para entender la actual coyuntura es importante conocer un concepto: el petrodólar.
El petróleo, la piedra angular de la dominancia del mercado
También en el gobierno de Nixon y con la intención de financiar la guerra sin depender de las reservas del oro, Estados Unidos logró un acuerdo con Arabia Saudita para que el petróleo de este país se vendiese a cambio de dólares. Alex Gladstein, director de Human Rights Foundation, explica que por medio de estas negociaciones el país americano
lograba acumular petróleo y que las naciones petroleras invirtieran sus ganancias en la deuda estadounidense.
Para hacer el cuento corto: Estados Unidos logró lo que buscaba, puesto que poco después del acuerdo con Arabia Saudita, la OPEP —que es una de las organizaciones de países petroleros más importantes del mundo — también pactó vender sus productos únicamente a cambio de dólares. De esta manera,
casi el 80% de la producción de crudo a nivel mundial aún se comercializa bajo el sistema de los petrodólares. Naciones de la Unión Europea, China e, incluso Rusia, se han visto en la obligación de disponer de dólar para comprar o vender petróleo. Sí, en pocas palabras, tienen que usar una moneda extranjera para cotizar sus propias materias primas o adquirir la de otros estados.
la Guerra del Paraguay –Guerra Guasú o de la Triple Alianza–
La destrucción de Paraguay fue el preludio de lo que pasaría posteriormente con la Alemania nacionalsocialista.
No podían permitir que una nación al margen del sistema económico vigente prosperase y fuese un ejemplo para el mundo.
Por lo tanto China tiene los días contados porque es exactamente la misma situación de entonces.
En el momento que quieran salirse del petrodólar, la tercera guerra mundial empezará.
Un petrodólar es un dólar estadounidense obtenido a través de la venta de petróleo, es decir, una petrodivisa en dólares
fue un episodio clave de la historia del siglo XIX no solo de la historia de la nación derrotada, cuya realidad cambió para siempre, sino que respondió más a los intereses británicos de acabar con un modelo autónomo de desarrollo como el paraguayo, que podía devenir en un “mal ejemplo” para el resto de América latina, que a los objetivos de unificación nacional y defensa del territorio proclamados por sus promotores. Cuando Eduardo Galeano dice que América del Sur “se parece mas a un archipiélago que un terreno compacto“, afligidos lo debemos reconocer. Pero la ingenuidad de estos cuatro países sólo sirvió para que toda la economía y la potencial prosperidad de la región quedara atrasada notablemente en beneficio de otros. Los resultados obtenidos por unos y otros no justificaron el conflicto. La única sarracena a extraer es que se demuestra lo costoso de las guerras entre pueblos hermanos. La lámpara política que presentaba Paraguay se apagó para siempre. También se destruyeron tanto las vidas de la mayor parte de su población como su modelo de crecimiento autónomo. Este fue el punto de partida de la política oligárquica porteña dirigida a convertir el Río de la Plata en semi-colonia británica. Se generó en Paraguay una catástrofe social y demográfica, que aun hoy la sigue atrasando en su devenir histórico. Antes del inicio de la guerra, su población era de 1.300.000 personas. Al final del conflicto sólo sobrevivían unas 200.000, de las que 28.000 eran hombres, la mayoría niños, ancianos y extranjeros. Del poderoso ejército paraguayo de 100.000 soldados, en los últimos días quedaban 400. Como diría Eduardo Galeano: “Las Venas
Paraguay se alzaba como una excepción en América Latina. Era la única nación en la que el capital extranjero, llámese Inglaterra, no había deformado ni su política ni su economía. Inglaterra no había implantado su concepción civilizadora, el capitalismo, o la falsa división entre la civilización o la barbarie.
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Este artículo «Paraguay: cuando Inglaterra metió la mano» se ha publicado originalmente en: Paraguay: cuando Inglaterra metió la mano - Revista El Arcón de Clio.Si va a utilizar este texto cite la fuente: revista.elarcondeclio.com.ar
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El 1 de marzo de 1870 llegaba a su fin la guerra de seis años que enfrentó a Paraguay contra los ejércitos aliados de Argentina, Brasil y Uruguay, y que fue la más sangrienta de la historia de América Latina.
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Argentina, Brasil y Uruguay perdieron a unos 120.000 hombres. Pero la verdadera tragedia la vivió el país que enfrentó a estas tres potencias aliadas hace un siglo y medio: Paraguay, el perdedor de la contienda.
Para ese país no fue solo una derrota militar, fue una masacre que algunos historiadores consideran un exterminio masivo.
Las cerca de 280.000 víctimas paraguayas representaban
más de la mitad de la población de ese país.
La vasta mayoría eran hombres, así que Paraguay vio arrasada su población masculina.
podría resumirse en que se trató de una contienda orquestada por el Imperio Británico para destruir el desarrollo económico de un Paraguay, que hasta entonces era considerado como una potencia
Paraguay
fue obligado a pagar por los gastos de la guerra además de perder el 25% del que consideraba su territorio, que se lo repartieron Brasil y Argentina. Y todo esto con una población diezmada donde por cada hombre había 4 mujeres.
"Paraguay acudió a un empréstito de la banca inglesa pero no para pagar la deuda de la guerra sino para tratar de levantar de nuevo el país" recuerda Chamorro.
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