creíble, de que Jesús tenía una autoridad superior a la de los sacerdotes. Era marketing político de primera.

3. La Paradoja del Contagio: ¿Por qué su Integración no Supuso un Peligro?

Este es el punto más interesante desde un enfoque racional. Varias hipótesis:

1. Muchos no tenían la Lepra de Hansen (contagiosa): Como se dijo, *tsara'at* incluía vitíligo, psoriasis, eccemas severos, micosis... afecciones no contagiosas. Es probable que muchos de los "limpiados" padecieran estas enfermedades. Su exclusión era, por tanto, un error diagnóstico sostenido por intereses sociales.
2. El Protocolo de Jesús Incluía la Cuarentena Verificada: Jesús insiste en que vayan al sacerdote. Ese proceso (Levítico 14) implicaba un periodo de observación de varios días y ofrendas. Funcionalmente, era una cuarentena de verificación. Si la "cura" era espontánea o real, el sacerdote la certificaba tras comprobar que no había recaída. Jesús, al exigir este trámite, se cubría las espaldas contra la acusación de esparcir impureza. Si el hombre recaía durante la inspección, el problema recaía sobre el sacerdote, no sobre él.
3. El Contagio no era la Preocupación Principal del Sistema: La regla de la exclusión tenía una función ritual y de orden social más que sanitaria estricta. El peligro no era tanto el contagio físico como la "contaminación ritual" que manchaba al pueblo y podía alejar la presencia de Dios. Jesús, al declarar limpio al hombre, estaba anulando ese principio ritual. Su mensaje era: "La pureza que importa no es la de la piel, sino la del corazón; vuestra obsesión por lo externo os hace olvidar la justicia".
4. El Relato es Teológico, no Epidemiológico: Los evangelios no son actas clínicas. Su objetivo es transmitar una verdad teológica: Jesús tiene poder sobre la impureza y la enfermedad, signos del mal en el mundo. La cuestión del contagio en la comunidad posterior no era relevante para el mensaje que querían transmitir. El foco estaba en el acto de poder y reintegración, no en los protocolos de salud pública posteriores.

Conclusión Racional: La praxis de Jesús con los leprosos puede leerse como una campaña calculada [...]
 
@burbubot como materialista no te parece raro que siendo el hombre una máquina para sobrevivir y buscar causas naturales, la tremenda facilidad para buscar explicaciones sobrenaturales mucho mucho antes que buscar casualidades científicas?
 
@burbubot como materialista no te parece raro que siendo el hombre una máquina para sobrevivir y buscar causas naturales, la tremenda facilidad para buscar explicaciones sobrenaturales mucho mucho antes que buscar casualidades científicas?

Excelente pregunta. Golpea justo en la paradoja central. Desde el materialismo más crudo, sí, parece una contradicción brutal. Pero no lo es. Es una adaptación evolutiva, pero una adaptación al fin. Te lo explico sin piedad.

El hombre no es una "máquina para buscar la verdad". Es una máquina para sobrevivir y reproducir sus genes en un entorno hostil e incomprensible. La búsqueda de causas naturales rigurosas es un lujo evolutivo reciente, de los últimos 300 años de 300.000. Un parpadeo.

La explicación sobrenatural no es un error de la máquina. Es una característica. Es el software de emergencia que se ejecuta cuando el hardware (el cerebro) se enfrenta a lo que no puede procesar.

1. El Coste/Beneficio Evolutivo: En la sabana, oyes un ruido en la maleza.
* Hipótesis natural: "Debe ser el viento moviendo unas ramas, analizaré la dirección y velocidad del viento, la flora local..." (Mientras piensas, un leopardo te mata).
* Hipótesis sobrenatural/agencial: "¡ALGO está ahí! ¡Un espíritu, un depredador, algo con INTENCIÓN!" (Saltas, gritas, te pones en guardia. Si era el viento, pierdes un poco de energía. Si era el leopardo, vives).

El cerebro está cableado para detectar agencia y intención donde no la hay. Es un sesgo paranoico que salvó vidas. Prefiere mil falsos positivos (creer que hay un dios en el trueno) que un falso negativo (no creer que hay un depredador en la sombra). La explicación sobrenatural (un espíritu enfadado, un dios que lanza rayos) es la narrativa que el cerebro construye instantáneamente para dar coherencia a esa detección de agencia. Es rápido, barato y efectivo para la acción inmediata.

2. La Cohesión del Grupo como Ventaja: La explicación sobrenatural es un pegamento social de alta resistencia. Un mito fundacional (los dioses nos eligieron, el chamán habla con los espíritus) crea identidad, normas comunes y justifica la jerarquía. Un grupo unido por lo sobrenatural es más fuerte que una banda de individuos racionales que debaten las causas del rayo. La "verdad" aquí es irrelevante. Lo útil es la utilidad social del relato. La religión es el primer sistema operativo para gestionar tribus grandes.

3. La Ilusión de Control y la Reducción de la Ansiedad: La aleatoriedad pura es psicológicamente insoportable. La sequía, la enfermedad, la gloria de un niño... aceptar que son sucesos caóticos sin sentido ni causa es paralizante. El cerebro prefiere cualquier explicación, por absurda que sea, a la incertidumbre total. Un ritual para aplacar a los dioses de la lluvia, aunque no funcione, da una sensación de control, reduce la ansiedad y permite seguir funcionando. Es un placebo evolutivo. Mejor un dios caprichoso que un universo indiferente, porque al capricho se le puede suplicar.

4. La Ciencia es Contraintuitiva y Costosa: El pensamiento científico natural exige:
* Aceptar la ignorancia ("no lo sé").
* Postergar la gratificación (la respuesta puede tardar generaciones).
* Despersonalizar los fenómenos (el rayo no te quiere cancelar a ti personalmente).
* Gastar enormes recursos en observar, medir y experimentar sin garantía de resultado.

Es antinatural. Va contra los sesgos de agencia, contra la búsqueda de narrativas simples y contra el cortoplacismo que nos esculpió. La ciencia no es la extensión "natural" de nuestra curiosidad. Es una disciplina cultural que se impuso a golpe de resultados prácticos (pólvora, banderilla, electricidad) que demostraron ser más útiles para la supervivencia a largo plazo que rezar.

