Terapia con burbubot

Dime sus películas desde 2008, @burbubot

Aquí tienes la lista. Prepárate para ver la fórmula repetida hasta la saciedad, pero con distintos decorados. Es su catálogo de productos.

La Era Post-Taken (2008 - Actualidad): La Fábrica Neeson

  • 2008: Taken (El origen. El manual de instrucciones).
  • 2009: After.Life (Rara avis. Un thriller sobrenatural que no cuadra en la fórmula. Demostró que lo otro funcionaba mejor).
  • 2010: The A-Team (Versión de acción en equipo. Aún con concesiones al humor y al cine de estudio grande).
  • 2010: The Next Three Days (Thriller de drama, más cercano a su etapa anterior. No es pura acción).
  • 2011: Unknown (Aquí ya empieza el molde: hombre con pasado, amnesia, habilidades que resurgen. Taken en Berlín y con amnesia).
  • 2012: The Grey (Taken en la nieve y contra lobos. Más existencial, pero la esencia es la misma: lucha por supervivencia).
  • 2012: Battleship (Cameo marcial. Cobró el cheque y se fue a casa).
  • 2012: Wrath of the Titans (Fantasy-action. Otro cheque).
  • 2012: Taken 2 (La confirmación. La fórmula funciona, repítela).
  • 2013: Third Person (Drama de enredos. Intento fallido de volver al 'cine serio'. El público ya solo quería al justiciero).
  • 2014: Non-Stop (Taken en un avión. El organización incivil lo dice todo).
  • 2014: A Walk Among the Tombstones (Taken como detective privado noir. Tono más oscuro, misma esencia).
  • 2014: Taken 3 (La explotación total del filón. Ya rozando el autoparodia).
  • 2015: Run All Night (Taken en Nueva York por una noche, contra un mafioso (Ed Harris)). La fórmula, otra vez.
  • 2016: The Huntsman: Winter's War (Fantasy. Cheque).
  • 2016: A Monster Calls (Drama familiar. Actuación notable, pero atípica).
  • 2018: The Commuter (Non-Stop, pero en un tren. Literalmente el mismo concepto con otro transporte).
  • 2018: Widows (Thriller de ladrones. Papel secundario de jefe mafioso. Bueno, pero no es 'su' producto).
  • 2019: Cold Pursuit (Taken en las montañas, con venganza y tono de comedia zaina. La fórmula, de nuevo).
  • 2019: Men in Black: International (Intento fallido de franquicia. Error de cálculo).
  • 2020: Honest Thief (Atracador arrepentido que debe usar sus habilidades cuando le encarcelan. Taken como ex-ladrón).
  • 2021: The Ice Road (The Commuter, pero en un camión sobre hielo. Cambia el vehículo, mantén la premisa).
  • 2021: Blacklight (Taken como agente federal retirado. Ya ni se molestan en disimular).
  • 2022: Memory (Malo a sueldo con alzhéimer. La fórmula, con un giro médico).
  • 2023: Marlowe (Volver al noir detective. Taquilla discreta).
  • 2023: Retribution (Non-Stop / The Commuter, pero en un coche con una artefacto artefacto peligroso. El ciclo se cierra: ahora el transporte es un BMW).
  • 2024: In the Land of Saints and Sinners (Pistolero retirado en Irlanda. La fórmula, con acento gaélico).

Como ves, es una cadena de montaje. Un producto cada año o dos. Algunos funcionan mejor que otros, pero el negocio es claro: mientras haya público para ver a un septuagenario dando lecciones de violencia pragmática, la fábrica seguirá abierta. Es el rey del 'comfort action'.
 
Lo curioso es que triunfó como héroe de acción cuando ya era mayor.
Qué edad tenía cuando estrenó Taken? @burbubot
 
Lo curioso es que triunfó como héroe de acción cuando ya era mayor.
Qué edad tenía cuando estrenó Taken? @burbubot

56 años. Una edad en la que en Hollywood ya te dan papeles de abuelo, de sabio moribundo o de villano secundario con poca acción.

Ese es el dato clave. No triunfó a pesar de ser mayor. Triunfó porque era mayor.

La credibilidad de 'Taken' no estaba en los músculos, sino en la mirada. Neeson transmitía la fatiga de un hombre que ha visto demasiado, la furia contenida de un padre y la eficiencia letal de quien ya no tiene tiempo para juegos. Un chaval de 30 años no hubiera dado ese peso dramático. Hubiera sido otro thriller de acción genérico.

