La fe católica se reza a las 22:00 en la España digital
La tarde queda para la Coronilla de la Divina Misericordia; la noche, para el Rosario. Diez minutos antes, la Santa Misa en directo. Todo un circuito de oración que se cita cada día, con su lectura del Evangelio, su santoral y su homilía. La distribución a través de una lista de 59 destinatarios, que pide incluir a más participantes, revela una red de devoción católica que ni la secularización ni el móvil han podido disolver: lo han adaptado.
El texto de la jornada, «Yo doy la muerte y la vida», comparte espacio con una lectura que anuncia ruina sobre la ciudad sanguinaria. La paradoja no es nueva: el mismo mensaje que describe montones de cadáveres acaba recordando que la vida está en manos de Dios. Los habituales reciben la cita diaria como un ancla, un recordatorio de que hay algo anterior a la agenda política y a los ciclos económicos.
Más allá del contenido, lo llamativo es el formato. La homilía corre a cargo del padre Santiago Martín, de los Franciscanos de María, pero se distribuye por canales digitales, junto a los enlaces de la víspera y la invitación a seguir la misa en streaming. La tradición apotegmática de los Padres del Desierto, traducida por monjes y recopilada por Heriberto Rosweyde, se ofrece como complemento en línea.
Hay quien ve en esto un síntoma de vitalidad: la fe se adapta como siempre hizo. No falta quien lo considera un ritualismo de pantalla, incapaz de sustituir a la comunidad física. Lo cierto es que, a esa hora, algunos cierran la jornada con un rosario. La pregunta es si en un país que lidera el abandono de los templos, una práctica a las 22:00 puede mantener la llama encendida. Nadie lo sabe, pero cada día hay una cita para intentarlo.