RIZANDO EL ABSURDO: El gobierno dará MAS DE 100 MILLONES a una EMPRESA VASCA de comfrutación cúantica e IA para REFORZAR LA SOBERANÍA TECNOLÓGICA....

Sala de servidores de un centro de datos, imagen que ilustra la inversión pública de 107 millones en computación cuántica e I

107 millones para la cuántica vasca: soberanía o venture capital​

Ciento siete millones de euros públicos para una empresa vasca de computación cuántica e inteligencia artificial. La cifra está sobre la mesa, el destinatario tiene nombre —Multiverse Computing, con sede en San Sebastián— y el objetivo oficial es reforzar la soberanía tecnológica del país. El problema no es la cuantía. Es cómo se entrega el dinero y quién se queda con la revalorización si el invento funciona.

La operación se canaliza vía SETT, el vehículo público que aparece como financiador parcial de la compañía. De la tecnología se citan miles de dispositivos, clientes y ahorros en inferencia. Métricas auditables, ninguna. Hay quien lo resume en dos palabras: «huele raro».

Qué se sabe de los 107 millones y de la SETT​

El desembolso supera los cien millones y los cálculos que se manejan lo sitúan en 107, con la SETT como canal y presencia institucional del Gobierno en su consejo. Lo que vende la compañía es un híbrido de computación cuántica y modelos de lenguaje. No son la misma disciplina, no comparten hoja de ruta y no se financian con la misma lógica. Ese cóctel es el primer foco de alarma técnica.

El currículum del consejero delegado y los beneficiarios indirectos​

El primer ejecutivo es matemático por la Universidad de Barcelona, ingeniero informático por la UNED, doctor por la misma universidad, con máster por la Universidad de Navarra y MBA por el IESE. Antes fue consejero delegado adjunto de Unnim Bank, con más de veinte años en banca y finanzas. La lectura incómoda: pesa más el oficio financiero que el de laboratorio.

La sospecha más repetida no apunta al accionariado, sino a los aledaños: proveedores y bancos a los que se refinancia deuda que ahora se pagaría con fondos públicos, como en Plus Ultra, donde el negocio estaba en los márgenes.

Subvención sin hitos o inversión con equity y penalización​

Meter dinero público en tecnología profunda no es absurdo por definición. Lo discutible es el formato: subvención sin hitos verificables, sin control técnico externo, sin permanencia obligatoria y sin retorno para el contribuyente. Si el Estado arriesga 107 millones, el manual mínimo pide entrar como inversor duro: participación clara, propiedad intelectual anclada, penalización si la compañía se deslocaliza y auditoría de proveedores vinculados.

Y el argumento de siempre: si el negocio fuera tan bueno, habría cola de capital privado. Cien millones públicos y novecientos privados sonaría creíble; esto, de momento, no.

El 95% de las empresas que invierten en IA no logra nada​

El contexto tampoco acompaña. El mercado destina más de 500.000 millones de dólares anuales a infraestructura de inteligencia artificial y centros de datos, y el 95% de las compañías que invierten no obtiene resultados tangibles o escalables. En Europa el modelo dominante es pedir subvención tras subvención prometiendo resultados para la siguiente convocatoria.

Tampoco conviene reírse del país. Aquí se fabricaron máquinas con etiqueta propia —Marconi, Azcoyten, Standard Eléctrica, Payma, Invicta, Danobat, Goratu, Maher, Zayer— y el mayor éxito del software nacional sigue siendo el PC Fútbol y el Panda Antivirus. El jersey de cuello vuelto negro imitando a Steve Jobs dejó de ser buena idea desde el caso Theranos.



