El PNV aguanta y Bildu se queda corto: radiografía del 21A vasco
La candidata de Sumar a lehendakari llegó al colegio electoral y se dio cuenta de que se había dejado la papeleta en casa. Tuvo que volver a por ella. La anécdota, recogida por los medios durante la jornada del 21A, sirve de metáfora involuntaria: un bloque que pierde su propio papel mientras el tablero se reorganiza a su alrededor. El resultado de las
elecciones vascas deja una foto que el hilo lee de forma desigual. Para unos, el
PNV conserva la primera plaza y
Bildu se queda por debajo de lo que auguraban las apuestas; para otros, el avance de la coalición abertzale en Bizkaia es histórico.
Vox entra en el Parlamento vasco con un escaño.
Qué ha pasado en las elecciones vascas del 21A
Antes de que cerraran los colegios circulaban apuestas de todo tipo. Una de ellas, la porra de un forero, daba a
Bildu 31 escaños, al
PNV 28, al
PSE 10 y al
PP 6, con el resto de formaciones fuera del reparto. Las lecturas de la noche apuntaban a que la coalición abertzale no alcanzó esa horquilla y a que el PNV mantuvo el primer puesto, aunque con avances históricos de Bildu en varias comarcas.
El agregado de votos matiza aún más el relato. Un forero situaba al PNV con
62.000 votos más y un 11% de subida respecto al resultado anterior.
El vuelco en Bizkaia: Bildu se lleva comarcas enteras
Según el análisis difundido en el hilo,
Bildu dio el golpe donde más duele, en
Bizkaia. El mapa por mesas electorales —no por municipios— deja una secuencia que hasta hace poco sonaba a ciencia ficción. La coalición se lleva
Arratia-Nervion,
Durangaldea,
Lea-Artibai y
Gernikaldea, territorios que formaban parte del núcleo duro del partido que gobierna la Diputación. Hay quien lee ese vuelco como el síntoma de un relevo generacional más que de una mutación ideológica.
El mismo análisis apunta a otra clave. Bildu gana sobre todo en los municipios pequeños, donde su red territorial llega antes y mejor que en las ciudades. Esa diferencia entre ganar el agregado y ganar el suelo es justo lo que mantiene al PNV en cabeza pese a ceder comarcas históricas.
Los feudos que el PNV todavía retiene
Según ese análisis, al PNV le quedan, curiosamente, los que fueron feudos socialistas de la margen izquierda, el núcleo urbano de Bilbao, buena parte de las Encartaciones y su otro bastión en la costa,
Uribe Kosta y parte de Uribe Butroe. Poco más. La geografía del voto dibuja un partido fuerte en la ciudad y en el cinturón industrial y cada vez más débil en el medio rural, que es justo donde se decide el pulso por el territorio.
Ferraz y la aritmética del próximo gobierno
Las caras largas en la sede socialista se leyeron rápido. Según uno de los comentarios del hilo, las encuestas no eran buenas para el PSE, y su papel en el tablero vasco queda atado a una geometría incómoda. Hay quien sostiene que
Sánchez no tendría escrúpulos en repartir el gobierno en dos tramos: dos años para el PNV y dos para Bildu. Otra corriente da por hecho lo contrario: que el PSOE acabará sosteniendo un ejecutivo con Bildu y asumiendo el desgaste que eso provoca en el resto de España.
El bloque constitucionalista y las incógnitas de la noche
Vox consigue un escaño en una cámara donde cada escaño pesa para la investidura. Lo que ocurra con ese electorado —si se queda en casa o migra a otras siglas— es una de las incógnitas de una noche que ninguna apuesta supo anticipar del todo.
Y eso que se votaba con las cartas boca arriba.Vox entra y el escaño que nadie quería vigilar
Vox consigue un escaño en el Parlamento vasco. La anécdota de la jornada la dejó una mesa en la que no apareció nadie dispuesto a ejercer de interventor por esa formación, hasta el punto de tener que traer a una persona de fuera del municipio. Una escena que, según se comentó al hilo del escrutinio, dice bastante sobre la implantación real del partido en según qué pueblos.
La industria que sostiene —o no— el sistema
El debate económico planeó sobre el resultado. Según el repaso que hizo un forero, la máquina herramienta guipuzcoana está prácticamente vendida a extranjeros o directamente muerta. La siderurgia, igual, salvo
Tubacex, que cada vez tiene más claro que las instalaciones acaban en otras partes. La automoción —
CIE y
Gestamp— sigue el mismo camino. Y las dos grandes multinacionales vascas,
BBVA e
Iberdrola, tienen un efecto tractor que se siente más en Madrid que en Bilbao. El modelo que sostiene las cuentas públicas se apoya en buena medida en el sector público y en los parques tecnológicos.
Sobre ese telón de fondo, la refriega de escaños se queda pequeña. El dato que descoloca más que cualquier ajuste de la noche: entre 1977 y 2022 salieron de Euskadi, en términos netos, unos
180.000 españoles nativos por razones políticas, según la fuente citada por un forero. Un censo entero que se marchó y que ya no vota allí. ¿Cuántas de las mayorías de este 21A se explican, sencillamente, por quién faltaba?