Más de la mitad de los extranjeros residentes en España llegaron desde que Sánchez ocupa La Moncloa
Los datos oficiales de la Estadística Continua de Población a abril de 2026 sitúan la población extranjera en 10,15 millones. De ellos, aproximadamente 5,49 millones (un 54%) habrían entrado durante la etapa de Pedro Sánchez, según cálculos basados en cifras del INE. El ritmo se ha acelerado: en 2016 llegaron 208.353 personas; en 2024 la cifra se disparó a 1.215.338, casi seis veces más.
El peso de las regularizaciones y la ley de nietos
Al flujo migratorio ordinario se suman medidas extraordinarias: la regularización de medio millón de inmigrantes y la ley de nietos, que podría otorgar la nacionalidad a hasta 2,5 millones de descendientes de españoles. Ambos procesos ampliarán el censo de votantes de origen extranjero, un factor que genera inquietud en parte del análisis político.
Impacto en vivienda y mercado laboral
La llegada masiva de población ha coincidido con un repunte pronunciado de los precios de la vivienda. El vínculo causal es objeto de debate, aunque la presión sobre la demanda de alquiler en zonas tensionadas es innegable. Mientras unos celebran el crecimiento demográfico como motor económico, otros señalan la falta de control migratorio como detonante del encarecimiento del suelo.
Un cambio demográfico sin precedentes
En apenas ocho años, España ha modificado su composición poblacional a un ritmo desconocido desde los años del boom inmobiliario. El 50,7% de los extranjeros actuales llegó después de la moción de censura de 2018. Si la tendencia continúa, el país superará los 12 millones de residentes extranjeros antes de 2030, con todas las consecuencias sociales y económicas que ello implica.