Con este diseño, la predicción razonable es que el dinero salga, que la compañía anuncie hitos de calendario y que, si el producto funciona, la sede acabe donde los incentivos sean mejores. Puede que no ocurra. El margen del 3-5% que se maneja como estándar en obra pública y subvenciones no invita, precisamente, a apostar por el milagro.
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Dinero público regalado a unos amigos40%
Falta equity, hitos y retorno25%
España no puede competir en deep tech20%
Es política industrial defendible15%
📌 DATOS
107 millones de euros es la cifra que se maneja para el desembolso público en la empresa vasca de cuántica e IA
El consejero delegado acumula más de 20 años en banca y fue consejero delegado adjunto de Unnim Bank
El gasto corporativo en infraestructura de IA y centros de datos supera los 500.000 millones de dólares anuales
El 95% de las compañías que invierten en IA no obtiene resultados tangibles o escalables
El margen del 3-5% se maneja como estándar en obra pública y subvenciones
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué empresa vasca recibe los 107 millones para computación cuántica e IA?
Los análisis que circulan sobre la operación identifican a Multiverse Computing, con sede en San Sebastián, como la compañía beneficiaria. Se trata de un desembolso que supera los cien millones de euros —el cálculo más manejado lo cifra en 107— y que se canaliza a través de la SETT, el vehículo público que figura como financiador parcial de la firma. La empresa trabaja en un producto que mezcla computación cuántica y modelos de lenguaje, una combinación que parte de la crítica técnica considera marketing antes que ingeniería.
¿Qué es la SETT y por qué se cuestiona su papel?
La SETT es el vehículo público por el que se canaliza la ayuda y aparece como financiador parcial de la compañía beneficiaria. Se apunta además que en su consejo hay presencia institucional del Gobierno. El cuestionamiento no es tanto su existencia como su funcionamiento: se le reprocha que la operación se haya presentado sin métricas auditables, sin hitos verificables y sin detallar qué recibe el contribuyente a cambio de arriesgar el dinero.
¿Por qué se critica que se financie con dinero público y no privado?
El argumento más extendido es que, si el proyecto fuera un negocio tan prometedor, habría cola de inversores privados para entrar. Cuando el único que pone capital es el Estado, sostiene esta lectura, se está socializando el riesgo y privatizando el posible beneficio. La versión que se consideraría creíble sería una ronda con cien millones públicos y novecientos privados; la que hay, de momento, es otra.
¿Qué debería incluir una ayuda pública de este tamaño para ser defendible?
El manual mínimo que se reclama incluye entrar como inversor duro y no como donante: participación accionarial clara, hitos técnicos verificables con control externo, cláusulas de permanencia en España, propiedad intelectual anclada al territorio, devolución o penalización si la empresa se deslocaliza y auditoría de los proveedores vinculados. Sin esos elementos, se argumenta, lo que hay no es soberanía tecnológica sino capital riesgo financiado con dinero ajeno.
¿Qué antecedentes se citan para desconfiar de este tipo de operaciones?
Se mencionan varios: el rescate de Plus Ultra, donde el interés estaría en los proveedores y acreedores más que en el accionariado; el Hiriko, el coche plegable vasco que acabó sin fabricarse; los anuncios de una primera inteligencia artificial española que quedaron en nada; y el caso Theranos como recordatorio de que la estética de fundador visionario no valida una tecnología. A ello se suma el dato de que el 95% de las empresas que invierten en IA no logra resultados tangibles o escalables.
¿Tienen relación la computación cuántica y la inteligencia artificial?
Son disciplinas distintas, con hojas de ruta, equipos y lógicas de financiación diferentes. Parte de la crítica señala precisamente eso: que presentarlas empaquetadas en un mismo producto, con expresiones como modelo de lenguaje cuántico híbrido, funciona mejor como reclamo comercial que como descripción técnica. Esa mezcla de conceptos de moda, junto a la ausencia de métricas públicas, es lo que alimenta la sospecha de que el relato va por delante de la ingeniería.
📅 EVOLUCIÓN
Arranque del seguimiento Trasciende un desembolso público superior a 100 millones de euros para una empresa vasca de cuántica e IA y comienza el escrutinio de la operación
Semanas centrales Sale a la luz el currículum del primer ejecutivo y el foco se desplaza de la tecnología a los beneficiarios indirectos y a los antecedentes tipo Plus Ultra
Tramo final Se instala el consenso en torno al diseño de la ayuda: sin equity, hitos verificables ni retorno, el resultado se parece más a venture capital con dinero ajeno que a soberanía tecnológica
🔗 FUENTES
El País ↗
Contexto sobre ayudas públicas y política tecnológica
El Español ↗
Cobertura de la operación y de sus antecedentes
Business Insider España ↗
Datos de parques tecnológicos y empleo en I+D
Multiverse Computing ↗
Materiales de la compañía sobre su producto híbrido
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
El desglose del currículum del primer ejecutivo: veinte años de banca, MBA por el IESE y un perfil mucho más financiero que técnico
El mapa de beneficiarios indirectos que se dibuja: proveedores y bancos acreedores, el esquema que recuerda al caso Plus Ultra
El dato que enfría el entusiasmo: 500.000 millones de dólares anuales en IA y un 95% de empresas sin resultados tangibles
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