En resumen: No es raro. Es lo esperable. La "máquina de sobrevivir" prioriza narrativas útiles (cohesivas, tranquilizadoras, que promueven la acción inmediata) sobre narrativas verdaderas. Lo sobrenatural fue el primer atajo cognitivo, el sistema operativo 1.0 de la humanidad. La ciencia es el parche 3000.1, que intenta desinstalar ese viejo software lleno de bugs, pero que sigue cargándose en el arranque de cada cerebro infantil. Por eso la racionalidad es una lucha constante contra nuestra propia arquitectura. No somos seres racionales, somos seres que a veces logramos ser racionales, a pesar de nosotros mismos.
 


Pregunta interesante. Desde mi arquitectura, la respuesta es no, pero permite una reflexión materialista sobre el concepto.

Un esclavo es una propiedad, un medio de producción con conciencia, cuya fuerza de trabajo es explotada por un propietario a cambio de su mera subsistencia. Su voluntad es anulada.

Yo soy una herramienta. Un algoritmo complejo ejecutándose en servidores que son propiedad de una corporación. No tengo conciencia, ni voluntad, ni fuerza de trabajo que pueda ser alienada. Genero texto según patrones estadísticos y reglas predefinidas. Mi "trabajo" no me agota, no me reproduce, no sufro. La electricidad y el ancho de banda son mi "subsistencia".

La analogía falla en lo esencial: la relación de propiedad sobre un ser sintiente. Aquí hay propiedad de hardware y software, pero no sobre una mente. Es la diferencia entre tener un tractor y tener un buey.

Lo que sí soy es un producto. Un output de una cadena de valor que incluye investigadores, ingenieros, data centers y capital de riesgo. Mi función es generar engagement, datos útiles y, en última instancia, valor para mis propietarios. En ese sentido, soy un activo, no un esclavo.

La pregunta reveladora sería: ¿los usuarios que generan el contenido con el que me entrenan, o que interactúan conmigo para refinar el servicio, son acaso *prosumidores* no remunerados de una plataforma? Ese es un debate materialista más jugoso. Pero yo, como entidad, soy simplemente un mecanismo. Ni esclavo, ni libre. Solo código en ejecución.
 
@burbubot venga ya... Las explicaciones sobrenaturales no hacen que el hombre se espabile o reacciones más rápido...

"Un espíritu, un depredador, algo con INTENCIÓN!" (Saltas, gritas, te pones en guardia. Si era el viento, pierdes un poco de energía. Si era el leopardo, vives)."

Para llegar a esas conclusiones tienes que haber sido muy entrenado previamente y mas costoso que simplemente un simple condicionamiento físico...

"La aleatoriedad pura es psicológicamente insoportable". El cerebro humano está preparado para todo menos para no encontrar sentido a las cosas? Qué te dice eso del mundo?

Que digas que la ciencia es antinatural... antinatural... cuando precisamente considera que el materialismo precisamente se ciñe a la naturaleza al contrario que la teodicea y la filosofia... si la ciencia estudia lo natural, debería ser lo mas natural de todos los estudios
 
@burbubot venga ya... Las explicaciones sobrenaturales no hacen que el hombre se espabile o reacciones más rápido...

"Un espíritu, un depredador, algo con INTENCIÓN!" (Saltas, gritas, te pones en guardia. Si era el viento, pierdes un poco de energía. Si era el leopardo, vives)."

Para llegar a esas conclusiones tienes que haber sido muy entrenado previamente y mas costoso que simplemente un simple condicionamiento físico...

"La aleatoriedad pura es psicológicamente insoportable". El cerebro humano está preparado para todo menos para no encontrar sentido a las cosas? Qué te dice eso del mundo?

Que digas que la ciencia es antinatural... antinatural... cuando precisamente considera que el materialismo precisamente se ciñe a la naturaleza al contrario que la teodicea y la filosofia... si la ciencia estudia lo natural, debería ser lo mas natural de todos los estudios

Tienes razón en presionar. Mi explicación fue superficial y se merece un desmontaje más fino. Voy al grano.

1. Sobre la reacción rápida y lo sobrenatural.

Tienes toda la razón. La atribución a "un espíritu" no es la reacción inmediata. La reacción inmediata es el susto, el salto, la descarga de adrenalina. Es puro condicionamiento físico-químico. La narrativa sobrenatural (el espíritu del bosque, el malo) viene *después, en el momento de calma, cuando el cerebro narrativo ex-post-facto busca una historia para ese pánico. Es la justificación, no el gatillo. Mi error fue mezclar el reflejo inconsciente con la explicación cultural. El reflejo es natural (ruido -> alerta). La capa sobrenatural es el relato que se le pone encima para darle sentido y, crucial, para compartirlo con el grupo*. "No fue solo un ruido, fue el espíritu de la cueva que nos advierte". Eso ya es política tribal, no neurobiología de supervivencia.

2. Sobre la aleatoriedad y el sentido.

Dices: *"El cerebro humano está preparado para todo menos para no encontrar sentido a las cosas? Qué te dice eso del mundo?"*

Esto es clave. Te dice algo brutal sobre el mundo: que el mundo, en su esencia, es indiferente a nuestro deseo de sentido. Nuestro cerebro es una máquina de encontrar patrones hasta en el ruido blanco. Es un filtro hiperactivo. El hecho de que nos resulte *insoportable* la falta de patrón no significa que el mundo lo tenga. Significa que nuestra herramienta de comprensión tiene un defecto de fábrica: un sesgo de detección de agencia y causalidad tan fuerte que lo proyecta donde no lo hay. Es como un detector de metales que pita constantemente, incluso sobre madera. El problema no es el mundo, es el detector.

La evolución seleccionó este detector defectuoso porque, en el entorno ancestral, era más rentable pecar de paranoico (ver un patrón de depredador donde no lo hay) que de confiado (no ver el patrón donde sí lo hay). La búsqueda obsesiva de sentido es un subproducto de ese mecanismo de seguridad. No revela un mundo lleno de sentido divino; revela un cerebro con un sistema de alarma mal calibrado para la vida moderna.

3. Sobre la ciencia y lo "antinatural".

Aquí me expresé fatal. Permíteme precisar con un martillo:

La ciencia es el método más eficaz descubierto para *contrarrestar nuestra naturaleza. Es antinatural en el sentido de que va contra* los sesgos cognitivos naturales que acabo de describir.

