Greenpeace exige a Sánchez el cierre nuclear desde el Arco de la Victoria
Esta mañana, activistas de Greenpeace han descendido por los 49 metros del Arco de la Victoria en Moncloa para desplegar dos pancartas: una con el rostro de Pedro Sánchez y el lema «Di no a las nucleares», y otra que reclama «Pedro, cumple tu palabra». La acción, a tiro de piedra de la Presidencia del Gobierno, busca recordar al Ejecutivo su compromiso de cerrar progresivamente las centrales nucleares.
Pero la economía tiene sus propias reglas. Con los precios de la electricidad aún en niveles elevados y la crisis energética abierta, el cierre nuclear no sale gratis. Los defensores de la energía atómica recuerdan que las nucleares proporcionan electricidad estable y barata, y que su cierre anticipado encarecería la factura. Enfrente, los ecologistas y el propio Gobierno han defendido el calendario de cierre como un paso hacia las renovables.
La ironía es que, como señalan algunos análisis, si Sánchez acaba prorrogando la central de Almaraz -algo que el contexto energético hace plausible-, estaría incumpliendo su promesa. Pero sería, quizá, el primer incumplimiento que beneficia al bolsillo del contribuyente. La imagen de Sánchez en el Arco de la Victoria queda así como un recordatorio de que entre la palabra política y la realidad económica, a veces hay un abismo.
La pregunta es si el Gobierno cumplirá su palabra o si, como ocurre a menudo, serán los hechos -y los precios- los que hablen más alto.