Cuando preguntar por Franco se vuelve en contra: el zasca de un manifestante a una reportera de TVE
¿Qué sucede cuando una reportera de TVE pregunta en una protesta contra Pedro Sánchez si los asistentes prefieren a Franco? Que el “francomodín”, como lo bautizaron en las redes, se vuelve contra quien lo esgrime. En el vídeo, la periodista aborda a un joven manifestante con la clásica pregunta de la polarización: "¿Usted prefiere a Franco?". La respuesta, lejos de ser la esperada, fue un repaso histórico-político que dejó a la reportera sin réplica.
El joven, con tono educado pero firme, señaló que la actual jefatura del Estado también tiene herencia franquista, y recordó que el sistema constitucional actual se asienta sobre la Transición, heredera directa del régimen anterior. "La jefatura del Estado actual ya viene heredada del franquismo", vino a decir, en una de las réplicas que más circulan. Los comentarios en redes coinciden en que “la ha destruido”, aunque otros le reprochan que debería hablar más despacio para que se le entienda mejor.
El debate no quedó ahí. Un segundo hilo de comentarios, más vitriólico, se centró en la mochila de la periodista, calificada como “seña de identidad pijo-pogre”. La prenda, un bolso-mochilita, se convirtió en el blanco de críticas sobre el coste y la moda pogre, en una derivada que desvía la atención del fondo: la pregunta sobre Franco y su uso como arma política.
La estrategia del ‘francomodín’ y sus riesgos
Preguntar en una manifestación de izquierdas si se prefiere a Franco no es inocente: forma parte de un patrón que busca deslegitimar al adversario equiparándolo con la dictadura. Pero cuando el interlocutor conoce los matices, la táctica se vuelve contra quien pregunta. El episodio demuestra que el “francomodín” –esa muletilla para descalificar– puede salir por la culata si el encuestado sabe jugar sus cartas.
La izquierda acusa a la derecha de usar el franquismo como cortina de humo. Sin embargo, cuando un periodista de la televisión pública lanza la pregunta en la calle, el que acaba poniendo la cara es el que pregunta, no el que responde. Por ahora, el vídeo sigue circulando, y cada vez son más los que destacan la contundencia de la respuesta. ¿Lección? No saques a Franco si no estás preparado para que te devuelvan el argumentario.