Zelensky juega con fuego en las refinerías rusas y Trump mira hacia otro lado
La ayuda militar estadounidense a Ucrania está en mínimos. Y pese a ello, los drones ucranianos siguen volando sobre refinerías y depósitos petroleros rusos. La contradicción es demasiado visible para ser casual.
Trump necesita precios del carburante bajos para contentar a su electorado. Cada refinería rusa que arde encarece el gasoil y la gasolina en todo el mundo. Entonces, ¿por qué Zelensky insiste en quemar un activo que perjudica al presidente que le paga las balas? O tal vez no se las pague.
Hay quien ve una jugada maestra: Estados Unidos es exportador neto de productos refinados. Si Rusia se ve obligada a vender crudo barato a terceros, esos terceros compran menos a los proveedores estadounidenses y las refinerías de EE.UU. reciben materia prima más económica. El cálculo encaja, aunque suene rebuscado.
Otra corriente va más allá: Trump nunca ha ayudado a Ucrania, sino a Putin. Desde esa óptica, el ucraniano sería un peón incómodo que se revuelve. En el ambiente flota además el caso venezolano: la producción de Delcy Rodríguez acabaría en manos de Trump, que la revendería en Emiratos Árabes sin pagarla. Casi 18.000 millones de dólares en juego, según esa versión.
La que circula es una explicación más turbia: Zelensky estaría pagado por el entorno de Trump. Se menciona el nombre de Trump en un territorio ucraniano y a hijos suyos como dueños de empresas de drones. En una semana, Ucrania habría recibido más ayuda que con Biden y Obama juntos. Si fuera cierto, el ataque a las refinerías no sería una contradicción, sino el libreto de una guerra energética orquestada.
El problema es que no hay quién cuadre del todo las piezas. Y con 18.000 millones de por medio, nadie parece tener prisa.