El cese de la funcionaria que difundió la cifra de Ceuta: 49.000 entradas incómodas
¿Qué hace falta para que un funcionario pierda su puesto por informar? En el caso de la alerta de Seguridad Nacional sobre Ceuta, la respuesta ha llegado en forma de cese fulminante. La funcionaria que comunicó que 49.000 personas habían cruzado la frontera fue destituida mientras estaba de vacaciones, según las informaciones publicadas. El cargo, ocupado por libre designación, se puede retirar sin expediente.
La cifra de 49.000 entradas no figura en los partes oficiales que el Ejecutivo ha ido difundiendo. La funcionaria habría filtrado la alerta sin el filtro habitual de comunicación, y las consecuencias no se hicieron esperar: cese y regreso a su puesto de origen. No es exactamente un despido; es la lógica de los cargos de confianza, donde la lealtad se premia más que el rigor.
En el malestar de fondo asoma la sospecha de que el problema no fue la difusión, sino el contenido: un número que desmonta el relato oficial sobre la gestión de la frontera. Sin embargo, también existe la lectura procedimental: difundir una alerta de Seguridad Nacional sin autorización puede considerarse una infracción grave. El asunto queda abierto entre quienes ven un castigo ejemplarizante y quienes defienden que el protocolo existe para algo.
Mientras tanto, la funcionaria vuelve a su plaza original, el expediente se cierra y la cifra de 49.000 queda flotando sin confirmación oficial. Ustedes dirán si es la lógica del Estado de derecho o la lógica de un régimen al que no le gustan las sorpresas.