España invierte un tercio que Francia e Italia en infraestructuras: el AVE como síntoma de la decadencia
El accidente ferroviario de ayer no fue un incidente aislado, sino la punta del iceberg de una degradación sistémica. Según datos que han circulado en el análisis económico independiente, España dedica solo un tercio de lo que Francia e Italia invierten en infraestructuras. La cifra pone en contexto los 102.000 euros por kilómetro que se requieren anualmente para el mantenimiento adecuado del AVE. Un cálculo sencillo: con los más de 3.000 kilómetros de alta velocidad, el desfase presupuestario es de miles de millones.
El mantenimiento que no llega
Mientras el Gobierno se enreda en atribuciones políticas, el informe técnico es demoledor. Las vías renovadas, el tren nuevo y una recta no impidieron la tragedia. Los registros de control y los logs informáticos, según diversas fuentes, han sido convenientemente borrados. La inversión real en conservación está muy por debajo de lo necesario. La comparativa con Francia e Italia no es caprichosa: ambos países mantienen redes extensas sin incidentes de esta gravedad.
Responsabilidad política: nadie dimite
El debate ha aflorado una postura mayoritaria: la impunidad de los cargos públicos. Desde la crisis de 2008, el país no ha recuperado el pulso inversor. Los ajustes de Rajoy recortaron salarios y servicios, y los Gobiernos posteriores han priorizado el gasto corriente y las transferencias territoriales. El resultado es un Estado quebrado desde hace 25 años, según algunos análisis, que solo se mantiene gracias a la deuda y a la inflación. La otra corriente señala la inmigración masiva y el despilfarro en subsidios como causas del colapso de los servicios públicos. Ambas posturas coinciden en que la degradación es palpable en sanidad, educación, carreteras y, ahora, en el ferrocarril.
El espejismo de la recuperación
Los datos de paro y PIB no reflejan la realidad de la calle. La sensación de empobrecimiento es generalizada. Mientras los políticos se acusan mutuamente, la infraestructura se desmorona. La pregunta que nadie responde es: ¿cuándo tocaremos fondo? Algunos apuntan a que el país ya es un destino turístico gestionado por fondos buitre, otros que el colapso será total en cinco años. Lo cierto es que, sin una inversión masiva y una regeneración institucional, la tendencia es imparable.
Debates relacionados en el foro