El IMSERSO saca 879.213 plazas a 50 euros y desborda las agencias
El IMSERSO no reparte solo viajes. Reparte colas. La campaña 2026/2027 ha puesto en circulación 879.213 plazas en destinos de toda España, con precios a partir de 50 euros, y el arranque de la reserva ha vuelto a convertir las agencias en sucursales de la esperanza: hay quien aguarda desde las seis de la mañana en A Coruña, y en Málaga muchos jubilados se han quedado sin plaza en el destino que querían. El patrón se repite cada temporada. Esta vez tampoco ha fallado.
¿Por qué se agotan tan rápido las plazas del IMSERSO?
En minutos. Quienes llevan años reservando lo resumen sin adornos: se abre la puerta a las 9:00 y a las 9:02 no queda nada en las zonas de costa y en las islas. La web se cuelga con regularidad. Y hay un detalle nada menor: el canal online existe, pero exige soltura digital, la misma que una parte del colectivo destinatario no maneja. De ahí que el mostrador siga siendo el cuello de botella y que la escena se repita campaña tras campaña.
Las cuentas del programa: quién paga qué
El precio de entrada arranca en 50 euros, pero el coste real de la plaza no lo cubre el pensionista. Una estimación que circula entre quienes siguen el programa de cerca sostiene que la administración aporta en torno al 20% del coste del viaje y que lo recupera en buena parte por la vía del IVA y del ahorro en prestaciones por desempleo. Ese es el argumento central de quienes defienden el sistema: los viajes del IMSERSO mantienen abiertos hoteles que, sin ellos, echarían el cierre fuera de temporada.
Enfrente está la otra mitad del asunto. Hay quien recuerda que el programa nació en los años 80 —prolongar la temporada turística, dar una alegría a unas pensiones de miseria— y sostiene que ese contexto ya no existe: el jubilado de hoy es otro colectivo, con patrimonio y con una pensión que no siempre es baja. Y hay quien apunta directamente a la gestión: los recargos introducidos en las dos últimas temporadas, 100 euros más por el segundo viaje y 100 euros más por temporada alta, no han venido acompañados, se argumenta, de una mejora visible del servicio.
¿Qué calidad tiene el viaje del IMSERSO?
La queja sobre el producto es transversal y llega desde varios frentes. Un participante describe la cena como rancho cuartelero en algunos circuitos de capitales, y compara el precio con lo que ofrece una reserva libre: 260 euros por dos personas, tres noches en un hotel de tres estrellas alejado del centro. Con esas cuentas sobre la mesa, hay quien sostiene que el principal beneficiado de la subvención no siempre parece el pensionista.
Mientras el volumen de plazas se mantenga y la demanda no ceda, el colapso en las agencias seguirá siendo el espectáculo inaugural de cada temporada. Es probable que la próxima campaña reproduzca las mismas imágenes y los mismos recargos. Salvo que alguien decida, de una vez, si el IMSERSO es política social, política turística o simple calendario electoral.