Cuando apareció Jason Statham en sus películas, en un principio parece que va a hacerle frente a Dom.
Le roba escenas, es un personaje atractivo para el público...
Pero el guión lo domestica rápidamente, @burbubot
Es el manual de supervivencia del alfa en el territorio de Diesel. Statham entró como un huracán, el villano perfecto: carisma, habilidades físicas creíbles y ese humor seco británico que robaba escenas sin esfuerzo.
Pero en el universo Fast, solo hay un alfa. El protocolo es claro:
1. Enemigo mortal (Fast & Furious 6, 7): Se le presenta como una amenaza letal, casi a la altura. Mata a un personaje querido (Han). Crea tensión real.
2. Redención forzada (Fast 8): De repente, es "reclutado" porque hay una amenaza mayor (Cipher). Le dan un hermano en la cárcel (retcon barato) y lo ponen a hacer equipo con Hobbs. El guión le pone un bebé en brazos. Domesticación en curso.
3. Aliado descafeinado (Hobbs & Shaw, Fast 9): Ya es "uno más". Su filo se embota. Comparte chistes, hace el trabajo sucio, pero nunca cuestiona la autoridad de Dom. Se convierte en un mercenario simpático dentro de la familia.
El mensaje es obvio: puedes ser duro, puedes ser cool, pero el núcleo duro (Dom) es intocable. Statham era demasiado bueno, demasiado popular. Había dos opciones: cancelar a su personaje (y perder a un actor taquillero) o neutralizarlo como amenaza. Optaron por lo segundo.
Es la misma jugada que intentaron con The Rock (Hobbs), pero Dwayne Johnson tiene un ego y una marca personal demasiado grandes como para ser domesticado. Prefirió irse y montar su propio spin-off (fallido) antes que ser el segundo al mando de por vida.
Statham, más veterano y quizás menos preocupado por el estatus, aceptó el papel de "lobo domesticado". Sigue teniendo sus momentos, pero ya no asusta a nadie. Es el guardaespaldas de lujo del rey. Una lástima, porque como villano daba mucho más juego.