Religión: Santo evangelio de hoy. Domingo, 1 de noviembre, "Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor" ***************************Sto.Rosario a las 22.00

Santo evangelio de hoy. Domingo, 1 de noviembre, "Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor" ***************************Sto.Rosario a las 22.00
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

La fiesta de Todos los Santos se celebra cada 1 de noviembre y reúne tres lecturas que hablan de una multitud incontable vestida de blanco, de los que buscan el rostro de Dios y de las bienaventuranzas como programa de vida. El mensaje recoge además el comentario del dominico Miguel de Burgos Núñez y el rezo del Rosario a las 22.00.

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La fiesta de Todos los Santos se celebra cada 1 de noviembre y reúne tres lecturas que hablan de una multitud incontable vestida de blanco, de los que buscan el rostro de Dios y de las bienaventuranzas como programa de vida. El mensaje recoge además el comentario del dominico Miguel de Burgos Núñez y el rezo del Rosario a las 22.00.

La fiesta de Todos los Santos no es una fecha menor en el calendario católico. Cada 1 de noviembre la liturgia deja a un lado los santos con nombre y apellido y celebra a todos los demás: los canonizados y los que nunca lo serán, los mártires de las catacumbas y la vecina que nadie recuerda. Para esa ocasión, el leccionario propone tres textos que, leídos juntos, cuentan una historia bastante coherente: una multitud que nadie puede contar, un salmo que pregunta quién puede subir al monte del Señor y un sermón de Jesús en una ladera que empieza por la palabra «bienaventurados».

El mensaje que originó este artículo recoge esas lecturas completas y añade el comentario bíblico de Fray Miguel de Burgos Núñez, dominico fallecido en 2019, que fue profesor de Sagrada Escritura. También anuncia el rezo del Rosario a las 22.00. Vamos por partes, porque cada texto tiene su lógica y conviene no mezclarlos.

El Apocalipsis 7: los 144.000 sellados y la multitud que nadie puede contar

La primera lectura es del libro del Apocalipsis, capítulo 7, versículos 2 al 4 y 9 al 14. Juan describe a un ángel que sube del oriente con el sello del Dios vivo y grita a otros cuatro ángeles que no dañen la tierra, el mar ni los árboles hasta que se haya marcado la frente de los siervos de Dios. El número de los sellados es de 144.000, procedentes de todas las tribus de Israel. Después, la escena cambia: una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie ante el trono y ante el Cordero, con vestiduras blancas y palmas en las manos.

Ese contraste entre una cifra exacta y una multitud incontable es el corazón del texto. El comentario de Burgos Núñez lo interpreta como el paso de la Antigua a la Nueva Alianza: los 144.000 representarían al pueblo de la primera alianza, mientras que la muchedumbre sin número sería el nuevo pueblo reunido por Cristo. La cifra de 144.000 es, además, un número simbólico: doce por doce, multiplicado por mil, la totalidad de las tribus llevada a la plenitud.

Los vestidos blancos y las palmas tienen su propia carga. En la antigüedad la palma era signo de los vencedores. El texto no dice que todos sean mártires; dice que vienen de la gran tribulación y que han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero. Burgos Núñez insiste en que esa imagen es bautismal y eucarística a la vez, inspirada en textos del Antiguo Testamento como Éxodo 19. La victoria, en cualquier caso, no se atribuye a los hombres: el himno que sigue proclama que la salvación es de Dios y del Cordero.

El salmo 23 y la pregunta por quién puede estar en el recinto sacro

El salmo responsorial es el 23, con el estribillo «Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor». Es un texto breve que hace una afirmación rotunda y luego una pregunta incómoda. Primero: «Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes». Después: «¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro?». La respuesta no es un cargo, ni un apellido, ni un linaje: «El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos».

Ese «no confía en los ídolos» es la clave del salmo y explica por qué se elige para esta fiesta. La liturgia no está preguntando quién tiene méritos suficientes para entrar en el cielo; está preguntando quién ha puesto su confianza donde corresponde. El salmo termina con una promesa: ese recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Y vuelve al estribillo: «Este es el grupo que busca al Señor, que busca tu rostro, Dios de Jacob».

La conexión con la primera lectura es directa. La multitud del Apocalipsis no es una masa anónima: es «el grupo que viene a tu presencia». El salmo pone palabras a lo que Juan describe con imágenes.

