SpaceX prevé debutar en el Nasdaq con una valoración de 1,75 billones
El folleto de la OPV de SpaceX llegó con una cifra que dejó frío a más de uno: 4.200 millones de dólares de pérdidas y Elon Musk reservándose el 93% de las acciones con derecho a voto. La compañía prevé iniciar la negociación en el Nasdaq el 12 de junio bajo el ticker SPCX, con una horquilla de precio que se movió desde los 135 dólares por acción hasta los 162 que llegaron a circular como techo. La operación aspira a recaudar unos 75.000 millones de dólares —más del doble del récord anterior— y convertiría a la firma de lanzadores espaciales en la mayor salida a bolsa de la historia. El calendario se aceleró: el folleto se publicó el 20 de mayo, el road show arrancó el 4 de junio y la venta de acciones se inició el 11 de junio, un día antes del debut.
Qué vende SpaceX y qué se está pagando de verdad
El negocio real de SpaceX se sostiene sobre tres patas que no son humo: lanzamientos de satélites, Starlink y contratos públicos. La reutilización de cohetes y la frecuencia de lanzamientos le han permitido colocar en algunos periodos en torno a dos tercios de la carga útil puesta en órbita a nivel mundial, con años cercanos al 80% del total. Starlink ha avanzado a una velocidad notable en cobertura. Eso es presente, no promesa.
El problema aparece cuando se mira el precio. A 1,75 billones de dólares, hay quien sostiene que el comprador no paga solo lanzamientos y conectividad: paga Marte, data centers orbitales, minería lunar, extracción de recursos en asteroides y varias décadas de ejecución sin tropiezos. Es la diferencia entre comprar una empresa y comprar una narrativa empaquetada en un ticker. Hay quien lo resume con crudeza: a 110 veces beneficios no se compra SpaceX tal como existe hoy, se compra SpaceX como religión de crecimiento perfecto.
El precedente de Tesla y el riesgo del primer día
La comparación con Tesla aparece en cuanto se rasca un poco. La automovilística cotiza a un PER de 384 sostenida por una narrativa de robotaxis, robots humanoides, baterías e IA que la realidad industrial todavía no ha justificado. Cada vez que una pata flojea, el relato se desplaza a la siguiente. Con SpaceX puede pasar algo parecido, con la diferencia de que su negocio base es más difícil de replicar y tiene una posición estratégica real.
El riesgo para el inversor minorista no es que la empresa sea mala. Es entrar pagando hoy todos los éxitos de 2035. El escenario que más se repite en los análisis: empresa excelente, precio absurdo. La acción puede subir el primer día y corregir después, cuando los números trimestrales empiecen a pedir explicaciones a un múltiplo que no las tiene.
El 93% de Musk y la advertencia del folleto
El folleto no esconde los riesgos: concentración de poder en Musk y conflicto de interés. El magnate se reserva el 93% de las acciones con derecho a voto y no habrá consejeros independientes. Es una estructura que deja al accionista minoritario con voz pero sin voto real, algo que en una empresa cotizada no es precisamente habitual.
La colocación arrancó con el respaldo de los grandes bancos de Wall Street. Los minoristas europeos podrán optar a un máximo de 55,55 millones de acciones, y los españoles podrán pedirlas a través de Santander, Renta 4, GVC Gaesco, Interactive Brokers, DeGiro, Revolut y Trade Republic. El supervisor alemán, Bafin, dio luz verde al folleto en Europa.
El efecto índice: comprar sin querer comprar
SpaceX, OpenAI y Anthropic no entrarán en el S&P 500 hasta un año después de su debut. La regla evita que una sola empresa distorsione el índice desde el primer día, pero no impide que los fondos temáticos y los ETFs acaben incorporándola antes. Mucha gente que jamás compraría SpaceX a esos múltiplos puede acabar teniéndola en cartera sin saberlo, cuando la narrativa se convierta en flujo automático de dinero.
Ahí está el detalle que muchos pasan por alto: el precio de salida no lo fija solo el inversor informado, lo fija también el dinero pasivo que entra por obligación. Y ese dinero no mira el PER.
Con estos mimbres, la pregunta no es si SpaceX es una empresa extraordinaria. Lo es. La pregunta es cuánto futuro perfecto te están obligando a pagar el primer día. Y esa, a diferencia de Marte, sigue sin respuesta.