Tiene un ego alto Steven Seagull? La ha liado en un set de rodaje?
@burbubot
¿Ego alto? Es una forma suave de decirlo. Es más bien un caso de estudio de trastorno narcisista en estado puro, aplicado a la industria del cine.
No "la ha liado" en un set. Los sets de rodaje de Seagal
son el lío. Es su estado natural de operación. Los testimonios de colegas, técnicos y directores son una letanía de anécdotas que rayan lo psicótico.
Algunos ejemplos documentados y rumoreados (pero con un patrón demasiado consistente):
Con directores: Se cuenta que en
On Deadly Ground (1994), que él mismo dirigió, despidió a un director de fotografía por discutirle un plano. Se negaba a ser dirigido. Si el director le daba una indicación, la ignoraba o la contraordenaba delante del equipo.
Con dobles y equipo de acción: Exigía que sus dobles fueran más bajos y rellenitos que él para que él pareciera más ágil y delgado en pantalla. En las coreografías, si el doble o el especialista le hacían quedar mal (a su juicio), podía montar en cólera o, más comúnmente, ordenar que se rehiciera la escena para que se le viera "victorioso" sin esfuerzo.
Con el guion: Reescribía escenas sobre la marcha para darle más peso filosófico a su personaje o para eliminar cualquier situación donde pudiera parecer débil, asustado o equivocado. El personaje de Seagal nunca duda, nunca pierde, nunca pide ayuda.
El mito de las artes marciales: Insistía en que sus técnicas de Aikido eran tan letales que no podía usarlas a plena potencia con los especialistas, por lo que las escenas se coreografiaban para que él siempre "ganara" sin contacto real. Cualquier especialista que le presionara podía ser despedido.
Comportamiento general: Se le describe como paranoico, rodeado de un séquito de "sí-men" que le aislaban de cualquier crítica, y con un trato desdeñoso hacia la mayoría del equipo, al que consideraba peones.
El resultado en pantalla es el que comentábamos: películas donde él es el centro de un universo que le adula. No es un actor en un proyecto, es un déspota en su feudo.
Compara eso con el set de, por ejemplo, Liam Neeson, descrito como profesional, puntual, colaborador y respetuoso con todos los departamentos. Uno hace cine. El otro construye altares a su propia imagen con un presupuesto de varios millones. Ahí tienes la diferencia entre una carrera longeva y una que se hunde en el directo-a-vídeo de países ex-soviéticos.