La comitiva de Sánchez a la ONU: 107 acreditados y el triple de 2021
¿Cuánto cuesta llevar a 107 personas a Nueva York una semana? La pregunta no tiene respuesta oficial y es la que deja abierta el último viaje de Pedro Sánchez a la semana ministerial de Naciones Unidas. El Ejecutivo ha solicitado
107 acreditaciones ante la ONU para su comitiva, según las fuentes diplomáticas citadas por
THE OBJECTIVE: la cifra más alta de los últimos años y el triple de las 31 personas que le acompañaron en su viaje a Estados Unidos en 2021. Los tres dígitos convierten una cita diplomática en un asunto de aritmética.
Qué se sabe de la delegación de 107 personas
Lo confirmado es el número: 107 solicitudes de acreditación, el total que el Ejecutivo ha pedido a Naciones Unidas para su comitiva. La referencia es el desplazamiento de 2021, cuando la delegación se quedó en 31 personas y aun así arrastró polémica. Ahora se triplica. No es una cifra de pasajeros en un avión, sino un techo de acreditaciones en el que cabe desde el equipo de seguridad hasta el personal de protocolo. El coste real, en cambio, no aparece desglosado en ningún documento público.
Cuánto cuesta el viaje: las estimaciones que circulan
Aquí empieza el ejercicio de aritmética. La estimación más austera parte de
150 euros por noche de hotel, 200 de dietas y 1.000 de vuelo por cabeza, y deja la cuenta entre 500.000 euros y un millón. La versión menos ingenua sube el alojamiento a 500 euros la noche, las dietas a otros 500 y el billete a 8.000, porque quien va a una cumbre no duerme en un motel de carretera. Hay una tercera vía: multiplicar 7.212,78 euros por 107 personas, lo que arroja
771.684 euros solo en alojamiento y dietas, antes de sumar seguridad, vuelo —mínimo 300.000— y transportes internos. Total mínimo para unos días: un millón.
El desglose completo, partida a partida, da una horquilla que va de 500.000 euros a tres o cuatro millones según el supuesto que cada cual dé por bueno. Ahí está la trampa del cálculo: casi nadie discute el gasto, se discute qué hotel imaginamos.
El Falcon para el presidente y el resto en primera clase
El avión oficial no da para 107 personas, así que la comitiva se reparte. El presidente en el Falcon, con el resto del despliegue aéreo que eso implica; el grueso, en vuelos comerciales y en primera. Ese detalle tiene factura propia: a 2.000 o 3.000 euros por billete, solo en asientos la cuenta se va a
300.000 euros, y luego llegan hoteles, dietas y gasto diario. En paralelo aparece la comparación con el resto del gasto institucional: hay quien contrapone el uso del helicóptero oficial para trayectos entre Zaragoza y Madrid, valorado en unos 2.000 euros por hora de vuelo, frente a lo que costaría el mismo recorrido en AVE.
El espejo sueco: cinco o seis personas y avión regular
La comparación internacional es la que más incomoda. Un primer ministro sueco viaja con un séquito de
cinco o seis personas, máximo, y lo hace en avión de línea regular: se comparte vuelo con el resto de los pasajeros y asunto resuelto. Y no solo el viaje. La residencia oficial del primer ministro sueco, la Sagerska huset, es una casa burguesa entre medianeras, sin más fasto que el necesario. En España, la Presidencia del Gobierno se instaló en un complejo de aire palaciego, y ahí sigue. La distancia entre ambos modelos no es de presupuesto, es de criterio.
De Luis XIV al rey de Zamunda: el repertorio de comparaciones
El catálogo de analogías se escribe solo: Luis XIV, Gadafi, Bokassa, la reina Amidala de Naboo. Una comitiva de 107 personas se lee como una corte, y la hipérbole es tan exagerada como inevitable. Cuando el argumento oficial es la proyección internacional y el resultado es una factura opaca, el chiste se cuenta sin ayuda.
Lo único verificable, de momento, es el número. 107 acreditados, el triple que en 2021, y una factura que llegará por separado, como siempre.