Sánchez firma con Marruecos sin respaldo del Congreso, según el foro
El acuerdo se cerró a puerta cerrada, sin testigos y sin pasar por las Cortes. No hay texto público, no hay comparecencia y no hay votación. Lo único verificable es el silencio: ni el Congreso ha autorizado nada, ni el Gobierno ha detallado qué se ha cedido. La discusión sobre las aguas de Canarias, la pesca y las tierras raras se ha colado en el debate público por la puerta de atrás, mientras el Ejecutivo guarda el documento bajo llave.
Qué se ha firmado y por qué el Congreso no lo ha visto
El artículo 94 de la Constitución exige autorización previa de las Cortes para los tratados que obliguen a España en materias políticas, militares o financieras. El 96 añade que solo forman parte del ordenamiento interno tras su publicación oficial. Y el 97 reserva al Gobierno la dirección de la política exterior, pero no le permite saltarse al Parlamento. Sobre ese marco, la firma con Marruecos se ha presentado como un acuerdo estratégico sin texto conocido y sin ratificación parlamentaria.
Hay quien sostiene que todo lo que no pase por el Congreso es anulable. Otros advierten de que la política exterior es competencia del Ejecutivo y que no todo acuerdo requiere ley. La discusión no es jurídica en abstracto: es si España puede ceder soberanía sobre aguas, pesca o fondos marinos sin que nadie vote.
Aguas de Canarias, tierras raras y el monte submarino Tropic
El foco económico está en el monte submarino Tropic, en aguas cercanas a Canarias. Se habla de tierras raras, de concesiones a empresas inglesas y de que el dinero acabaría en Marruecos. La minería submarina es una actividad incipiente: Fiyi ya la ha solicitado y la ONU y los ecologistas internacionales han puesto el grito en el cielo por su impacto ambiental. En la zona también se han intentado prospecciones de petróleo y gas, frenadas por la contestación ecologista y por el Gobierno canario.
El cálculo completo, desglosado partida a partida, da una diferencia que sorprende. Lo que no hay es un documento oficial que detalle las concesiones. Solo filtraciones y cuentas que no cuadran.
El espionaje al móvil de Sánchez y el relato de la debilidad
La justicia francesa comunicó a la Audiencia Nacional que Marruecos podría estar detrás del espionaje del teléfono de Sánchez. Ese dato, todavía no confirmado, ha alimentado la tesis de que el presidente cede para que no se publique la corrupción. Es una acusación grave que circula sin sentencia firme. La realidad es que el Gobierno no ha desmentido ni confirmado nada sobre el contenido de los pactos.
Hay quien sostiene que Marruecos tiene 2,6 gigas de información sensible del teléfono de Sánchez, según el servicio de inteligencia francés. Si eso es cierto, el margen de negociación es estrecho. Y si no lo es, el secretismo sigue siendo injustificable.
Quién paga el coste político de la cesión
La oposición no ha pedido explicaciones con la fuerza que cabría esperar. Tampoco los sindicatos, ni los ecologistas, ni el movimiento feminista. La cesión al Sáhara se ha digerido sin ruido. Hay quien lo atribuye a que la política exterior no moviliza votos; hay quien cree que el PP haría lo mismo si gobernara.
El coste económico sí se discute. Hay quien sostiene que las aguas españolas están reconocidas por la ONU y gran parte de la comunidad internacional, y que regalarlas es lo mismo que regalar Andalucía: no tiene validez aunque se firme por triplicado. La pregunta es si alguien lo llevará a los tribunales.
La firma existe. El contenido, no. Y mientras no haya texto, la única verdad verificable es que nadie ha votado nada.