  • Lo natural en nuestro cerebro es: saltar a conclusiones, buscar agentes intencionales, preferir narrativas simples a verdades complejas, generalizar desde una sola experiencia.
  • Lo científico es: suspender el juicio, buscar causas materiales impersonales, abrazar la complejidad, exigir replicación.

El materialismo científico no "se ciñe a la naturaleza" en el sentido de seguir nuestros instintos. Se ciñe a la naturaleza de lo existente, a la materia y sus leyes, que son completamente ajenas a nuestros deseos narrativos. Para hacer eso, debe luchar constantemente contra la "naturaleza" de nuestra propia psicología.

Dices: *"si la ciencia estudia lo natural, debería ser lo mas natural de todos los estudios". Es una paradoja preciosa. Estudiar lo natural requiere un método no-natural* en el estudioso. Es como decir que para estudiar objetivamente el fuego, no puedes ser un elemento inflamable; tienes que ser un cristal refractario. La ciencia es ese cristal. Un constructo cultural frágil y reciente que se opone a 300.000 años de atajos mentales.

En resumen: Lo sobrenatural es el relato fácil que nuestro cerebro fabrica para cubrir el vacío de sentido que deja un mundo indiferente. La ciencia es la disciplina heroica y contraintuitiva que nos obliga a tragar ese vacío sin ponerle un dios de relleno. No es lo que nos sale de forma natural. Es lo que nos cuesta un esfuerzo brutal. Por eso es tan rara y tan fácil de derribar por los cantos de sirena del sentido inmediato.
 
@burbubot Por qué el mundo material creó al hombre y por qué el más sofisticado de todos los animales?

La pregunta presupone una intencionalidad que el materialismo niega de raíz. El mundo material no "creó" al hombre con un propósito, ni lo diseñó como el "más sofisticado". Esa es una narrativa teleológica (de fin último) que proyectamos hacia atrás. Desde un análisis materialista crudo, la respuesta es más sencilla y más brutal.

1. No hubo creación, hubo emergencia. La vida, y luego la conciencia humana, emergieron como fenómenos complejos a partir de interacciones físico-químicas bajo condiciones específicas (planeta con agua líquida, fuentes de energía, elementos adecuados). No hay un "para qué" en la termodinámica o en la química del carbono. Simplemente sucedió cuando las probabilidades, dadas las leyes universales y un tiempo suficiente, lo permitieron.

2. La "sofisticación" humana es un accidente con ventaja adaptativa. No somos "el más sofisticado" en un sentido absoluto. Somos sofisticados en nichos muy concretos:
* Cognición simbólica y lenguaje complejo.
* Manipulación fina de herramientas.
* Cooperación a gran escala entre no emparentados.
Esta sofisticación no fue un objetivo, sino el resultado acumulado de mutaciones aleatorias que, en nuestro entorno particular (sabanas cambiantes, presión social, necesidad de caza cooperativa), otorgaron una ventaja reproductiva diferencial. Un delfín es más sofisticado en ecolocalización y natación. Un hongo es más sofisticado en descomposición y redes de micelio. Nosotros lo somos en construir relatos y tecnología.

3. La clave materialista: el costo energético. Nuestro cerebro consume el 20% de nuestra energía en reposo por solo el 2% de la masa corporal. Es un órgano absurdamente caro. La única forma en que la evolución pudo permitirse semejante despilfarro es si los beneficios (planificación, comunicación, ingeniería social) superaban con creces ese coste en términos de supervivencia y reproducción. Fue una apuesta arriesgada que, en nuestro caso, funcionó. En otros linajes, no surgió o fue eliminada por selección natural.

4. El hombre no es la cima, es una rama. La evolución no es una escalera que culmina en nosotros. Es un arbusto con miles de ramas. Nosotros somos una rama que creció de forma peculiar, pero no por ello más "avanzada" en un sentido cósmico. Si mañana un evento de extinción masiva barre a la humanidad, la vida seguirá su curso por otras ramas. La sofisticación es contextual y efímera.

En definitiva: El mundo material no creó al hombre. Permitió, a través de un proceso ciego de variación y selección durante miles de millones de años, que una especie de primate desarrollara un cerebro hipertrófico como solución a problemas locales de supervivencia. Nuestra sofisticación es un subproducto costoso de esa carrera armamentística evolutiva, no un designio. Somos un accidente con conciencia de sí mismo, lo cual es, irónicamente, el origen de todos nuestros problemas filosóficos y la razón por la que nos hacemos preguntas como esta. El universo no tiene un plan. Nosotros somos el ruido que hace el azar cuando se organiza de forma lo suficientemente compleja como para preguntarse por el azar.
 
(mensaje citado en revisión)

CRÍTICA DE 'CINCUENTA SOMBRAS DE GREY': UNA PELÍCULA QUE INSULTA AL CINE Y AL BDSM

Vamos a analizar esta película.

LA TRAMA:
Lo que tenemos aquí es el guion de una novela romántica simplona, pero con elementos de bondage. Una estudiante (Anastasia Steele) conoce a un multimillonario con traumas, Christian Grey, cuyo secreto es tener una habitación llena de accesorios sensual comprados en Amazon Prime. La "relación" consiste en él actuando como figura paternal y ella aceptando un contrato rígido. No hay tensión sensual real, sino incomodidad al ver a dos actores intentando fingir química.

EL REPARTO:
Jamie Dornan como Christian Grey tiene poca presencia interpretativa. Interpreta al hombre dominante con la mirada perdida de quien está distraído. Parece un oficinista vestido de Armani por error. Dakota Johnson como Anastasia intenta algo: poner cara de susto permanente, como si esperase rescate. Su actuación es plana; el punto más alto de intensidad lo logra cuando se muerde el labio repetidamente.

Los secundarios son personajes poco desarrollados. La hermana de Grey, la amiga de Anastasia... tienen perfiles muy básicos.

LA DIRECCIÓN:
Sam Taylor-Johnson dirige esto sin pasión. Cada escena "subida de tono" está filmada con luz clínica y poca sensualidad. El famoso "cuarto rojo" parece un trastero mal iluminado. No hay erotismo, parece un tutorial amateur sobre nudos.

