Evangelio diario en los foros: una tradición que no genera debate
El 29 de junio, la lectura de los Hechos de los Apóstoles narraba la liberación de Pedro de la cárcel. Esa misma mañana, un miembro de una comunidad digital replicaba el texto, acompañado del santoral, la homilía del padre Santiago Martín y la coronilla de la Divina Misericordia. La publicación, que se repite a diario, incluye una larga lista de nombres de participantes habituales. Pero el silencio posterior es casi absoluto.
La rutina tiene algo de ritual litúrgico trasladado a lo digital: cada día, el mismo usuario publica el Evangelio, los salmos y las oraciones. Otro miembro responde con versículos; apenas un par más agradecen. La lista de usuarios convocados supera el medio centenar, pero las respuestas no alcanzan la docena. Es una paradoja de la fe 2.0: la oferta es constante, la interacción mínima.
El post del 29 de junio incluía además los apotegmas de los Padres del Desierto, una colección de dichos de los primeros monjes, y la referencia a la hora de la Misericordia (las 15:00). La comunidad, aunque silenciosa, mantiene viva la tradición de la lectura diaria. Pero el dato que descoloca: con más de 70 nombres citados, solo 10 personas intervienen. La oración comunitaria en el mundo virtual parece más un monólogo que un diálogo.