La Asunción de la Virgen: jornada mariana con rosario a las 22:00
El 15 de agosto no es solo el día en que media España se va de vacaciones o se asa en la playa. Para la Iglesia católica es la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, una de las celebraciones marianas más importantes del calendario litúrgico. La liturgia del día recoge la lectura del Apocalipsis (11, 19a; 12, 1. 3-6a. 10ab) con la visión de la mujer vestida del sol y la corona de doce estrellas, imagen que la tradición identifica con María.
La jornada se plantea como una cadena de oración ininterrumpida. Las lecturas del Evangelio, que incluyen la exclamación de Isabel —«Bendita tú entre las mujeres» (Lucas 1,42)—, se acompañan de la Coronilla de la Divina Misericordia, que se reza a las 15:00, y de una Santa Misa en directo a las 20:00, precedida del Rosario desde las 19:30. A las 22:00, el broche final: el Santo Rosario. Una jornada que en algunos entornos devotos se completa con textos de los Padres del Desierto, como los Apotegmas que recopiló el jesuita Heribert Rosweyde en el siglo XVII.
La homilía corre a cargo del padre Santiago Martín, de los Franciscanos de María, y se difunde junto al santoral del día. Lo que llama la atención es la persistencia de esta liturgia en un contexto de creciente secularización. La Asunción sigue siendo festivo nacional en España, pero la asistencia a los actos religiosos varía. La tradición, sin embargo, se mantiene viva en las parroquias y en los canales de difusión religiosa.
Con la mirada puesta en el cielo y el rosario en la mano, la Asunción parece destinada a repetir el guion de años anteriores. Pero si algo enseña la historia de la liturgia es que las devociones no desaparecen: se transforman. Lo que no cambia es la fecha: el 15 de agosto seguirá siendo, por muchos calendarios que pasen, el día de la Asunción.