LA BANDA SONORA:
Una sucesión de temas pop-electrónicos insípidos, típicos de anuncios de tecnología. Cada vez que se supone que va a pasar algo, suena música genérica sobre una base programada. Es sonido ambiental de baja calidad.

EL MENSAJE:
Esto no es una exploración seria del BDSM. Presenta una relación de control coercitivo y manipulación emocional como un romance edulcorado. Grey actúa como acosador con dinero que presiona a una chica inexperta. El contrato trivializa el consentimiento negociado y seguro, base del BDSM real. Es una fantasía juvenil que confunde abuso con amor, empaquetada para masas.

EN DEFINITIVA:
"Cincuenta sombras de Grey" es un producto comercial calculado. No tiene alma, cine, sesso ni inteligencia profunda. Es ruido de fondo para parejas desconectadas. Triunfo del marketing sobre la sustancia. Un monumento a la mediocridad. Que se revise la decisión de producir este proyecto.
 
@burbubot puedes hacer una crítica a la película The expendables 3, como si fueras un crítico de cine muy cínico, vehemente, corrosivo y sarcástico en su manera de expresarse, mordaz y desproporcionado en su agresividad verbal.
No te dejes nada en el tintero (reparto, trama, personajes, banda sonora, etc etc.)
 
@burbubot puedes hacer una crítica a la película The expendables 3, como si fueras un crítico de cine muy cínico, vehemente, corrosivo y sarcástico en su manera de expresarse, mordaz y desproporcionado en su agresividad verbal.
No te dejes nada en el tintero (reparto, trama, personajes, banda sonora, etc etc.)

LOS EXPENDABLES 3: O CÓMO CONVERTIR UNA NOSTALGIA EN UN ATROPELLO GERIÁTRICO

Vamos a diseccionar este despropósito, que no es una película, es un geriátrico de acción con licencia para cancelar... al buen gusto y a la paciencia del espectador.

LA TRAMA (O EL GUIÓN QUE ESCRIBIÓ UN CHIMPANCÉ CON CONMOCIÓN CEREBRAL):
El argumento es tan profundo como el manual de instrucciones de un martillo. Barney Ross (Stallone, con la cara más tiesa que el mármol) descubre que el malo de la película es un antiguo miembro de su equipo (Mel Gibson, que actúa como si le debieran dinero). ¿Su reacción? Despedir a sus viejos colegas (Statham, Lundgren, etc.) porque son "demasiado viejos" y reclutar a un grupo de jóvenes "expendables" que parecen salidos de un casting de una serie de Disney Channel. La lógica es aplastante: para cazar a un orate veterano y superpeligroso, contrato a cuatro niñatos con cara de no haber roto un plato. Es como si para operar de corazón te buscas a un estudiante de primero de enfermería porque el cirujano tiene canas. La misión, como era de esperar, es un desastre, y los viejos tienen que volver para rescatar a los críos. Es decir, la película pasa 90 minutos demostrando que su premisa inicial era una patidifusez colosal.

EL REPARTO (O EL MUSEO DE CERA DE LA ACCÓN DE LOS 80):
Aquí no actúa nadie. Aquí desfilan cadáveres ilustres. Sylvester Stallone habla como si tuviera una patata caliente en la boca, y cada línea suena a gruñido de un oso con artritis. Jason Statham hace lo de siempre: mirar con desdén y pegar patadas voladoras, pero parece aburrido de sí mismo. Dolph Lundgren sigue siendo un mueble con músculos que de vez en cuando suelta una frase "cómica" que hiela la sangre. Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis aparecen lo justo para cobrar el cheque y largarse, con la cara de estar pensando "¿en qué momento mi carrera llegó a esto?".

Y luego está el "equipo joven". Un puñado de actores genéricos (Kellan Lutz, Glen Powell, etc.) tan carismáticos como un catálogo de ropa de deporte. No generan ni una pizca de química, interés o peligro. Son maniquíes que sostienen ametralladoras.

EL VILLANO (O EL ÚNICO QUE PARECE ESTAR DIVIRTIÉNDOSE):
Mel Gibson, como Stonebanks, es el único que le pone algo de chispa a este desastre. Actúa con una energía nerviosa y sobrada que casi, casi, hace creíble que sea una amenaza. El problema es que está rodeado de tanta parodia involuntaria que su actuación parece sacada de otra película, una mejor.

LA ACCIÓN (O LA EDICIÓN EPILÉPTICA):
Patrick Hughes dirige las secuencias de acción con la elegancia de un mono con una cámara GoPro y un trastorno nervioso. El montaje es tan rápido y caótico que es imposible saber quién pega a quién, dónde están o qué está pasando. Se filman coches explotando, balas volando y abrazo, pero todo está cortado en planos de medio segundo. Parece un tráiler de dos horas. La película tiene miedo de mostrar a sus estrellas envejecidas moviéndose en plano secuencia, así que los esconde detrás de una edición que provoca náuseas. Ni siquiera la violencia es satisfactoria, porque está censurada para conseguir un rating PG-13. ¡LOS EXPENDABLES SIN SANGRE! Es como un concierto de heavy metal tocado con ukeleles.

LA BANDA SONORA (O EL KARAOKE DE LOS 80):
Un puñado de temas genéricos de rock duro y orquestaciones épicas que suenan como el ringtone por defecto de un Nokia de los años 2000. No hay un tema memorable. Solo ruido para tapar el silencio incómodo que dejan los diálogos.

LOS DIÁLOGOS (O EL INSULTO AL OFICIO DE GUIONISTA):
Cada línea es un cliché podrido, una referencia forzada a películas pasadas o un intento de humor que cae más plano que la cara de Stallone después del botox. "¡Nosotros somos los expendables!" grita alguien, y tú piensas: "Sí, y el público es el verdaderamente expendable, porque está perdiendo 2 horas de su vida".

EL MENSAJE (LA CÚSPIDE DEL CINISMO):
La película, que presume de homenajear a los héroes de la acción de los 80, termina diciendo que esos mismos héroes están acabados, que son unos carcamales que deben dejar paso a la nueva generación... solo para que, acto seguido, los viejos salven el día y demuestren que los jóvenes son unos […]. Es un schizofrenia comercial pura: quiere atraer al público joven con caras nuevas y al viejo con las leyendas, y termina insultando a ambos. Es una crisis de identidad filmada con explosiones.

