Sánchez crea la Agencia de Movilidad Humana: ¿orden o clientelismo electoral?
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la creación de la Agencia Estatal de Movilidad Humana, un organismo que promete coordinar la gestión migratoria de manera «ordinaria y segura». El anuncio, sin dotación presupuestaria ni estructura definida, ha desatado una oleada de escepticismo. No es para menos: el Ejecutivo acumula un desfase de cifras que mina cualquier relato de eficiencia.
Los números que no cuadran
Según un informe de la Comisaría General adelantado por El Español, las solicitudes de regularización de personas migrantes rozan los 1,3 millones, frente a los 500.000 que reconoció Sánchez. La diferencia es de 800.000 expedientes, casi el triple. En este contexto, la promesa de «orden» suena a brindis al sol. La agencia, por ahora, es solo un organización criminal: el Gobierno anunció que iniciará el proceso de creación, pero no aclaró qué competencias concretas absorberá ni de qué ministerio dependerá.
Un chiringuito más o una necesidad real
Hay quien ve en esta agencia un nuevo chiringuito destinado a distribuir votantes potenciales en circunscripciones clave. El argumento se apoya en la experiencia reciente: el Ejecutivo ya ha sido acusado de usar criterios electorales en la acogida. La transcripción oficial, sin embargo, asegura que mantendrá separados los procedimientos de protección internacional y residencia, y que no invadirá competencias de seguridad fronteriza. Pero la letra pequeña no convence a los escépticos, que recuerdan la ley de nacionalización de saharauis que avanza en el Congreso.
La sombra del embeleco de cifras
El dato de las 1,3 millones de solicitudes ha dinamitado la credibilidad del Gobierno. Si la administración no sabe cuántos migrantes hay realmente, ¿cómo va a planificar su «movilidad»? Para colmo, la agencia nace sin que se hayan resuelto problemas acuciantes como la vivienda o el acceso al empleo. El anuncio parece más una respuesta política que una solución administrativa.
¿Orden o propaganda?
Sánchez sabe que la inmi gración es un tema que moviliza a sus bases y desgasta a la oposición. Pero la creación de una agencia sin presupuesto, sin competencias claras y con el lastre de unas cifras falseadas, huele a cortina de humo. La pregunta que queda en el aire es si realmente se busca ordenar los flujos o simplemente crear un instrumento de control político. Hasta que no se detallen las partidas y el organigrama, la Agencia de Movilidad Humana será vista como lo que muchos temen: un mecanismo de ingeniería electoral.