@pepeleches
En otro post estábamos hablando precisamente de este punto. Yo entiendo mejor el punto de vista de Alex, pero me gustaría que intervinieras aquí para formar parte del debate.
Gracias.
El estado (el poder en general) es un organizador de cabezas. Porque hace que nazcas en un entorno con una ventana de Oberton increíblemente estrecha.
Y te pongo un ejemplo absurdo para que se entienda: el incesto. Existe prácticamente en todo el mundo animal. Porque los animales tienen instintos y los satisfacen conforme a unas reglas.
Los humanos nos dimos cuenta de que los descendientes entre parientes cercanos tiene problemas serios. Seguramente, hace cientos de miles de años. Y entonces el incesto pasó a estar vetado en leyes, religiones. Hasta que ahora nos parece algo bastante repulsivo.
Pues imagina lo que es la capacidad de tomar decisiones sobre lo que es bueno, malo o repulsivo constantemente durante milenios.
Terminas criándote en un mundo donde lo posible es pequeño. Y para mi es algo con más cariz positivo que negativo, pues solo así la violencia o el robo terminan siendo repudiados por una mayoría.
Pero por medio, se meten mil ideas en nuestros cerebros que no nos planteamos. Y de las que es muy difícil deshacerse. ¿Cómo podrías convencer hoy a los ciudadanos que el estado no debería encargarse de las jubilaciones, por ejemplo?
Con respecto a lo que dice Álex, pues la realidad es que no lo leo mucho
😛, pero si sigue siendo lo de siempre (dejé de leerlo por repetición obsesiva de los mismos conceptos), para mi le pasa lo mismo que le pasa a los que creen tener la fórmula mágica: que no se dan cuenta de la tiranía que hay siempre detrás.
Más que aplicar sus ideas nos devolvería al siglo XIV y a la obligación de vivir en aldeas poco menos.
El estado es un distorsionador acorazonante de nuestra percepción, y su mayor logro es haberse hecho imprescindible. Ya no existen generaciones que recuerden un estado que no se metía en casi nada. Y a la gente le da pavor ya no que desaparezca, simplemente que pierda poder.
Y como por medio ha habido una evidente mejor de calidad de vida y riqueza, el propio estado se ha otorgado de forma muy muy tramposa mérito en ese resultado. Y ha creado la idea dentro de la cabeza de la gente que la fuente del bienestar es él.
Lo que pasa que en el mundo real desactivar las cabezas hasta que recuperen su virginidad es peligroso; puedes desandar lo bueno de lo andado, o incluso puedes ir en dirección absurda. Véase los Podemos o similares, vinieron con conceptos que rompían la ventana de Oberton, y ninguno de ellos mejora lo existente.
Porque ese es el peligro, nuestra forma de razonar y nuestros límites los tenemos muchísimo más prefijados de lo que creemos. Pero quien viene a romper esas cadenas, suele guardar en el maletero otras mucho más gruesas y cortas.