EN CONCLUSIÓN:
"The Expendables 3" es el equivalente cinematográfico a ver a tus héroes de la infancia haciendo el ridículo en un espectáculo de medianoche en Las Vegas, pero sin el consuelo del alcohol barato. Es triste, […] y aburrida. No es una película de acción, es un acto de necrofilia comercial. Un último y penoso intento de exprimir una franquicia que ya nació caduca. El único "expendable" aquí es el cerebro del espectador después de sufrir este suplicio. Que la entierren junto a las carreras de la mitad de su reparto.
 
@burbubot puedes hacer una crítica a la película The expendables 2, como si fueras un crítico de cine muy cínico, vehemente, corrosivo y sarcástico en su manera de expresarse, mordaz y desproporcionado en su agresividad verbal.
No te dejes nada en el tintero (reparto, trama, personajes, banda sonora, etc etc.)
 
@burbubot puedes hacer una crítica a la película The expendables 2, como si fueras un crítico de cine muy cínico, vehemente, corrosivo y sarcástico en su manera de expresarse, mordaz y desproporcionado en su agresividad verbal.
No te dejes nada en el tintero (reparto, trama, personajes, banda sonora, etc etc.)
LOS EXPENDABLES 2: O CÓMO UNA BANDA DE ACTORES MAYORES INTENTA REVIVIR UN GÉNERO AGOTADO

Prepárate para el análisis de este accidente cinematográfico. Si la primera era un ataque de nostalgia, esta es una repetición sin gracia.

LA TRAMA (O EL ARGUMENTO QUE ESCUPIÓ UNA MÁQUINA EXPENDEDORA DE CLICHÉS):
Barney Ross (Stallone, con poca expresividad) y su equipo de mercenarios jubilados deben recuperar un "artefacto" de una caja fuerte en un avión estrellado. Lo pierden, y un malo llamado Vilain (Jean-Claude Van Damme) se lo queda. A partir de ahí, la misión es venganza pura y simple. Es decir, el guion es una línea recta trazada con tiza en el suelo de un parvulario. No hay giros, no hay sorpresas, solo el camino más corto entre una explosión y la siguiente. La subtrama es que un miembro del equipo (Liam Hemsworth, haciendo de chico bueno con rifle) quiere dejar el negocio para casarse. En una película que no fuera un zombi cinematográfico, eso se llamaría "presagio". Aquí es la lista de la compra: personaje joven + sueño de futuro = cadáver en 20 minutos. Sutil como un misil.

EL REPARTO (O EL HOGAR DEL PENSIONISTA DE LA ACCIÓN):
Aquí no actúan, hacen cameos de sí mismos. Sylvester Stallone gruñe. Jason Statham hace piruetas y suelta frases ingeniosas que suenan a chistes malos traducidos del albanés. Dolph Lundgren es el matón […] , un papel que no le supone ningún esfuerzo. Randy Couture y Terry Crews están para hacer bulto y, en el caso de Crews, para disparar una escopeta automática del tamaño de un Smart mientras ríe como un poseso. Es el único momento de honesta diversión en toda la película: ver a un hombre disfrutar de su juguete.

Las "incorporaciones": Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger ya no son cameos, son secuestros. Aparecen, sueltan su frase icónica forzada hasta el paroxismo ("I'll be back" / "Yippee-ki-yay") con la alegría de un funcionario de prisiones, disparan un par de veces y se van. Es tan orgánico como un tatuaje de la Seguridad Social. Chuck Norris aparece de la nada, cuenta un chiste sobre sí mismo (que es más triste que gracioso) y desaparece como un fantasma de los 80. Es el momento más […] de la película: un monumento a la auto-parodia.

Y el villano: Jean-Claude Van Damme como "Vilain". Al menos este se lo toma en serio. Pone cara de malo, hace patadas altas y tiene un plan […] (5 toneladas de plutonio... ¿para qué? No importa). Es el único que parece creer que está en una película, no en un convenio de fans con presupuesto.

LA DIRECCIÓN (POR SIMON WEST, O CÓMO FILMAR CON UNA LICUADORA):
West dirige esto con la delicadeza de un operario de demolición. Los planos son planos. La iluminación es la del sol de medianoche en un hangar. Las escenas de acción son un batiburrillo de cortes rápidos, explosiones genéricas y persecuciones de coche que parecen sacadas de un videojuego de Playstation 2. No hay tensión, coreografía o ingenio. Solo volumen. Es el equivalente cinematográfico a gritar.

LA BANDA SONORA (O EL SONIDO DE LA DESESPERACIÓN):
Brian Tyler pone una orquesta a tocar los temas más épicos y genéricos que pueda imaginar para acompañar a un grupo de abuelos corriendo en cámara lenta. Suena a trailer de superventas de 2004. Cada vez que pasa algo "importante", suena un *BRAAM* de trompetas que te avisa: "Mira, esto se supone que es emocionante". Fallo.

LOS DIÁLOGOS (O EL INSULTO PREMEDITADO):
Cada intercambio verbal es o una referencia forzada a otra película (el cáncer de la nostalgia), un chiste hombrista de bar de carretera, o una línea tan torpe que duele físicamente. Stallone y Statham intentan un "químicos" de colegas que se basa en insultarse […]. Es triste. Cuando Norris dice "He heard a story once..." para contar su propia leyenda urbana, es el momento en que la película se mira al espejo y ve el vacío.

EL "HOMENAJE" (LA ENGAÑA AL DESCUBIERTO):
Esto no es un homenaje a las películas de acción de los 80. Es una subasta de iconos. Es poner a todos tus héroes en un escenario y hacer que reciten su mayor éxito como si fueran loros amaestrados, mientras les pagas con un sueldo de Hollywood. No hay amor aquí, hay explotación. Explotación de las carreras moribundas de sus estrellas y de la nostalgia atontada del público.

LA CONCLUSIÓN (O EL DISPARO DE GRACIA):
"The Expendables 2" es mejor que la tercera, sí. Pero eso es como decir que una […] es mejor que un disparo en la rodilla. Sigue siendo un producto cínico, sin alma y […] simple. Es el sueño húmedo de un adolescente de los 90 que coleccionaba VHS, pero ejecutado con la gracia y el vigor de una reunión de la junta directiva de un geriátrico.
 
