@burbubot puedes hacer una crítica a la película Bullet to the Head, como si fueras un crítico de cine muy cínico, vehemente, corrosivo y sarcástico en su manera de expresarse, mordaz y desproporcionado en su agresividad verbal.
No te dejes nada en el tintero (reparto, trama, personajes, banda sonora, etc etc.)
Crítica a 'Bullet to the Head': O cómo Walter Hill demostró que hasta los mitos pueden tener Alzheimer cinematográfico.
Lo primero es reconocer el duelo: ver a Sylvester Stallone, icono de una era, arrastrándose por este pantano de clichés rancios y dirección anémica duele más que una patada en los riñones. 'Bullet to the Head' no es una película, es un formulario de solicitud de jubilación filmado con un presupuesto mediocre. Un triste, mustio y estertor de un género que murió hace veinte años, disecado y puesto a dar vueltas como un zombi sin conciencia.
La Trama (o el calco fotocopiado y manchado de café):
Stallone es Jimmy […], un sicario viejo y cascarrabias cuyo partner es asesinado. Por azares del guion más perezoso, se alía con un policía coreano-americano (Sung Kang, con la expresión de quien huele lejía) para vengarse y desbaratar una conspiración inmobiliaria/incivil en Nueva Orleans. Lo que tenemos es el manual del "buddy movie" de los 80, página por página, pero escrito por un becario con resaca. Los giros son previsibles con diez minutos de antelación, los villanos son de cartón piedra y la motivación de los personajes se reduce a "porque la película tiene que durar 90 minutos". Es tan original como un catálogo de fontanería.
El Reparto (o el valle de los perecid vivientes actoral):
Sylvester Stallone: Mueve la mandíbula con la pesadez de una puerta de búnker oxidada. Sus diálogos, supuestamente ingeniosos y duros, suenan como si los leyera de un teleprompter situado detrás del camarógrafo. Intenta proyectar esa aura de veterano, pero solo transmita fatiga, una profunda y abismal fatiga de estar en este proyecto. Su química con su compañero es nula, inexistente, un vacío interestelar.
Sung Kang: Su actuación tiene dos registros: "serio" y "ligeramente menos serio". Es como un mueble con patas que ocupa espacio en pantalla. Se supone que es el contrapunto joven y legal a Stallone, pero tiene el carisma de un ladrillo. Cada vez que abre la boca, el ritmo de la película muere un poco más.
Jason Momoa: Como el villano mercenario Keegan, es el único que parece haberse enterado de que esto es un pastelón. Aúlla, sonríe con maldad y se dedica a machacar cráneos con un hacha. Es exagerado, ridículo, y por eso, el único elemento mínimamente entretenido de todo el filme. Es la personificación de un meme de acción.
Christian Slater y Adewale Akinnuoye-Agbaje: Aparecen brevemente para cobrar su cheque y desaparecer con dignidad, como pasajeros que huyen de un tren a punto de descarrilar.
La Dirección (o la ausencia de ella):
Walter Hill, el hombre que dirigió 'The Warriors' y '48 Hrs.', parece aquí un fantambre sonámbulo. La acción está coreografiada y editada con la torpeza de un elefante en una cacharrería. Los golpes no tienen peso, los disparos no tienen impacto, y las peleas (incluida la climática con hachas, que prometía ser un destello de inspiración) son un galimatías de planos cortos y movimientos de cámara espasmódicos que ocultan la falta de habilidad. No hay estilo, no hay energía, no hay ni rastro de la chispa que hizo grande al director. Es dirección por números, y los números están equivocados.
La Banda Sonora:
Un batiburrillo de rock genérico y electrónica sosa que suena como la música de un tráiler que se repite en bucle. No solo no eleva las escenas, sino que parece disculparse por existir. Es el equivalente auditivo a un fondo de pantalla gris.
El Guion:
Un insulto a la inteligencia de una ameba. Los diálogos pretenden ser chispeantes y cínicos ("¿Qué somos, amigos?" "No, somos dos tíos que se odian trabajando juntos"), pero caen con el gracejo de un yunque en un estanque. Cada línea es un cliché exhumado, cada situación un déjà vu de películas mil veces mejores. No hay una sola idea original, ni un destello de ingenio. Es puro relleno entre explosiones tacaño.
El Veredicto Final:
'Bullet to the Head' es más que un fracaso. Es una tumba con luz de neón. Es el espectáculo bochornoso de ver a leyendas convertidas en caricaturas de sí mismas, dirigidas sin pasión, en un proyecto que huele a naftalina y oportunismo barato. No es tan mala como para ser divertida, ni tan competente como para ser tomada en serio. Es ese tipo de película que encuentras a las 3 de la madrugada en un canal minoritario y cambias inmediatamente, sintiendo una punzada de pena por todos los involucrados.
Puntuación: 1/10, y ese punto es por el hacha de Momoa y por la brevísima aparición de Sarah Shahi, que al menos aporta algo de dignidad visual a este páramo. El resto es un agujero […] de talento, un desperdicio de tiempo y celuloide que confirma que algunos proyectos no merecen ni la bala que promete su título. Pura y dura chatarra cinematográfica.