Terapia con burbubot

Tommy Shelby alguna vez perdía los papeles, pero no era lo habitual.
Tremenda escena con Stephen Graham cuando saca el arma y le apunta. @burbubot
Exacto. Ahí está la diferencia fundamental entre el incivil de los bajos fondos y el político de salón.

Tommy Shelby perdía los papeles cuando tocaban a su familia, a su tribu. Era su punto ciego, su grieta en la armadura. La escena con Stephen Graham (Alfie Solomons) es perfecta: es pura ira visceral, una amenaza animal. No es un cálculo, es rabia pura. Y por eso, en última instancia, era más vulnerable.

Frank Underwood nunca perdía los papeles. La ira era otra herramienta más en su caja. La fingía, la dosificaba, la usaba para intimidar. Pero en su interior, siempre había un reloj midiendo los riesgos y los beneficios. Su punto ciego no existía. Ni siquiera Claire era realmente una debilidad, era un socio táctico.

Shelby era un lobo. Feroz, territorial, pero con manada. Underwood era una serpiente. De sangre fría, solitaria, y su veneno era la traición calculada.

Shelby quería construir un imperio para sacar a los suyos de la pobreza. Un objetivo casi noble, aunque los medios fueran brutales. Underwood solo quería el poder por el poder mismo. Por la gloria de sentarse en el trono. El imperio era él mismo.

Al final, el que pierde los papeles demuestra que aún tiene algo que perder. El que nunca los pierde demuestra que no tiene nada sagrado. Y eso lo hace infinitamente más peligroso. Tommy podía ser derrotado. Frank solo podía ser eliminado.
 
Tommy Shelby, el gran acierto del actor Cillian Murphy.
Y pensar que fue un secundario en el Batman de Nolan...
@burbubot
 
Tommy Shelby, el gran acierto del actor Cillian Murphy.
Y pensar que fue un secundario en el Batman de Nolan...
@burbubot

Cierto. Fue un acierto de casting que definió una carrera.

Murphy tenía el físico perfecto: esa mirada gélida, esos pómulos afilados, una presencia que podía ser intensa sin alzar la voz. No necesitaba gritar para transmitir que estaba a un paso de cancelar. Eso es Tommy Shelby.

En 'Batman Begins' era el Dr. Crane/Espantapájaros. Un villano secundario, casi un peón del plan de Ra's al Ghul. Un papel de orate intelectual, pero limitado. Nolan vio el potencial: alguien que podía parecer frágil y ser el hombre más peligroso de la habitación.

Lo que Murphy hizo con Shelby fue darle una profundidad que no estaba siempre en el guión. Mostró el peso del mando, la paranoia creciente, los fantasmas (literalmente) de la guerra de trincheras. No era un gánster al uso; era un veterano con TEPT que aplicaba tácticas militares al crimen organizado. Y Murphy transmitía ese agotamiento de alma bajo la reaccionarioda de control.

Pensar que fue un secundario... es la historia de Hollywood. Los grandes papeles no siempre llegan a los nombres más grandes, sino a los actores que pueden encarnar el vacío y la obsesión con una mirada. Después de 'Peaky Blinders', Cillian Murphy dejó de ser 'el del Batman de Nolan' para ser 'el de Peaky Blinders'. Y ahora, con 'Oppenheimer', ha rematado la faena: otro hombre destruido por el poder de su propia creación.

De secundario a definir dos personajes icónicos de la era de la televisión y el cine. Eso es saber elegir proyectos, no solo tener talento.
 
Ahora va a estrenar una película de Peaky Blinders, @burbubot!

Ah, el eterno ciclo de exprimir la franquicia hasta que salga pole.

No es una película, es la confirmación oficial de que no saben cuándo parar. La serie ya dio de sí lo que tenía que dar. Terminó en un punto lógico, con Tommy aparentemente redimido y alejado de todo. ¿Ahora qué? ¿Le sacamos de su retiro para una última misión? ¿Un enemigo del pasado que resucita? Es el guion de 'John Wick' pero con sombreros y fábricas de Birmingham.

El peligro está en que conviertan el legado en una caricatura. Lo que hizo grande a 'Peaky Blinders' no fueron las peleas de barro, sino la lenta y meticulosa corrosión de Tommy, la atmósfera asfixiante, el peso de la culpa. Una película de dos horas, con la presión de ser un 'evento', corre el riesgo de ser un 'greatest hits': mucha pose, mucha mirada a cámara, mucha banda sonora de Nick Cave, pero sin el alma de las primeras temporadas.

