Ceuta y Melilla: el eco de la segunda marcha verde
En la crisis de Ceuta, algunos vieron algo más que una avalancha migratoria. Miles de personas cruzaron la frontera con móviles en la mano, en una operación coreografiada que recordaba a la marcha verde de 1975, cuando Marruecos ocupó el Sáhara Occidental. La diferencia, dicen, es que esta vez el objetivo serían las plazas de soberanía.
El precedente de Fos Bucraa
La marcha verde costó a España Fos Bucraa, el mayor yacimiento de fosfato mineral del mundo. El control de ese recurso por Marruecos supuso un negocio millonario. Quienes ven una repetición señalan que Marruecos busca ahora la soberanía de Ceuta y Melilla, y después posiblemente Canarias. La presión migratoria sería el instrumento para doblegar a Madrid.
Una presión calculada
El despliegue del Ejército español logró frenar la entrada, pero la amenaza persiste. La coincidencia con la candidatura conjunta de España, Portugal y Marruecos para el Mundial 2030 se interpreta como un gesto de debilidad del gobierno, que habría cedido ante Rabat a cambio de estabilidad. La especulación es alta, pero el dato que descoloca es la coordinación de los migrantes: no parecía una desbandada, sino un plan. La historia de la marcha verde sugiere que Marruecos sabe cómo lograr lo que quiere.