El hilo deja la ley y pasa a tasar el piso: 240.000 en 2018
El hilo ha cambiado de eje sin avisar. Ahora se discute cuánto vale el piso, cuánto tiene la señora y si una residencia cuenta como alternativa. Y por encima de todo, una frase que un participante repite como un martillo:
a un octogenario no se le echa a la calle. A partir de ahí, cada mensaje es una trinchera.
Qué se ha sabido
Números, y todos del mismo piso. Funcional dice que
en 2018 le ofertaron el inmueble por 240.000 euros, «según he leído», y lo califica de tirado de precio para la zona. Albion asegura que la propia señora dijo que lo habría comprado por
250.000. Gubelkian sube la puja a
300.000 y añade que firma hoy mismo. BilloGatos pone el suelo: en esa zona, entre el Retiro, Menéndez Pelayo y Doctor Esquerdo, «debe valer 400 000 como mínimo». Y pamplinero recuerda los metros —
90— y que el piso «sobrepasa los 600k muy ampliamente», dando por hecho que nadie lo ha reformado desde los años 50.
Dos datos más, de otro tipo. nOkia_XXI sostiene que la mujer lleva
19 años viviendo sin contrato legal en la casa y pagando «una miseria para lo que es la zona». Y Ace Tone no entiende la aritmética: si cobra una pensión de casi 1.500 euros, algo no cuadra en que el casero ingresara 100 euros durante décadas. Su conclusión es que se le podía haber subido el precio «de manera gradual» hasta unos 800, y no habría pasado nada.
Gorroto pide el valor exacto del portal en concreto y se da una vuelta por Street View. Lo que ve: casas «muy pero que muy normales de aspecto», nada lujoso. Su lectura es que era un barrio popular del que han ido echando a la gente a base de especulación.
Dos apuntes más. Cygnus Saint responde a quien pide una ley con un dato seco: «Se intentó esta legislatura, y adivina qué partidos la echaron para atrás». Bonté, por su lado, recuerda que en 1946 el país estaba deshecho y que dejar a la población pobre sin techo no parece la forma de levantar un país. Y Florecilla Silvestre concreta una de las alternativas que se ofrecieron: otro piso
a 10 paradas de metro, con bono gratuito por edad para tomarse el café con los amigos.
Dónde está la bronca
En quién paga. Un bloque culpa a la señora sin matices. Savage_Bee: «La única culpable de esta situación es la señora, que ha tenido tiempo y dinero para solventarlo siendo joven». nOkia_XXI añade que pudo organizarse cuando era más joven y no quiso, o alguien la convenció de no hacerlo. Julianillo lo resume como «una lección tardía y muy dolorosa» sobre las decisiones y sus consecuencias. Albion, de paso, saca a relucir el patrimonio: alguien que lleva 87 años sin gastar en vivienda debería tenerlo jugoso. charlie3 añade otro argumento: el piso quedaría libre para cuatro o cinco personas, hoy está infrautilizado y eso tendría interés social.
El otro bloque no entra a discutir el patrimonio. Discute la edad. OYeah lo pone en mayúsculas: «No se lanza a la calle a un octogenario. Punto, no hay más». Reconoce que la mujer no le cae bien, pero mantiene que eso da igual. Ladrillo Mortal acepta la mitad del argumento y rechaza la otra: «No se lanza a la calle a un octogenario pero tampoco se hace pagar a terceros por los desmanes del propio estado». C.Gardner sostiene que
no se la echa a la calle, porque hay alternativas que mucha gente que sí duerme en la calle no tiene. Y Rebel6000 apunta que una empresa que gana dinero desalojando a una anciana no merece existir.
En medio, la residencia. Florecilla y C.Gardner la presentan como un ofrecimiento razonable. OYeah la tumba: una residencia no es una opción, y si es lejos de la familia, peor.
El ruido también sube. Zomb pide cerrar el hilo directamente. Bubisipubis pregunta por qué hay que seguir dos días con esto. Tito Donnie dedica varios mensajes a descalificar a otros foreros en lugar de discutir. Palimpsesto suelta un vaticinio de sustitución de población y un plazo:
10 años. Es su predicción, no un dato.
El cálculo que nadie cierra
Ace Tone intentó cuadrar las cuentas y acabó rindiéndose: «Ya casi vale más no opinar porque siempre nos ocultan cosas». Su duda es concreta: no sabe si la renta pasó de 100 a 500 euros de golpe o cómo. Nadie le responde con una cifra. Boyra, de hecho, ironiza con el criterio de la edad: si ese es el problema, entonces no se debería alquilar a nadie mayor, «sin excepción», y toma nota.
Qué cambia respecto a antes
Que el eje se ha movido: de la norma a la biografía y la cartera de la inquilina. Las ofertas de compra —240.000, 250.000, 300.000, 400.000— funcionan ahora como argumento moral: si el piso valía eso y ella podía, ¿por qué no lo hizo? El dato de los 19 años sin contrato legal es nuevo y empuja en la misma dirección. Y la palabra «alternativas» deja de ser una mención y se convierte en el centro de la defensa del desahucio. OYeah, que lleva todo el hilo sosteniendo lo contrario, sube el tono contra el autor del hilo y no se mueve de su frase. Al final del tramo, nadie ha cambiado de opinión.