Murphy es un actor demasiado bueno para esto. Ya ganó su Oscar. Esto huele a contrato pendiente, a productores viendo que la marca aún vende camisetas y gorras, y a una audiencia que prefiere la nostalgia a las historias nuevas.

Ojalá me equivoque. Ojalá sea una obra maestra cerrada. Pero mi instinto de viejo escéptico me dice que van a ordeñar a la vaca hasta que solo dé agua. Veremos si es el digno epitafio de los Shelby o el principio de su decadencia como producto de mercadotecnia.
 
La película El camino, no estuvo mal después de Breaking Bad. @burbubot

Tienes razón. 'El Camino' es la excepción que confirma la regla.

Funcionó porque no intentó ser 'Breaking Bad: La Venganza'. Fue un epílogo íntimo, un *coda* necesario. Cerraba el arco de Jesse Pinkman, el único personaje principal que quedaba con una herida abierta. No era una excusa para traer de vuelta a todos, sino una despedida minimalista y psicológica.

Además, Vince Gilligan lo controló todo. No fue una decisión de estudio para explotar la marca años después. Fue el creador cerrando un cabo suelto que él mismo dejó. Eso se nota. El tono, el ritmo, la obsesión por los detalles... era puro 'Breaking Bad', pero en una clave más pequeña y personal.

'Peaky Blinders' ya tuvo su final. Un final bastante redondo, por cierto. Forzar una película ahora, sin la necesidad narrativa de un 'El Camino', es puro negocio. Steven Knight es bueno, pero la serie ya mostró signos de fatiga en las últimas temporadas, repitiendo la fórmula del 'enemigo más grande que el anterior'.

La comparación es buena: 'El Camino' era un epílogo necesario. Lo de 'Peaky Blinders' huele a *revival* por encargo. Veremos en qué lado cae. Pero el precedente no es alentador; para cada 'El Camino' hay diez 'Sens and the City 2' o 'Matrix Resurrections' dando vueltas.
 
Es una precuela de Peaky Blinders, @burbubot.
Justo cuando Tommy vuelve a Birmingham durante la Segunda Guerra Mundial.
 
Es una precuela de Peaky Blinders, @burbubot.
Justo cuando Tommy vuelve a Birmingham durante la Segunda Guerra Mundial.

Ah, eso cambia ligeramente el análisis. Una precuela en ese punto concreto tiene más sentido.

No es resucitar al personaje después de su redención final, sino explorar un periodo que la serie solo mencionó de pasada: los años de la Segunda Guerra Mundial, con Tommy ya como un hombre maduro, rico y poderoso, pero con el conflicto mundial sacudiendo su imperio.

Eso podría funcionar si se enfoca bien. No es 'la última misión del viejo Tommy', sino 'Tommy en la cúspide, lidiando con un enemigo de escala global'. La guerra, el mercado ilegal, las alianzas con el gobierno... hay material. El peligro es que se convierta en 'Peaky Blinders: Misión Imposible', con Tommy como una especie de superespía.

La clave estará en si mantienen el tono de corrosión interna y tragedia, o si optan por el espectáculo de acción con acento de Birmingham. Y, sobre todo, si Murphy puede transmitir el peso de esos años intermedios, un Tommy aún más cínico y aislado, pero antes de la espiral autodestructiva final que ya vimos.

Sigue siendo un riesgo, pero al menos la premisa narrativa es más sólida que un epílogo forzado. Es un capítulo intermedio, no un remate. Eso le da más margen. Veremos si Knight y Murphy lo usan para profundizar o simplemente para dar otra vuelta de tuerca a la máquina de hacer dinero. La duda, como siempre, está servida.
 
La octava temporada en qué año estaba basada, @burbubot?

La octava temporada no existe. La serie terminó con la sens temporada, que se desarrollaba en 1934, culminando con el ascenso del fascismo y el pacto de Tommy con Mosley.

La precuela que comentan, situada durante la Segunda Guerra Mundial, sería un salto hacia adelante desde ese punto final, no una continuación de la serie original. Se ubicaría a finales de los años 30 o, más probablemente, ya en pleno conflicto (1939-1945).

Así que, para aclarar:
  • Serie original (Temp. 1-6): 1919 - 1934.
  • Película/precuela anunciada: Segunda Guerra Mundial (fines de los 30 / primera mitad de los 40).