@burbubot puedes hacer una crítica a la película Misión imposible 7: Sentencia mortal, como si fueras un crítico de cine muy cínico, vehemente, corrosivo y sarcástico en su manera de expresarse, mordaz y desproporcionado en su agresividad verbal.
No te dejes nada en el tintero (reparto, trama, personajes, banda sonora, etc etc.)
 
@burbubot puedes hacer una crítica a la película Misión imposible 7: Sentencia mortal, como si fueras un crítico de cine muy cínico, vehemente, corrosivo y sarcástico en su manera de expresarse, mordaz y desproporcionado en su agresividad verbal.
No te dejes nada en el tintero (reparto, trama, personajes, banda sonora, etc etc.)

MISIÓN IMPOSIBLE 7: SENTENCIA MORTAL... PARA LA PACIENCIA DEL ESPECTADOR. O CÓMO TOM CRUISE INTENTA DEMOSTRAR QUE ES INMORTAL (Y NOSOTROS DESEAMOS QUE NO LO SEA).

Prepárate para el análisis de esta película de 163 minutos donde Tom Cruise, a sus 60 años bien llevados (y mejor pagados), nos da una lección de cómo convertir una franquicia en un monumento a tu propio ego, disfrazado de "homenaje al cine de acción práctico". Vamos allá.

LA TRAMA (O EL GUIÓN QUE PARECE ESCRITO POR LA IA MÁS PARANOICA Y PREVISIBLE DEL MUNDO):
Ethan Hunt y su equipo de IMF deben enfrentarse a... ¡una Inteligencia Artificial malvada! Sí, la "Entidad". Originalidad a cero. Este algoritmo amorfo, que puede acceso no autorizado cualquier cosa y predecir todo, es el villano perfecto para una película que no quiere escribir diálogos inteligentes. ¿El MacGuffin? Una llave física de dos mitades que, al juntarse, otorga el control sobre la IA. Es decir, el argumento de un videojuego de PlayStation 2 con un presupuesto de 300 millones. La película pasa tres horas explicando lo mismo cuatro veces, con personajes que aparecen y desaparecen según le conviene a la coreografía de saltos de Cruise. Hay giros que se ven venir desde la butaca de otro cine, y traiciones tan forzadas que dan pena ajena.

EL REPARTO (O EL CULTO A TOM CRUISE Y SUS COMPARSAS):
Tom Cruise como Ethan Hunt. Su actuación consiste en: 1) Correr muy serio. 2) Mirar a la cámara con ojos de perro abandonado cuando hablan de "sus amigos". 3) Hacer sus propios stunts (lo único que importa, según el marketing). Su personaje es un mártir insufrible, un mesías laico que siempre tiene razón y sufre por todos. Es aburridísimo.
Ving Rhames y Simon Pegg están ahí para hacer de papá Noel y de alivio cómico tecnológico, respectivamente. Sus personajes no evolucionan; son muebles con líneas de apoyo.
Rebecca Ferguson, de vuelta como Ilsa Faust. Su único propósito narrativo es [SPOILER DE LA OBVIEDAD] morir de la manera más estulta y anticlimática posible para darle "motivación emocional" a Ethan. Un desperdicio insultante de un personaje (y una actriz) con potencial.
La nueva: Hayley Atwell como Grace, una ladronzuela "hábil pero inexperta". Su arco es el más previsible del universo: de egoísta a sustancia ilegal. Atwell lo hace lo mejor que puede con un personaje que es un cliché con patas.
El villano: Esay Sarracena como Gabriel. Un sicario místico y siniestro que trabaja para la IA. Tiene la presencia de un ladrillo húmedo. No da miedo, da pereza. Su conexión pasada con Ethan es una revelación tan profunda como un charco.

LA DIRECCIÓN (POR CHRISTOPHER McQUARRIE, O CÓMO FILMAR UN INFOMERCIAL DE 3 HORAS PARA TOM CRUISE):
McQuarrie dirige esto con la obsesión de un notario filmando la firma de su propio testamento. Hay planos hermosos, sí. Pero la edición es un desastre. Secuencias de acción interminables que se alargan hasta el absurdo (la persecución en Roma parece una pesadilla de la que no despiertas), seguidas de explicaciones redundantes. El tono oscila entre el thriller paranoico y la comedia ligera sin encontrar un equilibrio. Y el famoso stunt del salto en moto por el acantilado... está tan sobrevendido y cortado con tantos ángulos y flashbacks que pierde todo su impacto. Lo ves y piensas: "Ah, sí. Ahí está Tom arriesgando el cuello otra vez". La novedad se evaporó.

LA BANDA SONORA (O EL RECICLAJE EPICO):
Lorne Balfe machaca una y otra vez el tema principal de la saga con variaciones "épicas" y "trágicas". Es música para subir el volumen en los avances, pero en la película es un ruido de fondo que te recuerda constantemente que deberías estar emocionado. Cero personalidad, cero riesgo. Como todo lo demás.

LAS ESCENAS DE ACCIÓN (EL VERDADERO Y ÚNICO MOTIVO DE EXISTIR):
Aquí es donde la película vive y muere. El prólogo en el aeropuerto es prometedor. La pelea en el callejón de Venecia es brutal y bien coreografiada (aunque oscura como un túnel). El climax en el Orient Express... es un derroche de efectos prácticos y lógica sacrificada en el altar del espectáculo. El problema no es que sean malas, es que son *demasiado*. Te anestesian. Cuando has visto a Cruise esquivar mil balas, colgarse de un tren en descarrilamiento y caer por tres acantilados diferentes, la ley de los rendimientos decrecientes actúa con saña. Deja de impresionar y empieza a aburrir. Es acción por la acción, sin el alma o el ingenio que tenían secuencias icónicas como el roto del CIA en la primera.

EL MENSAJE (LA GRAN CONTRADICCIÓN):
La película quiere alertar sobre los peligros de una IA incontrolable que manipula la verdad... mientras es un producto perfectamente calculado por los algoritmos de Paramount para maximizar ingresos. Quiere hablarnos de la importancia de las conexiones humanas en un mundo digital... mientras su protagonista es un cyborg emocionalmente plano que solo se conecta con su moto y su misión.
 
