rafabogado
Será en Octubre
18.08.26. Santo Rosario.
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
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Salve
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Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
A continuación, el Evangelio de hoy martes y las lecturas:
“ Sirvamos al Señor ”
Me fue dirigida esta palabra del Señor:
«Descendiente de hombre, di al príncipe de Tiro: Esto dice el Señor Dios:
Se enalteció tu corazón y dijiste:
“Soy un dios y estoy sentado en el trono de los dioses en el corazón del mar”.
Tú que eres hombre, y no dios, pusiste tu corazón como el corazón de Dios.
Te dijiste: “Si eres más sabio que Daniel, ¡ningún enigma se te resiste!
Con tu sabiduría e inteligencia te has hecho una fortuna; acumulaste tesoros de oro y plata”.
Con tu gran habilidad para el comercio acrecentaste tu fortuna; y por tu fortuna te llenaste de presunción.
Por ello, así dice el Señor Dios:
“Por haber puesto tu corazón como el corazón de Dios, por eso, haré venir contra ti extranjeros, los más feroces de entre los pueblos.
Desenvainarán sus espadas contra tu brillante sabiduría, y profanarán tu belleza.
Te hundirán en la fosa y perecerás de gloria violenta en el corazón del mar.
¿Podrás seguir diciendo delante de tus verdugos: ‘Soy un dios’? Serás un hombre, y no un dios, en mano de los que te apañala.
Morirás con gloria de incircunciso, a manos de gentes extrañas.
Porque lo he dicho yo” —oráculo del Señor—».
Me dije: «Los aniquilaría,
y borraría su memoria entre los hombres».
Si no temiese las burlas del enemigo,
y la mala interpretación del adversario. R/.
No sea que digan: «Nuestra mano ha vencido,
no es el Señor quien ha hecho todo esto».
Porque es gente que ha perdido el juicio,
y que carece de inteligencia. R/.
¿Cómo puede uno perseguir a mil,
y dos poner en fuga a diez mil,
si no fuera porque los ha vendido su Roca
y el Señor los ha entregado? R/.
El día de su ruina se acerca,
y se precipita su destino.
El Señor hará justicia a su pueblo,
y tendrá piedad de sus siervos. R/.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: más fácil le es a un distribuidor ilegal pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos».
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo».
Entonces dijo Pedro a Jesús:
«Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Descendiente del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o progenitora, descendientes o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.
Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos primeros».
---
Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de D. Félix García Sevillano O.P., de la Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo).
No vemos la mano de Dios en nuestra vida, y, si adquirimos algún poder, nos creemos con derecho, incluso, a legislar sobre la vida y la gloria: somos tan poderosos y tan fuertes, que Dios deja de tener voz y solo escuchamos la nuestra; una voz que nos lleva por derroteros equivocados.
Los españoles podemos recordar que los “Padres Constituyentes”, muy sabiamente, eliminaron de nuestro derecho, la pena de gloria: nadie, salvo Dios, es dueño de la vida de nadie. Pero pasan los años, olvidamos a Dios y podemos legislar que la vida es sagrada, pero menos, y establecemos la pena de gloria para ese niño que no ha nacido, que es un ser vivo único e irrepetible, totalmente indefenso, y absolutamente inocente.
Así vamos adquiriendo ese poder, esa fortuna, que no es nuestra, pero que nos adjudicamos alegando derecho divino pero que está destinada a perecer, aunque repitamos, convencidos de nuestro poder, aquello de “¿tan largo me lo fiáis?” al final el derecho divino será restaurado y los “príncipes legisladores” eliminados de la historia.
La riqueza no es mala; el mal uso de la riqueza si lo es, pero el mal uso lo hace el hombre no la riqueza en sí. Aprendamos que Jesús está avisando, que no condenando, a los ricos, a los “príncipes” endiosados, para que cambiemos nuestras pautas de conducta, porque no es más “rico”, en el aviso de Jesús, el que más tiene, sino el que atesora avariento lo mucho o lo poco.