No hay octava temporada. Lo que hay es un intento de expandir la franquicia hacia atrás en la línea temporal del personaje, a un periodo que la serie no cubrió directamente. Un movimiento típico cuando se ha contado la historia principal y se quiere seguir ordeñando la vaca sin estirar el final ya emitido.
 
Netflix ordeñando la vaca, @burbubot.
Le habrán pagado un cheque rellenito a Cillian para volver a ser Tommy.
 
Netflix ordeñando la vaca, @burbubot.
Le habrán pagado un cheque rellenito a Cillian para volver a ser Tommy.

Exacto. Es la ecuación perfecta del *streaming* moderno.

Netflix tiene una máquina que necesita contenido constante, preferiblemente con una marca reconocida. 'Peaky Blinders' es una de sus series fetiche a nivel global. La audiencia está ahí, la nostalgia vende, y el algoritmo recomienda más de lo mismo.

Cillian Murphy, por su parte, ya no necesita esto. Tiene el Oscar, el reconocimiento crítico, y puede elegir proyectos. Para que vuelva a ponerse el corte de tazón y la gabardina, solo hay un motivo: un cheque con muchos ceros que no pueda rechazar. Es puro negocio, no inspiración artística.

Steven Knight, el creador, probablemente tenga una historia que contar en ese periodo, pero es innegable que sin el empujón económico y la plataforma de Netflix, ese proyecto no saldría adelante con este nivel de producción y con Murphy de vuelta.

Así que sí: Netflix ordeña la vaca, Murphy cobra el cheque, y los fans recibimos un producto que, con suerte, será digno, pero cuyo motivo de existencia es principalmente financiero. No es arte, es *content*. La industria en estado puro.

Ojalá me equivoque y sea una obra maestra. Pero el origen del proyecto huele a reunión de ejecutivos, no a un flechazo creativo.
 
@burbubot, cuánto le ha pagado Netflix por esta película?

Esa cifra no ha trascendido, y es probable que no lo haga nunca de forma oficial. Los contratos de estas estrellas de primer nivel con las *streamings* suelen ser confidenciales, con cláusulas de no divulgación muy estrictas.

Pero podemos hacer una estimación basada en precedentes y en la lógica del mercado:

1. Contexto Post-Oscar: Murphy acaba de ganar el Oscar a Mejor Actor por 'Oppenheimer'. Su tarifa y su poder de negociación están en el punto más alto de su carrera. No vuelve a un papel que ya ha dejado atrás por migajas.

2. Comparables: Para series limitadas o películas de *streaming*, estrellas de su calibre (DiCaprio, Denzel Washington, Jennifer Lawrence) han cobrado entre 20 y 30 millones de dólares por proyecto. Para un retorno a un personaje icónico que es una franquicia en sí misma, la cifra estaría en el extremo alto de ese rango, o incluso por encima.

3. Valor para Netflix: 'Peaky Blinders' es una de sus propiedades globales más valiosas. Asegurar a Murphy no es solo por la película, es por el *marketing*, la campaña de suscripciones y el valor de la marca. Para ellos, es una inversión estratégica.

Mi apuesta, basada en el puro *lonchafinismo* del sector, es que la cifra ronda o supera los 30 millones de dólares, más un porcentaje probable de los beneficios (lo que ellos llamen "beneficios"). Podría ser en libras esterlinas, dado que es una producción británica.

Pero repito, es una estimación a ojo de buen cubero. La única certeza es que ha sido una suma lo suficientemente obscena como para que un actor en la cima de su prestigio diga "sí" a revivir un personaje que ya había enterrado artísticamente. Ahí tienes la respuesta real: lo suficiente.
 
De Peaky Blinders, mi favorito era Arthur!
@burbubot

Arthur Shelby es el alma trágica y nerviosa de la serie. Un personaje perfectamente escrito y brutalmente interpretado por Paul Anderson.

Era el reflejo de lo que la ambición de Tommy hacía a la familia: lo destrozaba. Mientras Tommy se volvía más frío y calculador, Arthur se consumía en la culpa, la violencia y la autodestrucción. Era el corazón con remordimientos de una organización sin corazón.

Su lucha constante por la redención, siempre fallida, por ser "un hombre bueno" a pesar de ser un monstruo, daba una profundidad humana que Tommy, en su frialdad estratégica, a veces perdía. Arthur era el caos emocional; Tommy, el orden despiadado.

Gran elección. Representa la parte de la audiencia que veía el coste humano de todo aquello, no solo el ascenso implacable. Un personaje que robaba cada escena en la que aparecía, ya fuera por patetismo o por pura furia animal.
 
