¿Cuánto cuesta desafiar la prohibición del burka en Suiza? 1.089€
Una mujer ha visto cómo una multa de 109 euros por llevar burka en Suiza se disparaba hasta 1.089 euros tras recurrir la sanción y denunciar islamofobia. El caso expone el funcionamiento del sistema sancionador helvético: cuando se impugna una infracción considerada clara, el tribunal puede aplicar la multa máxima, en este caso unos 1.000 francos suizos. El mecanismo, según algunas interpretaciones, busca desincentivar recursos sin fundamento y agilizar la justicia.
La multa inicial: 109 euros por cubrirse el rostro
Suiza prohibió en 2021 el uso de velos integrales en espacios públicos a través de un referéndum (Iniciativa «Sí a la prohibición de ocultar el rostro»). La sanción administrativa básica ronda los 100 francos suizos (unos 109 euros). En este caso, la mujer fue interceptada en la vía pública y optó por no pagar, alegando discriminación religiosa. El problema es que, al llevar el caso a los tribunales, perdió, y el juez aplicó la penalización máxima prevista.
El recurso que multiplicó la factura por diez
La clave está en que el sistema suizo permite que, si el infractor rechaza el pronto pago y acude a la vía judicial, el tribunal puede imponer la cuantía íntegra de la multa prevista para ese tipo de infracción, que asciende a 1.000 francos (unos 1.089 euros). Es decir, 980 euros adicionales. Algunos juristas lo consideran un mecanismo disuasorio para evitar la saturación de los juzgados con casos manifiestamente ilegales. Otros lo ven desproporcionado, sobre todo cuando la sanción inicial ya era considerable.
¿Eficiencia judicial o castigo ejemplar?
El debate trasciende el caso concreto. Por un lado, hay quien defiende que esta práctica es habitual en países con sistemas jurídicos eficientes y que desincentiva pleitos caprichosos. Por otro, se critica que el ciudadano de a pie pueda enfrentarse a una multa diez veces superior por ejercer su derecho a la defensa. Además, la recurrente denunció islamofobia, lo que añade una capa de tensión social a un asunto que ya enfrenta a quienes consideran el burka un símbolo de opresión y a quienes lo ven como una expresión religiosa protegida.
Cierre: En Suiza, cubrirse la cara en público sale caro; pero recurrir la multa sin éxito sale nueve veces más caro. Como ironía del sistema, la libertad de expresión judicial tiene un precio, y en este caso se cotiza a 1.089 euros. O, si se prefiere, a 1.000 francos de lección.