Un sábado, dos mil años de literatura y un encargo: contad las maravillas
El mensaje que abre la liturgia de este 8 de agosto es claro: "Contad las maravillas del Señor a todas las naciones". La primera lectura, del profeta Isaías (52,7-10), dibuja la figura del mensajero que trae la paz y la salvación. El salmo responsorial, el 95, eleva el estribillo que sirve de titular.
La jornada de oración incluye además el rezo del Rosario a las 22:00 y la Coronilla de la Divina Misericordia a las 15:00. La misa se puede seguir en directo a las 20:00. Estos horarios, difundidos junto al texto bíblico, configuran una rutina de oración que se ha trasladado a la red.
Una red de propagación con eco bíblico
La paradoja no es menor: un mandato universal ("a todas las naciones") se vehicula hoy a través de mensajes en línea, con listas de destinatarios que recuerdan a las cadenas de oración. El contenido reproduce íntegras las lecturas, añade la homilía del padre Santiago Martín, de los Franciscanos de María, y enlaces a los Apotegmas de los Padres del Desierto.
Para los que buscan contexto, la primera lectura presenta a un mensajero cuyos pies son "hermosos" sobre los montes: una imagen poderosa que ha inspirado a predicadores durante siglos. El salmo 95 insiste en la misma idea: cantar al Señor, anunciar su gloria entre los pueblos.
La pregunta que queda en el aire es si esta liturgia digitalizada sustituirá algún día a la experiencia comunitaria presencial. Los horarios, al menos, están claros: a las 22:00, ante la pantalla o el rosario, la cita es fija.