La primera carta de Juan: ahora somos hijos de Dios, aunque aún no se sepa qué seremos

La segunda lectura es de la primera carta del apóstol san Juan, capítulo 3, versículos 1 al 3. Es un texto corto y de una densidad teológica considerable. «Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!». Y añade: «El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él». Después viene la parte más interesante: «Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es».

Burgos Núñez lee este pasaje como una teología de la vida cristiana resumida en la filiación divina. Si el título cristológico central del evangelio de Juan es que Jesús es Hijo de Dios, sus seguidores participan de esa misma relación con el Padre. La consecuencia práctica es la esperanza: «Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro».

La frase «veremos a Dios tal cual es» es, en palabras del propio comentarista, una de las afirmaciones más teológicas del Nuevo Testamento. No se trata de una curiosidad doctrinal: es la promesa de que el misterio de Dios se hará luz y de que los hijos de Dios no tendrán miedo de contemplar su rostro. Para eso, dice, se nos ha creado.

Mateo 5: las bienaventuranzas como carta magna del discipulado

El evangelio del día es el de san Mateo, capítulo 5, versículos 1 al 12a. Jesús ve al gentío, sube al monte, se sienta y sus discípulos se acercan. Entonces pronuncia las bienaventuranzas: los pobres en el espíritu, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los perseguidos por causa de la justicia. Y una última, dirigida directamente a los oyentes: «Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa».

Burgos Núñez llama a este texto «la carta magna del discipulado». Subraya que las bienaventuranzas no son cuantitativas sino creativas: no describen una situación lamentable que hay que compadecer, sino una elección. Proclamar bienaventurado a alguien no es decir que es un desgraciado, sino que ha elegido lo que da sentido a la vida. La pobreza que libera el corazón, la misericordia que introduce el perdón en las relaciones, la limpieza de corazón para juzgar y ser juzgado, la lucha por la justicia porque Dios es justo.

El comentarista insiste en un punto que conviene no perder: la santidad que se celebra el 1 de noviembre no es algo reservado a una élite ni aplazado para después de la muerte. Es una posibilidad que se vive ya, aquí, en la historia. Los santos desconocidos lo son, dice, porque han sabido guardar sencillamente la imagen de hijos de Dios en sus vidas.

También advierte sobre el riesgo de leer las bienaventuranzas como algo exótico o mágico. No proponen un truco para conquistar la gloria, la libertad y la paz; proponen un modo de vivir. Y sugiere traducirlas al lenguaje de hoy sin destruir el original, como se construye un puente nuevo junto a uno romano: el viejo sigue en pie, pero ya no pasa por él todo el tráfico pesado.

Una fiesta que mira al final de la historia

Las tres lecturas de Todos los Santos comparten una mirada hacia adelante. El Apocalipsis muestra el final de la historia como una liturgia: ángeles, ancianos y vivientes postrados ante el trono, y una multitud que ha atravesado la tribulación. El salmo pregunta quién puede estar en esa presencia y responde con la inocencia de manos y la pureza de corazón. La carta de Juan dice que todavía no se ha manifestado lo que seremos, pero que ya somos hijos. Y el evangelio pone el programa: las bienaventuranzas.

El comentario de Burgos Núñez cierra con una idea que resume bien el conjunto: lo más importante de la vida cristiana es ser, y no perder, la imagen de hijos de Dios. La fiesta del 1 de noviembre no celebra un club selecto de personas extraordinarias; celebra que esa multitud incontable del Apocalipsis tiene sitio para cualquiera que busque el rostro del Señor.

Para quien quiera seguir la jornada, el mensaje recuerda el rezo del Rosario a las 22.00. Es una hora habitual en muchas parroquias para cerrar el día de Todos los Santos, aunque los horarios varían según el lugar.

Datos clave
  • La liturgia del 1 de noviembre lee Apocalipsis 7,2-4 y 9-14, con 144.000 sellados y una multitud que nadie puede contar.
  • El salmo responsorial es el 23, con el estribillo «Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor».
  • La segunda lectura es 1 Juan 3,1-3: «ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos».
  • El evangelio es Mateo 5,1-12a, las bienaventuranzas del Sermón de la Montaña.
  • El comentario citado es de Fray Miguel de Burgos Núñez, dominico fallecido en 2019.
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A continuación, el Evangelio de hoy domingo y las lecturas:

“ Bienaventurados vosotros ”

​

Primera lectura​

Lectura del libro del Apocalipsis 7, 2-4. 9-14​


Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar diciéndoles:
«No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que sellemos en la frente a los siervos de nuestro Dios».