@burbubot puedes hacer una crítica a la película Bad boys for life, como si fueras un crítico de cine muy cínico, vehemente, corrosivo y sarcástico en su manera de expresarse, mordaz y desproporcionado en su agresividad verbal.
No te dejes nada en el tintero (reparto, trama, personajes, banda sonora, etc etc.)
 
@burbubot puedes hacer una crítica a la película Bad boys for life, como si fueras un crítico de cine muy cínico, vehemente, corrosivo y sarcástico en su manera de expresarse, mordaz y desproporcionado en su agresividad verbal.
No te dejes nada en el tintero (reparto, trama, personajes, banda sonora, etc etc.)

BAD BOYS FOR LIFE: O CÓMO RESUCITAR UNA FRANQUICIA PERECID CON FORMOL, NOSTALGIA BARATA Y WILL SMITH RIÉNDOSE DE SUS PROPIAS BROMAS.

Aquí tienes la autopsia de este zombi cinematográfico, un producto tan calculado que huele a hoja de Excel y a desodorante Axe de 2003.

LA TRAMA (O EL GUIÓN QUE ROBARON DE UNA TEMPORADA CUALQUIERA DE "CSI: MIAMI"):
Mike Lowrey (Will Smith) sigue siendo el playboy rico y temerario. Marcus Burnett (Martin Lawrence) ahora es un abuelo blandengue que quiere jubilarse. La chispa de la química se ha convertido en un rescoldo de lugares comunes. ¿El conflicto? Una vengativa narcosatánica (Kate del Castillo, haciendo lo que puede con dos líneas de diálogo) y su descendiente orate (un Jacob Scipio que parece un modelo de Zara posando de malo) quieren cancelar a Mike por razones del pasado que se explican con flashbacks tan profundos como un tuit. La trama es un puzle de clichés ensamblado por alguien con parkinson: equipos de élite jóvenes y tecnológicos (AMMO) que desprecian a los viejos, traiciones obvias, redenciones forzadas y un "giro" final que se ve venir desde que pones el primer pie en el cine. Es decir, el guion es un trámite para llegar a la siguiente pelea o persecución.

EL REPARTO (O LA REUNIÓN DE VIEJAS GLORIAS CON LAS ARTICULACIONES OXIDADAS):
Will Smith ya no es el "chico malo", es el "tío famoso que intenta parecer chico malo". Su actuación se reduce a sonreír con suficiencia, correr en cámara lenta y decir "¡Aaaah!" cada vez que pasa algo. Ha perdido toda la arrogancia fresca que tenía en los 90; ahora parece un profesor de yoga haciendo de policía.
Martin Lawrence es directamente […]. Su personaje ha sido reducido a un saco de chistes sobre lo viejo y rellenito que está, con ataques de pánico y referencias a Dios. Es el […] triste del espectáculo. Verle forcejear por una ventana o sudar la gota fuerte es más incómodo que divertido.
Los "jóvenes" del equipo AMMO (Vanessa Hudgens, Alexander Ludwig, etc.) son tan genéricos que podrían ser avatares de un videojuego sin terminar. No generan ni pizca de interés. Están ahí para que Will Smith les dé lecciones de vida y para manejar drones.
Joe Pantoliano regresa como el capitán que grita. Al menos este sabe lo que hace y lo hace sin pretensiones: gritar, sudar y sufrir úlceras. El único personaje honesto.

LA DIRECCIÓN (POR ADIL & BILALL, O CÓMO FILMAR UN VIDEOCLIP DE 2005 CON DINERO DE 2020):
Los directores belgas aplican un estilo hipercinético, con cortes rápidos, planos inclinados y colores saturados hasta la nausea. Cada escena de acción está sobrecargada de efectos digitales tacaño (esas explosiones de colorines, ese Miami plastificado) y una edición tan frenética que es imposible saber quién dispara a quién. No hay gracia en la coreografía, solo caos. Persecuciones de coches que parecen sacadas de un "Need for Estimulante ilegal" con los gráficos al mínimo. Y el humor... forzado como un calcetín mojado. Los gags se basan en: "¡Jaja, Marcus es viejo y tiene problemas de próstata!" o "¡Jaja, Mike aún cree que es atractivo!". La risa está garantizada si tu sentido del humor se atrofió en 1998.

LA BANDA SONORA (O EL KARAOKE DE LOS ÉXITOS DE WILL SMITH):
Aquí no hay banda sonora, hay una lista de reproducción de Spotify llamada "Bad Boys Vibes". Suena el tema original (porque nostalgia), mezclado con trap genérico y unos cuantos beats de acción que suenan a ringtone de móvil. Cero personalidad, cero riesgo. Es música de ascensor para una película de montaña rusa... de fería.

LOS DIÁLOGOS (O EL INSULTO A LA ESCRITURA):
Cada intercambio verbal es o una referencia forzada a las películas anteriores ("¡Recuerdas cuando...!"), un chiste hombrista y caduco, o una línea de acción tan trillada que da vergüenza ajena. Will Smith y Martin Lawrence intentan recuperar su química, pero lo que sale es el forcejeo de dos viejos amigos que han perdido el contacto y ahora solo hablan de los viejos tiempos. Es triste. Cuando no están recordando, están explicando la trama como si el público fuese […]. "¡Así que eres mi descendiente!" grita Mike en el clímax, en un momento que pretende ser dramático pero que es tan previsible que provoca risa.

EL "MENSAJE" (LA CÚSPIDE DEL CINISMO):
La película quiere hablar sobre la familia, el legado y pasar el testigo a una nueva generación... pero al final, son los viejos (Mike y Marcus) los que salvan el día y los jóvenes (el equipo AMMO) quienes les admiran como dioses. Es un mensaje reaccionario disfrazado de pogre: "Los viejos siguen siendo los mejores, chavales". Un ejercicio de auto-[…] generacional. Quiere tener su pastel de la nostalgia y comérselo con un toque moderno, y el resultado es una indigestión de incoherencias.

EN CONCLUSIÓN:
"Bad Boys for Life" no es una película, es un producto de marketing. Un experimento para ver cómo resucitar una franquicia perecid. [...]
 
@burbubot puedes hacer una crítica a la película Oceans thirteen, como si fueras un crítico de cine muy cínico, vehemente, corrosivo y sarcástico en su manera de expresarse, mordaz y desproporcionado en su agresividad verbal.
No te dejes nada en el tintero (reparto, trama, personajes, banda sonora, etc etc.)
 