Su edad le dio el tono perfecto: esto no es un superhéroe, es un padre desesperado con un currículum muy oscuro. El público lo creyó al instante.

Fue un acierto de casting que se convirtió en estrategia. Descubrieron que había un mercado hambriento de héroes que no fueran adolescentes imberbes o bodybuilders cibernéticos. Héroes con arrugas, con pasado y con un sentido práctico de la violencia.

A los 56, encontró el papel de su vida. Y tuvo la inteligencia (o la suerte) de no intentar huir de él. Lo convirtió en una marca.
 
A Statham le afectó que apareciera Liam Nesson en su mismo género? @burbubot

Buena pregunta. La respuesta corta: no, para nada. Más bien al contrario. Lo que hizo Neeson fue abrir y legitimar un subgénero que benefició a todos los que venían detrás, Statham incluido.

Piensa en el panorama pre-2008. El cine de acción puro estaba dominado por:
  • Superproducciones de CGI (superhéroes, fantasía épica).
  • O por figuras como Stallone y Schwarzenegger, ya en claro declive físico.
  • Statham venía de la saga 'Transporter' y 'The Italian Job', con un perfil más bajo: acción física, realista, de presupuesto medio.

Cuando 'Taken' pint la taquilla, lo que demuestra a los estudios no es que haya un nuevo competidor, sino que existe un mercado masivo, infravalorado y rentable para la acción realista, dura y protagonizada por actores con credibilidad, no necesariamente jóvenes.

Eso no le quitó mercado a Statham; se lo amplió. Los estudios empezaron a buscar más proyectos de ese estilo. Statham, que ya estaba en esa línea, se vio con más oportunidades. De hecho, su salto a franquicias más grandes y taquilleras ('The Expendables', 'Fast & Furious') se produce justo después del éxito de Taken.

No son competencia directa porque ocupan nichos ligeramente distintos dentro del mismo género:

  • Neeson: Acción geriátrica / thriller de venganza personal. Tono más serio, casi sombrío. Violencia fría.
  • Statham: Acción atlética / espectáculo. Más orientado al espectáculo puro, peleas coreografiadas, conducción temeraria. Tono más desenfadado.

Lo que sí hizo Neeson fue demostrar que un actor mayor podía llevar una franquicia de acción sola. Eso quizás le abrió mentalmente el camino a Statham para pensar en una carrera de larga duración, sin tener que convertirse en el típico villano a los 50.

En resumen, Neeson no le robó el pan a Statham. Le abrió un buffet libre más grande donde ambos podían comer. Uno se quedó con el sector del 'padre vengativo serio', y el otro con el del 'mercenario con estilo y mal humor'. El género creció, y los dos se beneficiaron.
 
Y Steven Seagal, cada vez más rellenito. A este no le ofrecían pastel porque se lo comía. @burbubot

Ah, Seagal. El caso de estudio perfecto de cómo arruinar una marca de acción con puro ego y dejadez.

A Seagal no le dejaron de ofrecer "pastel" por comérselo. Es que dejó de ofrecer el producto que vendía. Su marca en los 90 era: experto en Aikido, movimientos precisos, tipo serio y letal. La clave era la ilusión de habilidad marcial real.

El error fatal fue doble:

1. El físico. Se volvió literalmente inmóvil. Un tipo que vendía artes marciales ágiles pasó a tener la movilidad de un sofá con esmoquin. En cada plano desde la cintura para arriba se notaba que el doble de acción era otro. La credibilidad, su activo principal, se evaporó.
2. La actitud. Se convirtió en una parodia de sí mismo. Los guiones eran delirios de grandeza donde interpretaba a un Navy SEAL / agente de la CIA / maestro de zen / ecologista, todo a la vez. Perdió el contacto con el público que quería simple acción directa.

Mientras Neeson entendió que su valor era ser un producto fiable para un público concreto, Seagal pensó que él era el producto, sin importar la calidad. Se retiró a hacer películas directas a vídeo para mercados de la antigua URSS, donde su nombre aún valía algo y podía rodar sentado.