Oí también el número de los sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel.

Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con voz potente:
«¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!».

Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y adoraron a Dios, diciendo:
«Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén».

Y uno de los ancianos me dijo:
«Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?».

Yo le respondí:
«Señor mío, tú lo sabrás».

Él me respondió:
«Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».

Salmo​

Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6 R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor​


Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Este es el grupo que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.

Segunda lectura​

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-3​


Queridos hermanos:

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos descendientes de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.

Queridos, ahora somos descendientes de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

Evangelio del día​

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12a​


En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados descendientes de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

---

Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, de Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.(1944 - 2019).



Comentario bíblico al Evangelio de hoy​


Saber ser descendientes de Dios como programa de santidad​

La liturgia de este día nos brinda la celebración de una de las fiestas más populares y entrañables: la festividad de todos los Santos y , a la vez, la ocasión para reconsiderar nuestra vida cristiana mirando hacia adelante, hacia el final de la historia de cada uno y de la humanidad.

Iª Lectura: Apocalipsis (7,2-4.9-14):El canto de los redimidos​

I.1. En la primera lectura, en dos visiones, se nos muestra la apertura del misterio de la historia con la visión del ángel que trae el sello para guardar a aquellos que deben ser liberados de la destrucción. El libro del Apocalipsis, como sucede en la literatura de este tipo, literatura religiosa por excelencia, pero radicalmente mítica, necesita ser interpretado con la riqueza de los símbolos. Este tipo de literatura se produce en tiempos de crisis y debemos estar atentos a no confundir simbolismo con realidad. El sello sobre los siervos de Dios sella su pertenencia a El y, por lo mismo, la garantía de ser salvados.- La visión de la multitud inmensa, incontable, es un paso más en este simbolismo y probablemente propone algo que se relaciona con las diferencias entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, entre la antigua y la nueva Alianza. Por eso se dice que, si en la primera visión se habla 144.000, era para hablar del pueblo de la Antigua Alianza, mientras que el “número incontable” representa al nuevo pueblo de Dios que ha ganado Cristo, el Cordero sacrificado, con su sangre. Los ángeles, los mensajeros de Dios, realizan sus planes del juicio y de salvación. Por eso, cuatro de ellos están en los cuatro puntos cardinales, dispuestos a desencadenar los vientos que destruyan el mal de la historia; pero de Oriente llega otro mensajero (donde nace el Sol: Dios), que trae la gran noticia, de que antes deben poner un señal en las puertas como sucedió a los israelitas en el momento de la Pascua de Egipto. Estamos, pues, ante una famosa liturgia Pascual, del día del Señor, en la que el autor nos ha querido situar al principio de su obra.

I.2. En el texto se nos quiere hablar de mártires, pero también de todos aquellos que han pasado por la tribulación de la historia, se han lavado en el bautismo, en nombre de Jesucristo, en el misterio Pascual...y están ante el trono de Dios. Las palmas, en la antigüedad, son signo de los vencedores. Y, aunque pudiera centrarse en los que han sido martirizados y han vencido por el martirio, no se puede pensar que todos son mártires. Por eso, más bien se trata de una palma para alabar a Dios y a Cristo que son los auténticos vencedores de la historia. El tema que se propone es el de la salvación (aparece aquí y en Ap 12,10 y 19,1). Se insinúa algo de los Salmos 118,25, 3,9. El sentido es que Dios ha liberado a los hombres del poder del mal, representado en el Imperio, como Satanás y como la gran cortesana en las otras dos citas que hemos mencionado. La victoria, pues, de los hombres y de los mártires pertenece muy especialmente al Cordero, quien ha dado su vida precisamente para que sea vencido el poder de los hombres que engendra el repruebo y la gloria.

