Adiós a los aires acondicionados en las fachadas: multa de 3.000 euros en marcha
La imagen es familiar: calles españolas salpicadas de compresores blancos que gotean sobre la acera. Pero esa estampa tiene los días contados. Con multas de hasta 3.000 euros, la normativa que prohíbe instalar aparatos de aire acondicionado en las fachadas de los edificios —ya recogida en la Ley de Propiedad Horizontal y ordenanzas municipales— se reactiva con una intensidad que pilla a muchos con el compresor fuera.
Una ley vieja que ahora se hace cumplir
La prohibición no es nueva: desde hace décadas, las fachadas se consideran elementos comunes y su alteración requiere autorización de la comunidad. Pero el incumplimiento ha sido la norma. Ahora, ayuntamientos como el de Madrid o Barcelona empiezan a sancionar. El importe, 3.000 euros, no es disuasorio para todos, pero sí lo suficiente para que los propietarios miren alternativas.
Soluciones económicas para esquivar la multa
Los afectados no tienen por qué pasarse al ventilador de techo. Ocultar el compresor en el interior de la vivienda cuesta entre 100 y 200 euros, según las estimaciones. Otra opción son las cubiertas decorativas que integran el aparato en la fachada sin alterar su estética. En comunidades que aprueban reformas, incluso se pueden empotrar en el aislamiento. El coste de cumplir es, de lejos, inferior a la sanción.
La cuestión de fondo es otra: por qué lo que siempre estuvo prohibido solo se persigue ahora. Con cerca de 10 millones de equipos instalados en fachadas españolas, el parque de infractores es masivo. ¿Habrá capacidad para multar a todos? La duda queda en el aire, como el goteo de los viejos aires.