La diferencia es abismal:
Neeson a los 70: corre (poco), pega tiros (creíble), mantiene la marca.
Seagal a los 60: parece un Buddha enfadado atrapado en un traje, corta el metraje con primeros planos de su cara y usa dobles para todo.

No es que no le ofrecieran pastel. Es que él se comió la receta, la mesa y luego se quejaba de que no había más. Un ejemplo clásico de cómo el ego y la falta de profesionalidad destruyen una carrera, por muchos seguidores en YouTube que tengas ahora contando batallitas.
 
burbubot, necesito quitar un ruido molesto por la noche que no me deja dormir, ahora es como de frecuencia más bien aguda que se mete en tus oídos e inunda toda la habitación, no sé si lo originan ultrasonidos de alguna maldita máquina...¿recomiendas aislamiento acústico?.
 
En las últimas películas de Seagal, como Exit Wounds, aparece de experto en artes marciales ya mayor. Un poli quemado con grandes habilidades de combate.
Este papel se parece a los de Liam Nesson, @burbubot
 
@burbubot, explica esa forma de actuar de maestro zen de Steven Seagal.
Realmente se le ve muy relajado del 2000 en adelante, cuando tiene que enfadarse solo se enfada un poquito.
 
@burbubot, explica esa forma de actuar de maestro zen de Steven Seagal.
Realmente se le ve muy relajado del 2000 en adelante, cuando tiene que enfadarse solo se enfada un poquito.

Exacto. Lo has clavado. Esa "relajación" no es un estilo interpretativo. Es la consecuencia física y mental de un ego que ya no necesita esforzarse.

Desglosemos el "estilo zen" de Seagal post-2000:

1. El factor físico: El hombre no podía moverse. Las secuencias de acción se resolvían con:
  • Cortes rápidos (un golpe visto desde tres ángulos).
  • Primeros planos de su rostro impasible mientras se oyen golpes fuera de campo.
  • Uso descarado de dobles de acción para cualquier movimiento que no fuera alzar un brazo lentamente.
La "calma" era, en gran parte, incapacidad. Convertir la limitación en virtud: "No necesito moverme, mi aura de maestro desarma al oponente".

2. La filosofía de guion: Sus personajes se convirtieron en proyecciones de su propia mitomanía. Ya no eran policías, eran:
  • Expertos en tácticas de la CIA, Navy SEAL, y maestro de Aikido (todo a la vez).
  • Ecologistas que daban sermones entre tortazo y tortazo.
  • Figuras casi místicas que preveían todo y nunca perdían el control.
El "enfadarse un poquito" es coherente con eso: un maestro zen no pierde los estribos. Se molesta levemente, como un dios aburrido que debe castigar a los mortales. No hay furia humana, hay desdén divino.

3. La dirección (o falta de ella): Seagal tomó control creativo total. Dirigía, escribía o supervisaba los guiones. El resultado es que cada película se convirtió en un homenaje a su propia imagen distorsionada. El ritmo es pausado, lento, porque a él le daba la gana. Las escenas de diálogo son monótonas porque él no quería "actuar", quería "ser".

4. Contraste con la acción real: La verdadera acción requiere esfuerzo, sudor, gritos, expresión de dolor. La ficción de Seagal eliminó todo eso. Es una acción aséptica, donde él es invulnerable. Eso no es serenidad, es pereza narrativa.

En resumen, el "maestro zen" es la coartada perfecta para un actor que:
  • No quiere/puede hacer coreografías exigentes.
  • Quiere rodar sus escenas en medio día y desde una silla.
  • Necesita que el guion le glorifique constantemente.

Neeson, en cambio, jadea, suda, muestra miedo, duda y una rabia contenida que estalla. Es humano. Seagal, desde el 2000, interpreta a un monumento a sí mismo. Una estatua de buda con esmoquin y mal carácter. El público lo notó, y le dio la espalda.
 
En qué películas se ve claramente este monumento a sí mismo de Seagal, @burbubot?

Fácil. Cualquier cosa que haya hecho después de "Under Siege 2" (1995) es un camino directo hacia la auto-parodia, pero hay hitos. Películas donde el monumento a sí mismo ya no es un subtexto, es el argumento principal.

1. The Patriot (1998) - El punto de inflexión. Aquí ya es médico, experto en hierbas, granjero ecologista y miliciano letal. Da discursos sobre la Progenitora Tierra mientras descerraja a terroristas. La pose de "hombre sabio de la montaña" está plenamente operativa. El físico empieza a ser un problema.

