Un bulo de vecinos caníbales agita el discurso migratorio
Hay imágenes capaces de hacer más daño que mil informes. La que circula esta semana en internet muestra a un grupo de personas a las que se atribuye el consumo de extremidades humanas. El vídeo no viene solo: trae consigo una conclusión ya masticada —que la inmigración es una amenaza— y se ha convertido en munición para quienes piden frenar la llegada de pateras.
El vídeo que alimenta el miedo
La grabación, compartida en tono de memez, sirve de excusa para lanzar agravios contra el sistema de acogida. Se repite que a los recién llegados se les da piso, paga y asistencia de la Cruz Roja, mientras los ciudadanos de a pie no obtienen ni una parte. El argumento no necesita datos: funciona con la reiteración.
En el otro lado del espectro aparecen los chistes negros. Que si el vecino caníbal te invita a cenar, que si le vimos en la puerta del súper. La ironía hace más digerible lo que, visto con seriedad, resulta insoportable: la deshumanización del migrante.
De la sátira a la amenaza
Algunos mensajes van más lejos y hablan de una invasión con tintes apocalípticos. Se responsabiliza al Gobierno, y a su presidente, de la situación mediante consignas irónicas como “gracias, Sánchez”. El relato, por mucho que se disfrace de humor, desemboca siempre en el mismo lugar: el migrante como ser subhumano.
La pregunta que queda flotando es cuánto puede durar un bulo como este cuando se comparte con la sonrisa puesta. La respuesta no está en el vídeo, sino en quienes lo hacen circular.