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¿Se está quedando España sin uno de sus negocios más reconocibles? El bazar chino de barrio, ese que vendía de todo a precio de derribo, ya no tiene la misma ecuación. El comercio electrónico, el encarecimiento de las viviendas y una estructura fiscal que castiga el efectivo han convertido un modelo que funcionó durante décadas en un negocio al borde de la extinción.
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Cualquiera con dos dedos de frente, algo de ambición y capacidad para hacer algo productivo ya se ha ido de España o, como mínimo, se lo está planteando seriamente. Este país hace tiempo que dejó de ofrecer una salida colectiva medianamente creíble, así que al final queda la individual: largarse y buscarse la vida en otro sitio. Justamente lo que algunos llevamos años diciendo por aquí mientras otros siguen empeñados en hacer como que no pasa nada.
Lo curioso es que cada vez que sale este tema aparecen automáticamente los mismos comentarios: «en todas partes es igual», «te vas fuera para fregar váteres», «como en España no se vive en ningún sitio». Siempre las mismas frases, dichas con una seguridad tremenda por gente que parece tener un interés especial en quitarle las ganas a cualquiera que sueñe con una vida digna fuera.
Y ahí es donde uno empieza a sospechar que no todo es simple opinión. A veces da la impresión de que hay bastante egoísmo detrás. Si yo me he quedado, si yo he aceptado determinadas condiciones o si a mí me va razonablemente bien dentro de este sistema, me conviene convencer a los demás de que irse no merece la pena, simplemente porque sé que cuantos más se vayan más delicada será mi situación
Al final no te dan razones de peso para quedarte; te venden resignación. No te hablan de oportunidades, sino de por qué tampoco deberías aspirar a ellas. Y muchas veces esa obsesión por repetir que «en todas partes es igual» dice más de quien lo afirma que del mundo real.
Lo más triste es eso: que hemos llegado al punto en que la falta de expectativas se vende como realismo, conformarse como madurez y querer irse casi como una traición. Quien quiera intentar construirse una vida mejor hará bien en no prestar demasiada atención a esos discursos. Porque a veces no están intentando explicarte cómo es el mundo; simplemente están intentando sentirse un poco mejor en el sitio que ellos ocupan en él.
Las patronales de ciertos sectores están de acuerdo en que se larguen los chinos.En China la economía va como un tiro y son líderes en IA, robótica, etc...
En España hay tercermundismo, pobreza, inseguridad jurídica, una AEAT que funciona mal y personas de distintos continentes haciendo cola para delinquir (como mínimo).
España es un cadáver y ellos lo saben
(mensaje citado en revisión)