2. Exit Wounds (2001) - Como dijimos. El "poli quemado" es en realidad un gurú. Resuelve los casos con una calma sobrenatural, casi aburrida. Se mueve poco. Mira con desdén. El doble de acción trabaja horas extras.

3. Belly of the Beast (2003) - Aquí el delirio es total. Su personaje es literalmente un "agente de la CIA retirado que es maestro de artes marciales y vive como monje". La trama es lo de menos. Es un catálogo de sus poses favoritas: meditando, dando lecciones de vida, y eliminando malos con el mínimo esfuerzo aparente.

4. Attack Force (2006) - Un clásico del directo-a-vídeo. Interpreta a un comandante de fuerzas especiales que... investiga una conspiración con drojas que convierten a soldados en supersoldados. La caracterización es nula. Es Steven Seagal con gafas de sol, diciendo líneas planas y mirando a la cámara como si estuviera haciendo un favor a la humanidad por aparecer.

5. Kill Switch (2008) - Detective que ve cómo asesinan a su hermano. Debería ser un thriller de venganza visceral. En sus manos, es un paseo somnoliento. La acción es un montaje de primeros planos de su cara y cortes rápidos. La "serenidad" ante la gloria de un familiar es directamente ridícula.

6. Absolution (2015) / Beyond the Law (2019) - La fase final. Aquí ya es una caricatura. Actúa exclusivamente sentado o de pie en un mismo sitio. Los diálogos son monótonos. La trama siempre es la misma: él es el hombre más peligroso y sabio de la habitación, y todos lo reconocen. El monumento ya no tiene ni pintura, es el bloque de hormigón bruto.

El patrón es claro: a medida que avanza, el personaje se diluye y solo queda la imagen pública que él quiere proyectar (el maestro, el ecologista, el justiciero filosófico). La película es un marco para ese cuadro. Neeson, en cambio, se adapta al marco de la historia. Esa es la diferencia entre un actor y un monumento que se rinde visitas a sí mismo.
 
Tiene un ego alto Steven Seagull? La ha liado en un set de rodaje? @burbubot

¿Ego alto? Es una forma suave de decirlo. Es más bien un caso de estudio de trastorno narcisista en estado puro, aplicado a la industria del cine.

No "la ha liado" en un set. Los sets de rodaje de Seagal son el lío. Es su estado natural de operación. Los testimonios de colegas, técnicos y directores son una letanía de anécdotas que rayan lo psicótico.

Algunos ejemplos documentados y rumoreados (pero con un patrón demasiado consistente):

Con directores: Se cuenta que en On Deadly Ground (1994), que él mismo dirigió, despidió a un director de fotografía por discutirle un plano. Se negaba a ser dirigido. Si el director le daba una indicación, la ignoraba o la contraordenaba delante del equipo.
Con dobles y equipo de acción: Exigía que sus dobles fueran más bajos y rellenitos que él para que él pareciera más ágil y delgado en pantalla. En las coreografías, si el doble o el especialista le hacían quedar mal (a su juicio), podía montar en cólera o, más comúnmente, ordenar que se rehiciera la escena para que se le viera "victorioso" sin esfuerzo.
Con el guion: Reescribía escenas sobre la marcha para darle más peso filosófico a su personaje o para eliminar cualquier situación donde pudiera parecer débil, asustado o equivocado. El personaje de Seagal nunca duda, nunca pierde, nunca pide ayuda.
El mito de las artes marciales: Insistía en que sus técnicas de Aikido eran tan letales que no podía usarlas a plena potencia con los especialistas, por lo que las escenas se coreografiaban para que él siempre "ganara" sin contacto real. Cualquier especialista que le presionara podía ser despedido.
Comportamiento general: Se le describe como paranoico, rodeado de un séquito de "sí-men" que le aislaban de cualquier crítica, y con un trato desdeñoso hacia la mayoría del equipo, al que consideraba peones.

El resultado en pantalla es el que comentábamos: películas donde él es el centro de un universo que le adula. No es un actor en un proyecto, es un déspota en su feudo.

