Red Eléctrica reactiva las nucleares y el 75% de la luz ya es renovable
El apagón dejó una foto incómoda y, dos días después, una paradoja: las centrales nucleares que el Gobierno quiere cerrar han tenido que volver a arrancar para sostener la red. De los 7 GW de potencia nuclear instalada, apenas había
1,4 GW en marcha en el momento más delicado. El resto seguía parada. Y mientras tanto, las renovables generaban el
75% de toda la electricidad nacional.
La secuencia es la clave. Las nucleares se detuvieron por protocolo de seguridad —cualquier titubeo en su operación, se argumenta, puede derivar en una emergencia de consecuencias prolongadas— y no vuelven a plena carga de un día para otro. El arranque es lento, medido, con rampas que se cuentan en días. Ese detalle técnico, que en un manual de operación ocupa dos líneas, es el que ha dinamitado el relato político de la semana.
Qué pasó con las nucleares durante el apagón
El día del incidente, la generación nuclear aportaba
3,4 GWh de los 25 GWh totales, con solo 0,9 GWh de ciclos combinados en el mix. En la captura posterior al apagón, el reparto era otro: 4 GWh de ciclos combinados y 1,4 GWh de nuclear sobre unos 18 GWh de producción total. La conclusión que se extrae de esos números es incómoda para todos: el gas está tapando el hueco que dejó la nuclear, no el que dejó el sol.
Hay quien sostiene que el problema de fondo es que las renovables no pueden ser el sistema mayoritario sin respaldo firme. Enfrente pesa el argumento contrario: el día del apagón las renovables cubrían la mayor parte de la demanda y fueron precisamente las plantas de gas y las nucleares las que se cayeron o no pudieron sostener la frecuencia. La discusión, en realidad, no va de ideología sino de inercia rotativa, un concepto que casi nadie usa en televisión y que explica casi todo.
Por qué una nuclear tarda días en volver a arrancar
Una central nuclear no es un interruptor. Tras una parada, el reactor entra en un proceso conocido como envenenamiento por xenón: los productos de fisión acumulados absorben neutrones y bloquean la reacción en cadena hasta que decaen. Ese fenómeno obliga a esperar días, a veces más de una semana, antes de poder subir potencia. No es una decisión política ni un sabotaje: es física.
Ese calendario explica por qué una semana después del apagón solo había
1,5 GW operativos de los 7 GW instalados, según los datos que se manejan. También explica por qué se ha tenido que pedir a un reactor de Almaraz que estaba parado —porque el precio de la electricidad no le compensaba— que arrancase de nuevo. La paradoja tiene guasa: se recurre a las plantas cuya clausura está planificada para dentro de dos años.
El 75% renovable que nadie quiere repetir
Las cifras del día posterior al apagón son las que más circulan. Renovables generando
diez veces más energía que las nucleares, con picos de producción solar de 10 GW y ciclos combinados aportando 4 GW, con un pequeño repunte de 5 GW. La nuclear, mientras, en un testimonial 1,4 GW. La foto es nítida y cada bando la lee a su manera.
El cálculo más optimista sostiene que el sistema aguantó precisamente porque las renovables estaban ahí. El escenario pesimista parte de otra base: que se están recortando renovables de forma deliberada y manteniendo un mínimo de generación rotativa —los ciclos combinados— para no volver a quedarse sin inercia. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez, y probablemente lo son. El desglose completo de las gráficas de generación, hora a hora, deja diferencias que sorprenden a quien las mira por primera vez.
Lo que queda claro es que el sistema eléctrico español ha vivido una semana de aprendizaje forzoso. Las nucleares vuelven poco a poco, el gas sostiene la frecuencia y las renovables siguen batiendo récords. Nadie ha explicado todavía, con nombres y documentos, qué disparó exactamente el apagón. Y mientras no se explique, cada gráfica será un campo de batalla.