¿Estás en una secta? El test que ni la Iglesia ni Podemos pasarían
¿Cómo saber si perteneces a una secta? El primer indicio, según los criterios que manejan los expertos, no es el tamaño del grupo, sino el trato que recibe su militancia. Un video de Juan Surroca en Logos TV ha aplicado ese manual a la Iglesia Católica –con el modelo BITE de Steven Hassan y los criterios del Parlamento Europeo sobre la mesa– y el resultado ha reabierto la pregunta incómoda: ¿dónde termina la fe y empieza el control sectario?
El patrón que se repite en instituciones y partidos
El análisis no se queda en el Vaticano. Aplicando el mismo test, se ha querido ver el patrón en la política española: culto al líder, pureza ideológica que convierte al disidente en traidor, control del relato y financiación opaca. La lista de expulsados ilustra la tesis, con nombres que van de Errejón a los anticapis. El mismo espejo se ha puesto ante el Opus Dei, sin que nadie haya cerrado el veredicto.
La secta que no se ve
Hay quien va más allá y señala a la gran secta invisibilizada: la que vende miedo climático, subidas de impuestos y un Estado que te cuida. El argumento, en su versión más cruda, sostiene que todos los que piden lealtad ciega y dinero a cambio de una salvación futura –sea eterna o terrenal– son iguales. Da igual que el líder lleve sotana, traje de Bruselas o chaleco de alta visibilidad.
Lo curioso del detector de sectas es que rara vez se aplica a quien lo empuña. Los expertos dicen que esa es, precisamente, la primera señal de alarma.