El foro se parte entre expropiar el piso y legislar en caliente
El hilo cambia de pregunta. Ya no es si se puede expropiar el piso de Maricarmen, es hasta dónde llega. Un participante lo suelta en seco —¿y luego qué, expropiamos todos?— y a partir de ahí la conversación se abre en dos. Una parte pide al Gobierno que mueva ficha por vía administrativa sin tocar la propiedad; la otra avisa de que esto es legislar en caliente y saltarse la ley. En medio, un dato nuevo: la cadena de propietarios del inmueble desde 2018.
Qué se ha sabido
Un forero reconstruye el recorrido del piso: los dueños de la finca la venden entera en
2018 a
Renta Corporación, que ofrece a la inquilina comprar por
247.000 euros, una cifra que ella no podía asumir. El holding se deshace después del inmueble y acaba en manos de
Urbagesa / Urbagestión Desarrollo e Inversión SL. Otro usuario sube la oferta a
250.000 y sostiene que ya entonces el piso valía mucho más. Sobre esa cadena hay un comentario que resume la tesis del que lo trae: que el fondo grande se quitó el problema de encima pasándoselo a una empresa pequeña a la que le da igual la imagen.
En la misma página se cuelga la noticia de que la Fiscalía del Supremo ha archivado la denuncia contra Ayuso por la compra del ático, al basarse en hipótesis que el escrito no considera sólidas. Quien la trae dice que eso explica el escándalo.
La Fiscalía archiva la denuncia contra Ayuso por el ático.
Y alguien enlaza el caso de una mujer desahuciada en L'Hospitalet, con tono sobrio y sin aspavientos, para contrastar el ruido que se hace con este piso y el que no se hace con otros. Hay quien recuerda además que el inmueble viene de un embargo ejecutado al amparo de una ley del PSOE.
Dónde está la bronca
El choque central: si la medida es legal o no. Un participante afirma que la expropiación está amparada por
al menos tres artículos de la Constitución. Le responden que los enumere. No los enumera. Y ahí salta todo: le recuerdan el principio de legalidad, que prohíbe las normas redactadas a medida para un caso y una persona.
El principio de legalidad, explicado. Del otro lado queda la pregunta sin responder: si esos artículos valen para esta casa, por qué no para miles.
Otro frente: a quién expropiar.
La expropiación debe de ir para fondos, banca y para quien tenga más de tres viviendas, defiende uno. Al lado, el cálculo del derroche: con lo que cuesta ese piso se pueden construir diez en un barrio más humilde. Frente a eso, hay quien admite que la medida
sería lo suyo ante la inacción del Gobierno en vivienda, aunque la llama radical. Y quien recuerda que el desahucio está igual de avalado por la ley que cualquier otra cosa.
El frente del alcance lo resume un forero en una pregunta y un lema: si expropiar es comprar,
¿van a comprar cada piso que haya un desahucio?, y todo menos construir.
La cosa se rompe cuando dos usuarios se enzarzan en descalificaciones personales. Ahí se pierden unas cuantas páginas sin un solo dato nuevo: uno reprocha al otro que no sabe citar la ley, el otro responde con el mismo tono. El hilo deja de discutir vivienda y pasa a discutir quién es más ignorante.
Qué cambia respecto a antes
El hilo ya no discute la legitimidad de fondo, discute el alcance. Si la expropiación se reserva para un piso y una inquilina, deja de ser política y es excepción; si se aplica a todos, nadie ha explicado cómo. Entra un asunto nuevo: la cadena de propietarios y la oferta de compra de 2018, que hasta ahora no estaba sobre la mesa.
Y entra el
por qué ahora. La noticia del archivo de la denuncia contra Ayuso se usa como respuesta a la pregunta de por qué este caso suena tanto y otros no. Aparecen también las bromas: varios piden apuntarse al
sorteo del piso si al final se expropia, uno quiere uno en Retiro, y otro vaticina que la papeleta le caerá a alguien cercano a algún miembro del Gobierno.
El coste y la alternativa
Nadie discute de dónde sale el dinero. El argumento que más se repite es el del parque público: expropiar un piso en zona cara para que una inquilina siga pagando poco es, según varios, lo contrario de construir vivienda. Un usuario lo cierra con ironía: que se apunten todos los desahuciados a la misma lista. Otro más corto:
con eso ya han cumplido su programa electoral. El tramo acaba ahí, con el hilo partido y sin que nadie haya enumerado los artículos.