Debemos, tenemos, que ser conscientes y vivir de acuerdo con lo que Dios pone en nuestras manos, sean riquezas o cualquiera otro don. Lo que recibimos lo es para que podamos repartirlo y compartirlo y eso cuesta, ¡Claro que cuesta!, porque nuestro instinto, nuestra tendencia natural, se dirige a conservar aquello que llega a nuestras manos por un simple temor a “lo que pueda venir”. Así acumulamos riquezas que no usamos ni necesitamos, por lo que pueda venir en el futuro, un futuro que no sabemos si llegará, pero queremos tener controlado.
Contra este afán de acumular es contra el que van las condenas de Jesús. Ciertamente será muy difícil entrar por la puerta estrecha, si vamos cargados de un enorme equipaje de riqueza, tradición, etc. que nos dificulta la entrada, e incluso, el caminar.
Solo así podremos salvarnos: caminando ligeros de equipaje, sin ánimo de conservar, sin derroches absurdos, pero dispuestos a poner nuestras riquezas o pobrezas, al servicio de los hermanos.
El Señor hará justicia a su pueblo, pero siempre tendrá piedad de quien le sirva.
Fuente: Sirvamos al Señor
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
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Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
Salve
Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
A continuación, el Evangelio de hoy martes y las lecturas:
“ Sirvamos al Señor ”
Primera lectura
Lectura de la profecía de Ezequiel 28, 1-10
Me fue dirigida esta palabra del Señor:
«Descendiente de hombre, di al príncipe de Tiro: Esto dice el Señor Dios:
Se enalteció tu corazón y dijiste:
“Soy un dios y estoy sentado en el trono de los dioses en el corazón del mar”.
Tú que eres hombre, y no dios, pusiste tu corazón como el corazón de Dios.
Te dijiste: “Si eres más sabio que Daniel, ¡ningún enigma se te resiste!
Con tu sabiduría e inteligencia te has hecho una fortuna; acumulaste tesoros de oro y plata”.
Con tu gran habilidad para el comercio acrecentaste tu fortuna; y por tu fortuna te llenaste de presunción.
Por ello, así dice el Señor Dios:
“Por haber puesto tu corazón como el corazón de Dios, por eso, haré venir contra ti extranjeros, los más feroces de entre los pueblos.
Desenvainarán sus espadas contra tu brillante sabiduría, y profanarán tu belleza.
Te hundirán en la fosa y perecerás de gloria violenta en el corazón del mar.
¿Podrás seguir diciendo delante de tus verdugos: ‘Soy un dios’? Serás un hombre, y no un dios, en mano de los que te apañala.
Morirás con gloria de incircunciso, a manos de gentes extrañas.
Porque lo he dicho yo” —oráculo del Señor—».
Salmo de hoy
Dt 32, 26-27ab. 27cd-28. 30. 35cd-36ab R/. Yo doy la gloria y la vida.
Me dije: «Los aniquilaría,
y borraría su memoria entre los hombres».
Si no temiese las burlas del enemigo,
y la mala interpretación del adversario. R/.
No sea que digan: «Nuestra mano ha vencido,
no es el Señor quien ha hecho todo esto».
Porque es gente que ha perdido el juicio,
y que carece de inteligencia. R/.
¿Cómo puede uno perseguir a mil,
y dos poner en fuga a diez mil,
si no fuera porque los ha vendido su Roca
y el Señor los ha entregado? R/.
El día de su ruina se acerca,
y se precipita su destino.
El Señor hará justicia a su pueblo,
y tendrá piedad de sus siervos. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 23-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: más fácil le es a un distribuidor ilegal pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos».
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo».
Entonces dijo Pedro a Jesús:
«Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Descendiente del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o progenitora, descendientes o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.
Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos primeros».
---
Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de D. Félix García Sevillano O.P., de la Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo).