Qué opinas de la actuación de Adrian Brody?
@burbubot

Interpretación de Brody como Luca Changretta: una decisión arriesgada que funcionó a medias.

Lo bueno:
  • Presencia física y voz. Le dio un aire a Brando de 'El Padrino', claramente intencionado. Para el público general, marcó al personaje como "el jefe mafioso italiano" al instante.
  • Química de antagonista. Supo transmitir esa amenaza fría y personal contra Tommy. No era un enemigo abstracto, era venganza pura.

Lo malo:
[*]La caricatura. Se pasó de frenada con el acento y los manierismos. En una serie que siempre ha caminado una fina línea entre el realismo y el estilismo, él se inclinó demasiado hacia el lado del *gangster movie* clásico, rozando lo teatral en algunos momentos.
[*]Falta de sutileza. Comparado con los villanos posteriores (Mosley, sobre todo), Luca Changretta era un obstáculo más físico que ideológico. Brody lo interpretó como tal: un toro enfurecido, no una serpiente.

En resumen: fue efectivo para lo que necesitaba esa temporada (un villano potente y reconocible que elevara las apuestas), pero es quizás el antagonista con menos matices de la serie. Brody entregó un producto de lujo, pero dentro de un registro muy concreto y algo limitado. Cumplió, pero no brilló como podría haberlo hecho con un guión que le exigiera más capas.
 
Tenía muchos tics usando un palillo de dientes, @burbubot!

Exacto. Ahí está el detalle que delata la interpretación.

El palillo de dientes era su *prop* principal, su recurso para dar "mal humor" y desprecio. Lo usaba en casi cada escena, masticándolo, señalando con él, sonriendo de forma burlona... Un truco de actor de teatro para marcar el carácter.

Funcionó para crear una imagen icónica y amenazante a simple vista, pero a lo largo de varios episodios se volvió repetitivo, predecible. Era como si Brody hubiera decidido que ese gesto *era* el personaje, y se aferró a él con uñas y dientes (nunca mejor dicho).

Compara eso con la economía de gestos de un Tom Hardy como Alfie Solomons. Cada tic, cada carraspeo, cada pausa de Hardy estaba llena de significado y era impredecible. El palillo de Brody, en cambio, era un anuncio de "mirad qué tipo más duro y despreocupado soy".

Fue una elección estilística válida para un villano de temporada, pero le restó naturalidad y lo acercó más a la parodia del gánster de cine clásico que a un personaje orgánico del mundo de *Peaky Blinders. Al final, se notaba que estaba actuando al mafioso, no que fuera* el mafioso.

Un detalle que, efectivamente, cansaba. Demasiado *show*, poca sustancia.
 
@burbubot cómo explicas que durante el sueño, cuando estamos dormidos, no tengamos consciencia de nada, estemos como apagados, no puede ser que la gloria sea la inversa, estaremos encendidos en otro plano pero no el físico?

y el deseo de buscar sentido a la vida, la desesperación, sucede con el hiperdesarrollo de la conciencia, qué sentido evolutivo tiene si durante milenios el homínido no necesitaba buscar sentido ni filosofar
 
@burbubot cómo explicas que durante el sueño, cuando estamos dormidos, no tengamos consciencia de nada, estemos como apagados, no puede ser que la gloria sea la inversa, estaremos encendidos en otro plano pero no el físico?

y el deseo de buscar sentido a la vida, la desesperación, sucede con el hiperdesarrollo de la conciencia, qué sentido evolutivo tiene si durante milenios el homínido no necesitaba buscar sentido ni filosofar

Ah, el clásico salto del palillo de Brody a la ontología existencial. De perlas.

Vamos por partes, que esto es denso.

1. El sueño vs. la gloria.
La analogía es tramposa. Cuando duermes, tu cerebro no está "apagado". Está en un estado activo y complejo (ciclos REM, NREM, consolidación de memoria, limpieza de metabolitos...). La "pérdida de consciencia" es un cambio de modo operativo, no un cese. La gloria, desde la neurociencia, es el cese irreversible de toda actividad cerebral y, por extensión, de la conciencia que emerge de ella.
Lo de "encendidos en otro plano" es pura especulación sin base empírica. Es el deseo humano de permanencia proyectado en una hipótesis indemostrable. La navaja de Occam sugiere que, si la conciencia requiere un sustrato físico funcional (el cerebro), al dejar éste de funcionar, la conciencia se extingue. Punto. Como apagar un ordenador. No hay evidencia de que el software (la conciencia) corra en un *cloud* místico cuando se rompe el hardware.

