Marruecos reprime las protestas juveniles de GenZ212
Marruecos vive una escalada de tensión social en 2025. El movimiento juvenil GenZ212 ha sacado a la calle a miles de personas en Rabat, Casablanca y Tánger para exigir inversiones en sanidad, educación y empleo, con un desempleo juvenil que ronda el 47%. La respuesta del Estado ha sido la detención de decenas de manifestantes y el despliegue de las fuerzas de seguridad, incluido el Ejército Real en Agadir.
El lema que resume el cabreo es una frase que se ha viralizado: «Queremos hospitales, no mundiales». Una joven participante en las protestas fue detenida tras decir que primero se organice el país y luego la Copa de África. La crisis económica y la corrupción son el telón de fondo de un estallido que ya dura varios días.
¿Por qué protestan los jóvenes marroquíes?
El detonante es material. El movimiento GenZ212 reclama salud, educación, empleo y el fin de la corrupción en un país donde el desempleo juvenil se acerca al 47%. En las zonas rurales, según los testimonios recogidos, la gente sigue sin casa dos años después del terremoto mientras en Rabat se construye un estadio de hockey. «¿Qué vamos a hacer con el hockey?», se pregunta una manifestante.
La respuesta policial ha sido contundente. Hay decenas de detenciones en Rabat y otras ciudades, y se han difundido imágenes de jóvenes introducidos en furgones. Una parte de los manifestantes intenta distanciarse de los actos vandálicos, pero la represión no distingue. El Ministerio del Interior ha confirmado pérdidas humanas y materiales y ha llamado a la moderación.
El Rif y la sombra de una revuelta mayor
La entrada del Rif en las protestas se señala como un posible punto de inflexión. Se han producido disturbios en Nador entre jóvenes y fuerzas del orden. Hay quien sostiene que si el Rif se subleva de verdad, el problema para el majzén marroquí se multiplica. No es una zona cualquiera: es históricamente la más conflictiva.
El Ejército Real ha desplegado tanques en Agadir y se estudia imponer un toque de queda. Los manifestantes han decidido dormir en las calles de varias ciudades. La tensión no baja.
F35, mundial y prioridades del Estado
El gasto militar es otro frente de crítica. Se apunta que Marruecos no tiene pulmón económico para comprar y mantener una flota de F35, y que el rey gasta en armamento mientras la población reclama hospitales. La comparación con el mundial de fútbol es inevitable: el país organizó el evento mientras los servicios públicos se caen.
El argumento que más circula es que Marruecos tiene dinero para un mundial o para comprar cazas, pero no para hacerse cargo de sus menores no acompañados, cuyos gastos cubren otros países. La brecha entre el relato oficial y la realidad de la calle es el corazón del asunto.
La represión y el silencio informativo
La cobertura mediática es otro punto de fricción. Se critica que apenas haya mención en la prensa española de las detenciones y de las cargas policiales. Hay quien ha tenido que rebuscar en la BBC para encontrar algo, y ni siquiera ahí se mencionan los muertos o los furgones.
La filtración de bases de datos de agencias de seguridad por parte de hackers añade presión. Se habla de siete terabytes de datos de policía y personal de inteligencia. El aparato represivo queda expuesto, aunque el régimen sigue funcionando.
El contexto económico que nadie discute
Marruecos atraviesa una crisis económica y social que agudiza la tensión. La debilidad del Estado y la corrupción son el caldo de cultivo. Los jóvenes más preparados emigran, y los que se quedan ven cómo el silencio no sirve de nada. «Nuestros padres creían que el silencio nos ayudaría, pero no sirve de nada», resume una manifestante.
La pregunta es si esto escala o se apaga. Con el Rif en juego y el Ejército en la calle, la predicción más prudente es que el régimen no va a ceder rápido. Pero la generación que protesta ya no tiene miedo.
Datos clave del estallido social en Marruecos
- Desempleo juvenil cercano al 47%
- Protestas en Rabat, Casablanca, Tánger, Nador y Agadir
- Siete terabytes de datos filtrados por hackers
- Toque de queda en estudio y Ejército desplegado