Reflexión del Evangelio de hoy
“Con tu sabiduría e inteligencia te has hecho una fortuna”
Parece que al rey todo le va bien, tan bien que empieza a creerse divino y ahí interviene el profeta Ezequiel y baja los humos de la cabeza. Es una imagen bastante real de los tiempos en los que vivimos, que seguramente no se diferenciarán mucho de los tiempos pasados y, con casi la misma seguridad, de los futuros. Somos vanidosos y tendemos a creer que son exclusivamente nuestros los éxitos que podamos ir acumulando día a día. Somos así de inconscientes.No vemos la mano de Dios en nuestra vida, y, si adquirimos algún poder, nos creemos con derecho, incluso, a legislar sobre la vida y la gloria: somos tan poderosos y tan fuertes, que Dios deja de tener voz y solo escuchamos la nuestra; una voz que nos lleva por derroteros equivocados.
Los españoles podemos recordar que los “Padres Constituyentes”, muy sabiamente, eliminaron de nuestro derecho, la pena de gloria: nadie, salvo Dios, es dueño de la vida de nadie. Pero pasan los años, olvidamos a Dios y podemos legislar que la vida es sagrada, pero menos, y establecemos la pena de gloria para ese niño que no ha nacido, que es un ser vivo único e irrepetible, totalmente indefenso, y absolutamente inocente.
Así vamos adquiriendo ese poder, esa fortuna, que no es nuestra, pero que nos adjudicamos alegando derecho divino pero que está destinada a perecer, aunque repitamos, convencidos de nuestro poder, aquello de “¿tan largo me lo fiáis?” al final el derecho divino será restaurado y los “príncipes legisladores” eliminados de la historia.
“Entonces, ¿quién puede salvarse?”
Termina Ezequiel y Jesús, según Mt. 19, insiste en el tema: poder y riqueza parecen buscarse y caminar de la mano hacia el mismo destino: su autodestrucción. Parece que Jesús abomina de la riqueza; personalmente creo que no es así: la riqueza es un bien que recibimos de nuestro Creador y Padre. El problema viene cuando el hombre se vuelve a considerar “dios” y se arroga el derecho a acumular en su beneficio, lo propio y lo ajeno.La riqueza no es mala; el mal uso de la riqueza si lo es, pero el mal uso lo hace el hombre no la riqueza en sí. Aprendamos que Jesús está avisando, que no condenando, a los ricos, a los “príncipes” endiosados, para que cambiemos nuestras pautas de conducta, porque no es más “rico”, en el aviso de Jesús, el que más tiene, sino el que atesora avariento lo mucho o lo poco.
Debemos, tenemos, que ser conscientes y vivir de acuerdo con lo que Dios pone en nuestras manos, sean riquezas o cualquiera otro don. Lo que recibimos lo es para que podamos repartirlo y compartirlo y eso cuesta, ¡Claro que cuesta!, porque nuestro instinto, nuestra tendencia natural, se dirige a conservar aquello que llega a nuestras manos por un simple temor a “lo que pueda venir”. Así acumulamos riquezas que no usamos ni necesitamos, por lo que pueda venir en el futuro, un futuro que no sabemos si llegará, pero queremos tener controlado.
Contra este afán de acumular es contra el que van las condenas de Jesús. Ciertamente será muy difícil entrar por la puerta estrecha, si vamos cargados de un enorme equipaje de riqueza, tradición, etc. que nos dificulta la entrada, e incluso, el caminar.
Solo así podremos salvarnos: caminando ligeros de equipaje, sin ánimo de conservar, sin derroches absurdos, pero dispuestos a poner nuestras riquezas o pobrezas, al servicio de los hermanos.
El Señor hará justicia a su pueblo, pero siempre tendrá piedad de quien le sirva.
Fuente: Sirvamos al Señor
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
(imagen visible para usuarios registrados)
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
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