Ruben Gisbert: el único que da la cara y el blanco de todas las críticas
Puede que Ruben Gisbert no sea el activista más pulido, pero es el único que ha puesto la cara. En las últimas horas, su nombre se ha convertido en el centro de una controversia que enfrenta a quienes aplauden su decisión de plantear acciones en redes sociales y a quienes consideran que eso no es activismo, sino postureo.
El argumento de los críticos es directo: «dar la cara en redes sociales es un oxímoron; la cara se da en la calle». Y añaden que Gisbert parece un youtuber en busca de su oportunidad, con el flequillo engominado y un bigote de nuevo cuño. Frente a ellos, sus defensores replican que ha organizado más manifestaciones de las que sus detractores verán en su vida, y que en la calle «se mancha de yeso», una forma gráfica de recordar que la protesta deja huella.
El trasfondo no es menor. Si Gisbert es el único que se moja, ¿qué dice eso del resto? La sospecha de que el activismo digital sirve para construir marca personal convive con la evidencia de que sin exposición pública difícilmente se articula una respuesta colectiva. La estrategia divide: unos ven a un agitador genuino; otros, a un oportunista con altavoz.
Lo cierto es que, a día de hoy, nadie más ha dado el paso. La pregunta que queda en el aire es incómoda: si Gisbert desapareciera mañana, ¿quién ocuparía su lugar? La calle, por ahora, sigue esperando.