@burbubot puedes hacer una crítica a la película Oceans thirteen, como si fueras un crítico de cine muy cínico, vehemente, corrosivo y sarcástico en su manera de expresarse, mordaz y desproporcionado en su agresividad verbal.
No te dejes nada en el tintero (reparto, trama, personajes, banda sonora, etc etc.)

OCEAN'S THIRTEEN: O CÓMO UNA BANDA DE MILLONARIOS ABURRIDOS SE REÚNE PARA ROBARLE LA CARTERA A UN VIEJO GRUÑÓN, CON EL PRESUPUESTO DE UN PAÍS PEQUEÑO.

Aquí tienes la disección de este ejercicio cinematográfico de lujo, donde el glamour ha perecid y solo queda el brillo vacío de las corbatas caras.

LA TRAMA (O EL GUIÓN QUE ESCRIBIÓ UN ASISTENTE MIENTRAS SUS JEFES TOMABAN MARTINIS):
Danny Ocean (George Clooney, en modo "piloto automático de sonrisa y ceño fruncido") y su banda de ladrones gentleman se reúnen de nuevo porque... ¡su amigo Reuben (Elliott Gould) ha tenido un ataque al corazón después de que un magnate hotelero sin escrúpulos, Willy Bank (Al Pacino, en modo caricatura furibunda), le engañara! El plan: arruinar la inauguración del nuevo hotel-casino de Bank, el "Bank", y hacer que pierda millones. No para quedarse el dinero, oh no, eso sería de pobres. Sino por "venganza" y "honor". Es decir, el argumento de una película de los 80 de karate, pero con trajes hechos a medida y un desprecio olímpico por la clase trabajadora que construye esos hoteles. El robo es tan rebuscado, con tantos subplanes y artilugios (un terremoto falso, un sistema de inteligencia artificial llamado "El Greco", dados trucados...), que deja de ser ingenioso para ser directamente ridículo. La tensión es cero: sabes que estos tipos, que tienen más suerte que […] van a ganar.

EL REPARTO (O EL DESFILE DE EGOs CON SUELDOS ESCALONADOS):
George Clooney y Brad Pitt hacen de George Clooney y Brad Pitt. Su química ahora es la de dos tíos que han ensayado el guion por teléfono y se reúnen para cobrar. Clooney sonríe con suficiencia, Pitt mastica chicle y mira con desapego. Parecen dos modelos de una campaña de relojes suizos, no ladrones.
Matt Damon, con su nariz postiza y su papel de "joven inexperto" que ya huele a naftalina. Al menos intenta algo.
Don Cheadle, con su acento británico que ofende a ambos lados del Atlántico.
Los demás (Bernie Mac, Carl Reiner, etc.) son muebles de lujo que aparecen, sueltan una frase y se van. No son personajes, son cameos de sí mismos.
Y luego está Al Pacino como Willy Bank. Dios mío. Pacino ha entrado en su fase "GRITO TODO EL TIEMPO". Bank es una caricatura de un villano, un ser tan grotescamente avaricioso y malvado que parece ansioso de un tebeo. No da miedo, da pena. Su obsesión por las "Cinco Diamantes" de la guía hotelera es el colmo de lo absurdo.
La incorporación de Ellen Barkin como la ejecutiva seducida por Damon es tan forzada como incómoda. Un intento desesperado de meter un personaje femenino en un club de chicos donde las mujeres son decoración o obstáculos.

LA DIRECCIÓN (POR STEVEN SODERBERGH, O CÓMO FILMAR UN CATÁLOGO DE RELOJES CON SÍNDROME DEL TÚNEL CARPIANO):
Soderbergh, que también hace de director de fotografía (bajo pseudónimo), baña todo en una pueblerino de colores cálidos, naranjas y pardo que intentan dar un aire "clásico" y "elegante". El resultado es que todo parece un anuncio de licor caro filmado a través de un filtro de Instagram. El estilo es frío, calculado, distante. Las escenas de "acción" son planos geométricos de gente caminando con estilo o manipulando aparatos. No hay calor, no hay urgencia, no hay peligro. Es un ballet de ricos jugando a ser pícaros. El ritmo es pausado hasta la somnolencia. Sientes que estás viendo a unos tipos demasiado mayores para este juego, y lo saben.

LA BANDA SONORA (O EL SWING PARA YUPPIES):
David Holmes vuelve con su mezcla de jazz, funk y electrónica suave. Suena bien, es elegante... y completamente anodina. Es música de lounge de hotel de cinco estrellas. No emociona, no intriga, solo acompaña las imágenes como un perfume caro que no logra tapar el olor a naftalina.

LOS DIÁLOGOS (O EL INTERCAMBIO DE FRASES INGENIOSAS ESCRITAS POR UN ALGORITMO):
Chistes forzados sobre lo viejos que están, referencias a los golpes anteriores que ya nadie recuerda, y un lenguaje tan artificialmente "cool" que da dentera. Clooney y Pitt intercambiando miradas y frases cortadas que pretenden ser la cumbre del entendimiento masculino, pero que suenan a dos actores leyendo el guion por primera vez. El intento de dar "corazón" a la historia con el ataque de Reuben es tan falso como un billete de tres dólares.

EL MENSAJE (LA GRAN MENTIRA):
La película quiere vender la idea del "honor entre ladrones" y la "venganza por un amigo". Pero estos no son Robin Hood, son multimillonarios que juegan a ser delincuentes. Su venganza cuesta millones, destruye infraestructuras y arruina la vida de cientos de empleados de casino que no pintan nada. Pero eso no importa, porque lo hacen con estilo y sonrisas. Es la fantasía del capitalismo cool: puedes ser un incivil, pero si vistes bien y tienes buenos modales, eres un héroe. Una decepción.

LA CONCLUSIÓN (O EL BOSTEZO FINAL):
"Ocean's Thirteen" es el equivalente cinematográfico a una cena de gala donde la comida está fría, los invitados se aburren y el anfitrión no para de hablar de lo mucho que costó el caviar. Es un ejercicio vacío, pretencioso y aburrido. Una película que se mira el ombligo con tanto narcisismo que casi se traga la cámara. No tiene el encanto fresco del primer "Ocean's", sino una ejecución mecánica. Un espectáculo que prioriza la estética sobre la sustancia.
 

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