López pide asilo en la embajada de Chile y el golpe se apaga
El alzamiento se queda sin aire. Pasado el mediodía, lo que se impone en el hilo es que Leopoldo López y su familia han entrado en la embajada de Chile en Caracas y han pedido asilo. Varios participantes lo dan por confirmado y enlazan la información sobre el dirigente opositor (
la ficha de López que se pega en el tramo). Un forero lo resume con sorna: si iba a triunfar el golpe, el que acaba escondido es el que lo llamó. De Guaidó, sin rastro confirmado: unos lo colocan en una base aérea dirigiendo las operaciones, otros dan por hecho que está abandonado.
Qué se ha sabido
El asilo lo confirma el canciller de Chile, según lo que se cita aquí. Del lado militar, los números siguen sin cuadrar: un participante cifra en
40 los soldados que acompañan a Guaidó y otro habla de
50 resistiendo bajo fuego en un puente. Rodríguez Gelfenstein, citado en el hilo, recuerda que la Fuerza Armada son
335.000 hombres y 2 millones de milicianos y sostiene que lo ocurrido es «una provocación para que haya una acción desmedida» que justifique una intervención. Para remachar, un forero apunta que Venezuela tiene el ejército con más generales del mundo:
2.000.
Los papeles internacionales se pegan sin filtro. Mike Pompeo tuitea que Guaidó ha anunciado la «Operación Libertad» y que EEUU apoya al pueblo venezolano. Marco Rubio, según teleSUR, lleva
30 tuits ese día apoyando el golpe. Bolton dice que «todas las opciones están sobre la mesa». Y Pompeo suelta en CNN que Maduro «tenía un avión en la pista, estaba listo para irse esta mañana y los rusos le dijeron que debería quedarse».
Aparece el grupo Wagner, la empresa privada rusa que según lo que se cita estaría protegiendo a Maduro por unos
240.000 dólares diarios. Brasil aceita el asilo de
25 militares venezolanos, según un titular que se pega aquí. Y se siguen los movimientos navales: el USS Eisenhower rumbo al sur y el Roosevelt hacia el Canal de Panamá, en un mensaje que pide «tómalo como desees». La CIDH convoca reunión urgente. En Madrid, cientos de personas se concentran en la Puerta del Sol con banderas venezolanas.
El dato más incómodo del día es un tuit: a las
12:27 una tanqueta de la Guardia Nacional arrolla a un ciudadano en la autopista Francisco Fajardo, cerca de La Carlota, y lo trasladan a un centro médico.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos desde la primera hora. Un bloque da el golpe por muerto: «El intento de golpe de Estado ha fracasado», escribe un participante, que añade que se cierra la operación Guaidó abierta en enero y que ahora el centro está en lo que decida EEUU. Otro insiste en que no fue un golpe de verdad, sino una simulación: cuatro uniformados engañados, ningún cuartel tomado y los cabecillas corriendo a una embajada. La sospecha del cebo recorre varias páginas: si el objetivo real era provocar una intervención, el ridículo formaba parte del plan.
Ahí salta la bronca de las fotos. Un forero cuelga la imagen de un herido y otro responde que es antigua. Empieza un pulso de tres páginas por una fecha: que si el año, que si el encuadre, que si la postura del cuello del supuesto herido delata un montaje. Uno se retracta de haber dado la foto por buena y el otro le reprocha el tono. Nadie cede en lo de fondo: para unos es propaganda, para otros un detalle menor al lado de lo que pasa en la calle.
La otra pelea es la intervención. Media docena de foreros discuten si EEUU invadirá. Unos apuestan por el castigo aéreo sin pisar el terreno; otros recuerdan que Rusia se ha movido y que atacar Venezuela le daría a Putin carta blanca. Se mezcla el patio español, el precio del petróleo y hasta el PIB de Italia. Y sobrevuela una pregunta que nadie responde: por qué no detienen a Guaidó, si fracasar en un golpe suele acabar en un tribunal militar.
Qué cambia respecto a antes
Lo de «liberar a López» se convierte en «López pide asilo». El relato con el que arrancó la mañana se cae solo. Y con él, un mito que el hilo repite: que con López en la calle el país se paralizaba y el gobierno caía. No pasó. Entra como asunto nuevo la presión militar de fuera —el ultimátum de Bolton, los portaaviones moviéndose— y la sospecha de que el golpe no fracasó por casualidad. Varios participantes dan el episodio por cerrado y avisan de lo que puede venir. Uno lo dice sin adornos: si a las 12 horas el golpe no ha tomado el poder, se viene una balacera.