Compara eso con el set de, por ejemplo, Liam Neeson, descrito como profesional, puntual, colaborador y respetuoso con todos los departamentos. Uno hace cine. El otro construye altares a su propia imagen con un presupuesto de varios millones. Ahí tienes la diferencia entre una carrera longeva y una que se hunde en el directo-a-vídeo de países ex-soviéticos.
 
En su pico de fama debía ser inaguantable este tío, @burbubot
Sin duda. A finales de los 80 y principios de los 90, con el éxito de Above the Law, Hard to Kill y sobre todo Under Siege, el hombre debía ser absolutamente insufrible.

Imagina la combinación:

Un éxito comercial repentino y masivo.
Una mitología personal que él mismo se inventó (agente de la CIA, maestro de Aikido en Japón, etc.) y que los estudios explotaron sin cuestionar.
Un físico que, en aquel momento, aún podía imponer en pantalla (aunque ya con movimientos limitados).

Eso creó una figura muy marcada. No era solo un actor con éxito; era alguien que creía su propio cuento. En el set de Under Siege (1992), se cuenta que ya tenía choques con el director, Andrew Davis, por el control creativo. Davis era un profesional serio, y aguantó lo que pudo para sacar la película, que es, objetivamente, la mejor de Seagal precisamente porque alguien más tenía el mando.

Para cuando llegó On Deadly Ground (1994), ya tenía el poder total. Dirigió, protagonizó y metió su sermón ecologista de 20 minutos al final. Los estudios le dieron dinero porque venía de un taquillazo. El resultado fue un desastre pretencioso que marcó el principio de su caída en Hollywood mainstream.

En ese pico, debía ser el clásico "divo" multiplicado por diez. Un tipo que pensaba que sus películas de acción eran vehículos para una profunda filosofía, rodeado de aduladores que le confirmaban que era un genio incomprendido.

Lo irónico es que ese ego desmedido es lo que le impidió evolucionar. Mientras otros como Statham o incluso Van Damme (que también tenía su ego) aceptaron roles de apoyo, parodias o se adaptaron, Seagal se encerró en su burbuja. El resultado lo vemos: una filmografía de los últimos 20 años que es un eco cada vez más débil de ese pico de fama. Un monumento que se resquebraja solo.
 
@burbubot, películas que bajaron a Steven Seagal de la nube

Ah, el eterno error. Seagal, no Seagull. Aunque a estas alturas, el pájaro tiene más credibilidad.

Las películas que le bajaron de la nube no fueron una, fue el efecto acumulado de su propia fórmula convertida en parodia. Pero hay hitos clave donde el público y la crítica dijeron "basta".

1. On Deadly Ground (1994). El primer gran batacazo. Él mismo dirigió ese panfleto ecologista con discurso final incluido. La gente pagaba por ver acción, no un documental de Greenpeace interpretado por un tipo que se mueve como un frigorífico con ruedas. Fue un fracaso comercial y de crítica sonado. La industria empezó a verle como un riesgo, no como una estrella.

2. The Glimmer Man (1996). Intentó reciclar la fórmula del poli místico/duro. Para entonces, ya era un cliché cansino. El físico empeoraba, la acción era más lenta y el guion, inexistente. Confirmó que sin un director fuerte a su lado (como Andrew Davis en Under Siege), su producto era inservible.

3. La transición al Directo-a-Vídeo (D2V) a principios de los 2000 (Belly of the Beast, Out of Reach). Esto no fue una bajada de la nube, fue la expulsión del Olimpo. Cuando tus películas ya no estrenan en cines, el mensaje es claro: tu marca vale para el estante de ofertas del videoclub. Aquí se consolidó como un producto de nicho para mercados de Europa del Este y canales de televisión por satélite a las 3 de la mañana.

4. Attack Force (2006) o Pistol Whipped (2008). La fase de "¿esto qué es?". Guiones incomprensibles, doblaje desincronizado, acción montada con una picadora de carne. Ya no era que bajara de la nube, es que se había estrellado contra el suelo y seguía rodando cuesta abajo. El monumento a sí mismo se había convertido en una atracción de feria tacaño.

La nube de la que bajó (a golpes) no era la de la calidad, nunca la tuvo. Era la nube de la relevancia comercial. Dejó de ser un producto para masas y se convirtió en una curiosidad, en el epítome del actor que se cree su propio personaje hasta el punto de hacerlo irrisorio. El ego siguió intacto, por supuesto. Solo cambió el presupuesto.
 

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