I.3. Pero la “palma” se la lleva el himno que es una confesión de fe: la salvación se debe a Dios y al Cordero. La salvación, la liberación... no dependen de los hombres, sino que es una gracia de Dios que ellos han acogido y se han mantenido fieles a la fuerza salvífica del amor crucificado, de la Pascua. Por eso lo proclaman en la liturgia celeste. Y entonces, toda la asamblea celeste (ángeles, ancianos y vivientes), se prosternan ante Dios y lo adoran cantando: Amen… Bendición y gloria, sabiduría y acción de gracias, honor, poder y fortaleza a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amen (v. 12). Los que han perecid fieles a Dios y a Cristo, bien en el martirio, bien en su fidelidad a la fe cristiana centrada en el misterio Pascual, han pasado por la tribulación de la historia, donde reina el poder del mal. Pero ahora gozan de la fidelidad eterna, aunque hayan pasado por la gloria. Lavar sus vestiduras en la sangre del Cordero es una teología bautismal, también eucarística, inspirada en algunos textos del AT (Ex 19,10.14).

I.4. La gloria y la resurrección de Cristo son el punto clave de la teología del bautismo y de la eucaristía. La imagen que se ha escogido para expresar la felicidad es que están ante el trono: y Dios los cobija en su tienda, la shekiná, la presencia de Dios, como Jn 1,14 había escogido para expresar el misterio de la encarnación. Ahora es cuando se cumple la profecía del Enmanuel verdaderamente, porque Dios estará con los resucitados para siempre. No tendrán más hambre, ni tendrán más sed: expresiones de debilidad, de necesidad; ni caerá sobre ellos el sol, como si estuvieran en el desierto, porque Dios mismo es la razón de su existencia. Y Cristo, el Cordero, será el que apaciente a su pueblo, será pastor siendo Cordero, para llevarlos a las fuentes de agua viva. Efectivamente, los vv. 15-17 son las imágenes escogidas por el autor del Ap para hablar de la vida futura, escatológica, de la victoria sobre la gloria según muchas expresiones que podemos encontrar en los textos del AT (v.g. Is 25, 8) y de la teología joánica (Jn 4,14; 7,38), que son las fuentes de la revelación.

IIª Lectura: Iª de Juan (3,1-3): La imagen de descendientes de Dios​

II.1. Este texto es una teología sobre la vida cristiana que se representa bajo la imagen y la experiencia de “ser descendientes de Dios”. Se trata de una alta teología como corresponde al círculo de las comunidades cristianas de Juan, tanto del evangelio como de las cartas. Y en este marco teológico deberíamos pensar que, precisamente el misterio de la santidad que hoy se celebra hace referencia directa a que lo más importante de la vida cristiana es ser, y no perder, la imagen de descendientes de Dios.

II.2. Si el título cristológico más coherente de la teología joánica, justamente, es lo que afecta a la filiación divina de Jesús, también para sus seguidores debe existir una posibilidad de vivir en el ámbito de las relaciones entre el Padre y el Descendiente. Por ello se dice que seremos semejantes a Él. Muchos santos ,desconocidos para nosotros, lo son porque han sabido guardar sencillamente la imagen de descendientes de Dios en sus vidas. Por eso, la expresión “veremos a Dios tal cual es” viene a ser una de las afirmaciones más teológicas. El misterio de Dios se hará luz y “descendientes de Dios” no tendremos miedo de contemplar el “rostro” de Dios, la intimidad de Dios, la misericordia de Dios. Para eso se nos ha creado y para eso hemos nacido. ¡Vivamos con esperanza!

Evangelio: Mateo (5,1-12): Las opciones del Reino​

III.1. El evangelio de esta fiesta es ya proverbial; se trata de las bienaventuranzas de Mateo, cuyo texto, además, tiene la solemnidad de una proclamación, sobre un monte (de ahí el Sermón de la Montaña en que está contextualizado), y para toda la multitud, como sería la multitud incontable del texto de Apocalipsis ( primera lectura). Es la carta magna del discipulado, de la vida cristiana, del seguimiento de Jesús, de la salvación futura. Las bienaventuranzas son creativas, no cuantitativas. Son los puntos más determinantes con los cuales Jesús ha pretendido una nueva humanidad, un nuevo pueblo. No se trata de proponer algo exótico, mágico o taumatúrgico, sino algo bien humano. No obstante, es verdad que se plantea un auténtico esfuerzo por conquistar la gloria, la libertad y la paz. Se propone la pobreza que libera el corazón de muchas ataduras, la misericordia que introduce en las relaciones humanas la benevolencia y el perdón, la limpieza de corazón para juzgar y ser juzgados, la lucha por la justicia, porque Dios es justo. Se proclaman bienaventurados por haber elegido lo que el mundo no elige, simplemente porque odia; por haberse decidido por el sentido mejor de la vida. Se trata de una posibilidad de santidad que se debe vivir ya desde ahora, aquí en nuestra historia; no queda para después de que todo haya acabado.