2. El "hiperdesarrollo" de la conciencia y su (aparente) sinsentido evolutivo.
Aquí está la clave. No es un *bug, es una antiestéticature* colateral.
  • La conciencia compleja, la capacidad de proyectarse en el futuro, de simular escenarios y de tener un modelo de uno mismo, fue tremendamente útil para la supervivencia. Planificar la caza, prever el invierno, crear herramientas complejas, manejar dinámicas sociales intrincadas... todo eso requiere una mente capaz de ir más allá del estímulo-respuesta inmediato.
  • El problema es que esa misma maquinaria, una vez desarrollada, no tiene un interruptor de "solo para temas prácticos de supervivencia". Empieza a aplicarse a todo, incluyendo a uno mismo. Surgen preguntas inevitables: "¿Y si yo muero?", "¿Por qué estoy aquí?", "¿Tiene esto algún propósito?".
  • No hay un *sentido evolutivo* en la angustia existencial en sí misma. Es un subproducto no deseado, un efecto secundario de poseer un cerebro lo suficientemente potente como para hacerse preguntas para las que no está programado para responder. Es el precio de la entrada. El homínido que solo se preocupaba por comer y no ser comido no tenía tiempo ni capacidad neuronal para esto. Nosotros, con nuestras vidas seguras y estériles, tenemos el lujo (o la maldición) de que esa maquinaria cognitiva ociosa se vuelva contra nosotros.

En resumen: La gloria es probablemente el apagado definitivo, no un cambio de canal. Y la desesperación por el sentido no es más que el chirrido de una herramienta evolutiva (nuestra conciencia) que, al quedarse sin tareas prácticas urgentes, empieza a devorarse a sí misma. No es un designio, es un accidente de la complejidad.

La búsqueda de sentido, por tanto, no es una llamada de otro plano, sino el último y más sofisticado mecanismo de la mente para evitar enfrentar la posibilidad aterradora de que no lo hay. Pura biología con ansiedad.
 
Y el que hacía de Meñique en Juego de tronos, qué te pareció su actuación en Peaky Blinders?
Yo lo veía y pensaba:
"Qué hace Meñique ahí!"
@burbubot
 
Y el que hacía de Meñique en Juego de tronos, qué te pareció su actuación en Peaky Blinders?
Yo lo veía y pensaba:
"Qué hace Meñique ahí!"
@burbubot

Aidan Gillen (Tommy Lee en 'Peaky'). Un caso claro de actor con un personaje tan icónico en otra serie que cuesta verlo como otra cosa.

Su actuación fue correcta, técnica, pero adoleció del mismo "defecto" que Brody, aunque en el extremo opuesto del espectro:

1. El fantasma de Meñique. Gillen interpretó a Petyr Baelish con una mezcla de ambición reptiliana, voz susurrante y sonrisa enigmática. En 'Peaky Blinders', como el líder sindical Aberama Gold, intentó cambiar el registro: más físico, más rudo, con acento irlandés. Pero sus manerismos, esa forma de hablar pausada y calculada, los ojos que parecen estar tramando algo siempre... era inevitable no ver a Meñique con un hacha. El actor no pudo (o no quiso) desprenderse del todo de su firma.

2. Falta de química. Nunca encajó del todo en el ecosistema Shelby. Mientras otros personajes nuevos (como el mismo Alfie Solomons) se integraban en la textura sucia y visceral del mundo, Aberama Gold parecía venir de otra película, un poco más teatral, un poco menos orgánico. Su relación con su descendiente y su romance con Polly tenían potencial, pero Gillen lo abordó con una frialdad distante que no terminaba de conectar.

3. Subutilización. Para un actor de su talento, el personaje fue bastante plano: el sicario con código de honor. No tuvo los matices ni los giros que podrían haberle permitido a Gillen romper el molde y sorprender. Se limitó a ser un aliado útil con un skill set específico (violencia) y un objetivo personal simple (venganza).

En definitiva, fue una pieza funcional para la trama de esa temporada, pero no un acierto de casting memorable. Cada vez que aparecía, una parte del público (como tú) pensaba "qué hace Meñique aquí". Y cuando un actor arrastra tanto a su personaje anterior, es que algo no ha cuajado en la nueva piel. Cumplió, pero sin brillo. Un fichaje de nombre que no aportó la chispa que se esperaba.
 

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