La acusación del 'Epstein ibérico' a Sánchez: el bulo que agita la red
Pedro Sánchez no es el Epstein ibérico. Pero que la comparación recorra decenas de conversaciones digitales y salpique a la prensa dice mucho del clima político en el que se mueve el Gobierno. El relato, lanzado en las últimas horas, mezcla un supuesto contenido hallado en el teléfono del presidente, vínculos con saunas y una amenaza de invasión marroquí en doce meses. Hasta aquí, ningún dato verificado. Más bien lo contrario: quienes difunden la versión más dura admiten en privado que el material de las saunas sería de los años 2000 y difícilmente estaría en un móvil.
El relato y sus piezas
La teoría encadena incidentes reales con especulaciones: el malestar con Marruecos, la crisis de Ceuta, la desafección del sur de Europa y una supuesta filtración del teléfono presidencial. De ahí a la invasión en doce meses hay un paso que muchos dan por hecho, pese a que ningún servicio de inteligencia lo respalda. La lógica interna, no obstante, se resquebraja sola: si el objetivo es ocultar un escándalo antiguo, parece contradictorio agitar ahora una amenaza exterior para desviar la atención.
El rédito político del caos
El bulo no distingue colores. En la misma conversación caben ataques al PSOE y a Vox, al que se acusa de complacencia con Israel; al presidente y a la oposición. El resultado es un cóctel de suspicacia donde la abstención y el enfado con toda la clase política crecen por igual. El PSOE no baja de 100 escaños en las encuestas, decía un comentarista, con lo que la supuesta inevitabilidad del colapso se topa con la realidad electoral.
Nadie ha aportado una sola prueba verificable; la prensa seria trata el asunto como un fenómeno de opinión, no como un hecho. Si el relato se desinfla, aparecerá otro en cuestión de semanas: el caldo de cultivo no se va a enfriar solo. Mientras tanto, la política española se sostiene más sobre la suspicacia que sobre los hechos. Con semejante materia prima, la próxima tormenta ya está en la recámara.