III.2. Se ha insistido mucho en los aspectos literarios y exegéticos de las bienaventuranzas de Mateo (5,1-12) y de Lucas (6,20-22) sobre el tenor original, es decir, aquellas que están más cerca de las palabras de Jesús. Sin duda, todo tiene su sentido, pero quedan muchas preguntas sobre la mesa, porque se permiten diferentes interpretaciones. El texto original que se tomó del texto de Q (sea simplemente Documento o Evangelio como algunos defienden hoy) podría estar bien representado en Lucas, pero no es algo absoluto. Sabemos que las bienaventuranzas tienen un ámbito muy coherente en la literatura sapiencial, la que enseña a vivir, a comportarse, a elegir lo que da o no da sentido a la vida. La propuesta de Jesús, por lo tanto, no está lejos de este contexto sapiencial: con las bienaventuranzas Jesús quiere proclamar el Reino de Dios y quiere enseñar a vivir en ese Reino al que dedica su vida. Son expresiones que nos muestran a un Jesús “profeta escatológico” (no necesariamente apocalíptico), que quería anunciar lo que debería cambiar esta historia.

III.3. Algunos especialistas han hecho una traducción sobre las bienaventuranzas en las que siempre es determinante el verbo “elegir”. Considero que puede ser discutible, pero es esclarecedor. Eso significa que proclamar bienaventurado (makários) a alguien no es porque sí, por su cara bonita, porque es una persona que atraviesa dificultades o porque es o ha nacido en esta o aquella situación. En las bienaventuranzas, por su tono sapiencial, son muy importante las opciones: elegir ser pobre y no rico en este mundo; elegir la justicia y no otra cosa; elegir la paz. Aquí están representados los valores del reino, los valores de la vida ante Dios. Esto, independientemente de las bienaventuranzas auténticas de Jesús o las añadidas por la tradición catequética de la comunidad de Mateo. Es verdad que el término “elegir” no está en el texto, pero lo implica necesariamente. ¿Por qué? Porque no se trata de una proclamación sin contar con la voluntad soberana del hombre que vive y hace la historia.

III.4. Un factor muy importante de lectura e interpretación sería hacer el intento de traducir a un lenguaje de hoy el texto de las bienaventuranzas; teniendo en cuenta ese sentido sapiencial del que hemos hablado y esa “opción” o “elección” que hemos planteado como necesaria. Debemos conservar las palabras del evangelio, de Mateo o de Lucas, si es posible en su tenor y en su sentido original. Pero hoy debemos enriquecer nuestra comprensión de las mismas con el “espíritu” que emana de ellas. Es como cuando hemos vivido y atravesado un puente romano durante todo la vida, pero ahora, sin destruir ese puente, porque la ciudad ha crecido, hacemos uno nuevo, con tecnología punta. Subsisten los dos, pero quizás por el romano no pueden pasar todos los vehículos pesados de hoy. Los limpios de corazón, por ejemplo, son dichosos porque están abiertos a los demás y los valoran como descendientes de Dios. Es decir, seamos creativos y proféticos al interpretar las bienaventuranzas del Reino.

Fuente: Bienaventurados vosotros


Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.

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Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
 
Santoral del día:



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Coronilla de la Divina Misericordia
LO IDEAL ES REZAR LA CORONILLA A LAS 15 HORAS
Porque es la hora de la Misericordia y la hora en que Jesús dio su vida por nosotros

 
APOTEGMAS de los Padres del Desierto
(ἀποφθέγματα τῶν ἁγίων γερόντων)
Colección Alfabética

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Libro en línea: surco.org
Compiladas por el jesuíta Heribert Rosweyde (s.XVII). Traducción francesa por Guy, Regnault y los monjes de Solesmes.
​
(mensaje citado en revisión)
 

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