Robert Pape: «Estados Unidos ha sufrido en Irán la peor derrota estratégica desde Vietnam»
Imaginen un peaje: un euro por cada barril de petróleo que cruce el estrecho de Ormuz. Irán lo ha impuesto de facto. Con 135 petroleros al día, la factura ronda los dos millones de euros diarios por barco. La tecnología que lo permite no es un portaaviones, sino drones de bajo coste contra los que no existe defensa económica. El profesor Robert Pape, de la Universidad de Chicago, lo llama «la peor derrota estratégica de Estados Unidos desde Vietnam». Y no es una exageración.
La humillación en el estrecho de Ormuz
La operación militar estadounidense en Irán, diseñada para doblegar al régimen, ha terminado en un callejón sin salida. Pape sostiene que, pese a una fuerza militar abrumadora, Washington no ha podido controlar ni la evolución del conflicto ni sus resultados. El estrecho de Ormuz, vía de paso del 20% del crudo mundial, ahora está sometido al control iraní. Antes era gratuito; ahora se paga. Y la capacidad de respuesta de la mar1 estadounidense contra enjambres de drones sigue siendo un problema sin resolver.
¿Derrota o relato interesado?
No todo el mundo acepta el diagnóstico de Pape. Algunos analistas rebajan la importancia de lo ocurrido: señalan que operaciones previas en Afganistán o Irak fueron derrotas similares, o que el verdadero perdedor no es Estados Unidos, sino la capacidad de proyección de poder occidental. Otros van más allá y apuntan que el resultado beneficia a China, que ha visto cómo su rival estratégico se desgasta sin necesidad de disparar un tiro. La historia de las relaciones entre Pekín y Washington en Asia -Corea, Vietnam, Afganistán- muestra un patrón: cada vez que Estados Unidos se enreda en Oriente Medio, China gana espacio.
El coste económico y la factura energética
El impacto económico ya se nota. El control iraní del estrecho encarece el petróleo y amenaza con una crisis energética global. Los países importadores, España incluida, verán cómo sus facturas se disparan. Los viajes de largo radio podrían convertirse en un lujo, y la dependencia de combustibles fósiles se vuelve un talón de Aquiles. Mientras, en Estados Unidos, la volatilidad financiera ha generado movimientos especulativos masivos. Las grandes empresas energéticas y los fondos de inversión se frotan las manos; los consumidores, no.
El contraste es brutal. Pape, desde su cátedra en Chicago, pone el dedo en la llaga: «EE.UU. ha sufrido la peor derrota estratégica desde Vietnam». Pero quizá lo más revelador es que, en esta ocasión, la derrota no se ha medido en bajas militares, sino en la pérdida de control sobre un recurso esencial. Y el que paga el pato, una vez más, es el ciudadano de a pie.